• |
  • |

Por Adam Liptak

WASHINGTON — “Durante 23 años, brindé asesoría legal en la cárcel”, dijo Calvin Duncan, un ex reo de la Penitenciaría Estatal de Louisiana, en Angola. “Ese era mi empleo asignado”.

Nunca había terminado la preparatoria y cumplía una cadena perpetua por homicidio. La prisión le pagaba 20 centavos de dólar la hora por ayudar a otros prisioneros con sus casos.

Se volvió bueno para ello y usó sus habilidades legales cada vez más formidables para ayudar a liberar a varios reos. Abogados experimentados buscaban su consejo.

Un tema consumía a Duncan. No podía entender cómo podía ser constitucional una ley de Louisiana que permitía veredictos de jurados no unánimes en casos penales. Trabajó en alrededor de dos docenas de intentos fallidos para persuadir a la

Suprema Corte de EU para que abordara el asunto.

En marzo, los jueces por fin aceptaron decidir la cuestión. Escucharán argumentos en el caso, Ramos v. Louisiana, en el primer día de su nueva temporada de sesiones, el 7 de octubre.

Duncan no tienen nada qué ganar con sus esfuerzos, al haber sido condenado por un jurado unánime. La organización Innocence Project New Orleans aseguró su liberación en el 2011. Siempre ha afirmado que es inocente.

En prisión, Duncan disfrutaba del respeto y el afecto de los demás reos. También era un recurso para los abogados. “Tenía una duda legal que no podía dilucidar”, contó Katherine Mattes, quien hoy es profesora de derecho en la Universidad de

Tulane. “Comencé a preguntar a abogados defensores de cadena perpetua en la ciudad. Decían: ‘no sé la respuesta a eso. Ve pregúntale a Calvin Duncan”.

Mientras estuvo en Angola, a Duncan se le permitió una vez visitar la biblioteca de leyes de Tulane. “Antes de la prisión jamás había puesto un pie en ese campus”, contó. “Dije en ese entonces, y eso fue hace mucho tiempo, que quería ir a esa universidad”.

Se graduó el año pasado. “Me dijeron que necesitaba mi licenciatura para estudiar derecho”, dijo. “En eso he estado trabajando”.

Tras ser liberado, Duncan continuó cuestionando la ley de Louisiana de permitir veredictos no unánimes. “Fui a la biblioteca jurídica”, dijo. “Descubrí que la ley había sido introducida con el propósito de asegurar que la supremacía blanca se mantuviera viva”.

En 1898, después de que la Suprema Corte dictaminó que los Estados no podían excluir a gente de raza negra de los jurados, Louisiana celebró una convención constitucional para, como expresó el presidente de su comité judicial, “establecer la supremacía de la raza blanca en este Estado”.

La nueva Constitución Estatal decía que los votos de nueve de un total de 12 miembros de un jurado eran suficientes para condenar a acusados de delitos graves que no están sujetos a pena capital. En 1973 la Constitución fue enmendada para requerir que 10 miembros del jurado estén de acuerdo.

“Idearon un sistema para asegurar que los votos de miembros de raza negra del jurado no contaran”, indicó Duncan.

El año pasado, los electores de Louisiana enmendaron la Constitución Estatal para requerir unanimidad, aunque sólo para delitos cometidos después del 2018.

Duncan visitó la clínica legal de Mattes al poco tiempo de ser liberado. Pidió ver la biblioteca jurídica y se maravilló ante la colección de casos, códigos y tratados.

“De pronto, se detiene y se dirige a los estudiantes”, dijo Mattes. “Se pone muy serio y dice: ‘ustedes necesitan saber lo increíblemente afortunados que son. Porque lo que tienen aquí es poder’”.

The New York Times