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Por Rachel Nuwer

La caza furtiva desestabiliza países, altera ecosistemas y amenaza la biodiversidad. Un estudio reciente sugiere otra consecuencia más: algunos tipos de caza furtiva quizá también aceleren la crisis climática.

Los elefantes de selva —una especie en peligro de extinción emparentada con los elefantes africanos de sabana, que son más grandes— promueven el crecimiento de grandes árboles que destacan por almacenar carbono, de acuerdo con investigación publicada en la revista Nature Geoscience.

Los científicos calculan que si desaparecieran los elefantes de selva, la selva tropical de África central perderá alrededor de 3 mil millones de toneladas de almacenamiento de carbono, el equivalente a las emisiones totales de dióxido de carbono de Francia durante 27 años.

Los científicos tienen décadas de saber que los grandes herbívoros como los elefantes desempeñan papeles importantes de corto plazo en los ecosistemas, al promover la biodiversidad, reciclar nutrientes y dispersar semillas.

Fabio Berzaghi, ecologista del Laboratorio de Ciencias del Clima y del Medioambiente en Francia y autor principal del nuevo estudio, sospechaba que los elefantes podrían también desempeñar un papel esencial a largo plazo en el desarrollo de la selva tropical de África.

La Amazonia tiene una mayor densidad de árboles más pequeños, con una cantidad de vegetación en general menor que la de la selva tropical africana.

“Pensábamos que los elefantes podrían jugar un papel en las diferencias entre las selvas de estos dos continentes”, comentó Berzaghi. “También queríamos conocer cuáles serían las consecuencias a largo plazo de perder esta especie”.

Berzaghi y sus colegas seleccionaron dos sitios de estudio. Uno está en la República Democrática del Congo, donde los elefantes desaparecieron hace 30 años debido a la caza furtiva; el otro es la República del Congo, donde había grandes cantidades de elefantes hasta hace poco.

Los investigadores midieron el tamaño de los troncos de todos los árboles en las áreas de estudio y tomaron nota de las especies, lo cual les proporcionó una idea de los efectos a corto plazo de la ausencia de elefantes.

Para determinar los efectos a largo plazo, crearon un modelo en computadora que simulaba las funciones básicas de la selva tropical africana, incluyendo el crecimiento y muerte, la competencia, la fotosíntesis y la reproducción de los árboles. El modelo les permitía incluir o excluir a los elefantes.

Los elefantes de selva derriban casi exclusivamente árboles con un diámetro de 30 centímetros o menos, y prefieren comer árboles de madera blanda y rápido crecimiento. Al despejar el sotobosque de vegetación, encontraron los investigadores, los elefantes no sólo alteran la composición vegetal, sino que también afectan la penetración de la luz y la disponibilidad del agua.

Esto resulta en un ecosistema que favorece a los árboles grandes de madera dura y lento crecimiento.

Especies así almacenan significativamente más carbono que el volumen equivalente de árboles más pequeños de madera blanda.

Al extrapolar sus hallazgos a toda la selva tropical africana, Berzaghi y sus colegas hallaron que la desaparición de elefantes daría como resultado una pérdida de vegetación del 7 por ciento, el equivalente a 3 mil millones de toneladas de almacenamiento de carbono, un servicio con valor de 43 mil millones de dólares.

Con la excepción de algunas poblaciones sobrevivientes, los elefantes de selva están funcionalmente extintos en casi todo su antiguo hábitat de 2.2 millones de kilómetros cuadrados. La especie disminuyó en un 62 por ciento del 2002 al 2011, y la caza furtiva ha continuado.

De acuerdo con Iain Douglas-Hamilton, fundador de Save the Elephants, una organización conservacionista con sede en Kenia, la caza se ha extendido recientemente a Gabón, un país que contiene la mitad de los elefantes de selva que quedan en el mundo y que antes estaba protegido de la caza furtiva gracias a su relativo aislamiento.

Una limitación del estudio, dijo Berzaghi, es que no sabemos cuánto carbono ya se ha perdido debido al declive de los elefantes.

Pero parece definitivo que frenar la caza furtiva y restaurar las poblaciones de elefantes de selva traería beneficios climáticos, dijo.

The New York Times