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Por Lisa Abend

COPENHAGUE — La multitud que se reunió en el vestíbulo de la biblioteca central de Copenhague era pequeña. Pero lo que carecía en cantidad lo compensaba con entusiasmo.

Acompañadas por un piano, y sosteniendo unos desgastados cancioneros azules, unas 90 personas, cuyas edades iban desde los 11 a más de 70 años, cantaron a viva voz cuatro canciones seleccionadas para el día.

“Morgensang siempre me pone de mucho mejor humor”, dijo Christina Walldeskog, de 31 años. “¿Quién no se pone feliz al cantar canciones juntos?”.

En Dinamarca, morgensang —canto matutino comunitario— es una preciada tradición cultural. No obstante, hace poco, una controversia por las selecciones planeadas para la edición número 19 de “El Cancionero de Preparatoria”, la querida antología del País para morgensang, ha amenazado con socavar la cordialidad.

Entre las melodías que están siendo consideradas hay una presentada por el rapero Isam B. titulada “Ramadán en Copenhague”. Algunos críticos dicen que una canción sobre la celebración musulmana no tiene lugar en “El Cancionero de

Preparatoria”.

El cancionero se usaba desde el siglo 19 en las preparatorias del pueblo en Dinamarca, populares instituciones residenciales que ofrecían cursos para personas mayores de 18 años. Convirtieron a morgensang en un elemento cultural básico y al cancionero en un potente símbolo de identidad nacional.

La inmigración es un tema divisivo en el País y la ansiedad que genera ha motivado de todo, desde una prohibición a la burka hasta un debate sobre si las cafeterías escolares deberían servir albóndigas de puerco. Sin embargo, debajo de esos conflictos en este País otrora homogéneo, pero ahora diverso se halla una lucha más básica sobre lo que significa ser danés —y eso incluye lo que cantan los daneses.

Cada edición de “El Cancionero de Preparatoria” ha conservado una base de canciones clásicas, pero las canciones anticuadas son retiradas y se incluyen nuevas. Como parte del proceso para el siguiente cancionero, un comité de selección encabezado por Jorgen Carlsen, un académico de alto nivel jubilado, invitó a compositores de grupos subrepresentados para que participaran en un taller para producir canciones nuevas.

“Entre 4 y 5 por ciento de la población danesa tiene antecedentes musulmanes”, dijo. “Pensamos que sería agradable si el Cancionero de Preparatoria Danés contenía una canción sobre ellos que reflejara su realidad”.
Isam B., cuyo nombre completo es Isam Bachiri, acogió la idea. “Si voy a ser el primer hombre musulmán moreno que contribuye a este cancionero, voy a contarte una historia de cómo se ve mi Dinamarca”, dijo Bachiri.

Pero políticos conservadores denunciaron la canción. “¡No, no, no! Una canción sobre el Ramadán no pertenece al Cancionero de Preparatoria Danés”, tuiteó el Partido Popular Danés, que es antiinmigrante. En una entrevista con el periódico Berlingske, la Alianza Liberal acusó al comité de “señalamiento ideológico de opiniones multiculturales”.

Bachiri dijo que veía este tipo de críticas como una falta de disposición para reconocer la realidad. “Quieren hacer que Dinamarca se mantenga blanca”, dijo de los opositores a la canción. “Pero Dinamarca ya no es solamente blanca. Y si una canción puede amenazar toda tu identidad nacional, creo que tienes una crisis de identidad”.

El público no sabrá con seguridad si “Ramadán en Copenhague” será incluida en la lista final hasta que la edición número 19 sea lanzada en noviembre del 2020. Pero a Bachiri le encanta la idea de que daneses en todo el País canten su letra. “Eso sería legendario”, dijo.

Taus Christiansen, un participante habitual de morgensang, coincidió.

“Dinamarca ha cambiado y pienso que una canción sobre Ramadán encaja perfectamente con lo que es la identidad danesa hoy”, señaló. “Pero la melodía es muy compleja y la letra es muy personal. Así que para mí, la interrogante es si es apta para cantarla en grupo”.

The New York Times