• |
  • |

Por James Gorman

LEPENSKI VIR, Serbia — Los rostros son inquietantes. Hace alrededor de 8 mil años, en el curso de quizá 200 años, artistas que vivieron en este asentamiento en las márgenes del Danubio esculpieron unas 100 rocas de arenisca con rostros y diseños abstractos. Los rostros son sencillos, con grandes ojos redondos, nariz estilizada y bocas abiertas dobladas hacia abajo. No lucen felices.

Los arqueólogos dicen que las cabezas parecen ser una mezcla de rasgos humanos y de peces. Los cañones y estanques en esta parte del Danubio durante mucho tiempo fueron hogar de esturiones y otros peces grandes. Quizás un pueblo pesquero imaginó que sus almas migraban a los peces tras la muerte. Muchas de estas esculturas fueron conservadas en extrañas moradas trapezoidales, con pisos duros de piedra caliza.

Lepenski Vir fue habitada por primera vez hace más de 12 mil años y de manera intermitente durante miles de años. Arqueólogos la excavaron de 1965 a 1970, cuando la mayor parte del sitio se inundó durante la construcción de una presa en el Danubio.

Hay otros sitios de antigüedad similar, unos cuantos de ellos con esculturas en rocas, en ambos lados del Danubio en esta zona, ahora conocida como las Puertas de Hierro. Pero sólo Lepenski Vir tiene rocas con rostros.

Estudios de ADN antiguo que rastrean los patrones de migración humana a Europa, análisis químicos de huesos y cerámica, y estudios arqueológicos de prácticas funerarias ubican a Lepenski Vir en el mismo momento en que los agricultores del

Cercano Oriente empezaron a migrar al sureste de Europa y se encontraron con los cazadores y recolectores que vivían allí.

A la agricultura le tomó unos cuantos miles de años extenderse por Europa. Esta transición marca el cambio del mesolítico al neolítico para los arqueólogos.

Lepenski Vir ofrece una instantánea de ese proceso en su inicio. David Reich, experto en ADN humano antiguo y migración humana en la Universidad de Harvard, ha extraído ADN de huesos en Lepenski Vir. “Es una veta muy rica de material”, dijo Reich.

Él y sus colegas extrajeron ADN de cuatro individuos. Dos fueron identificables como agricultores del Cercano Oriente. Y los estudios de la química de sus huesos muestran que no habían crecido en Lepenski Vir, sino que eran migrantes de otros lugares. Uno tenía una herencia mixta de cazadores-recolectores/agricultores y había comido una dieta de pescado. Otro tenía herencia de cazadores-recolectores.

La datación de los esqueletos mostraba un rango. El que tenía herencia mixta era del año 6070 antes de Cristo, o hace unos 8 mil años. Los agricultores fueron datados como de 6200-5600 antes de Cristo. Y el cazador-recolector probablemente databa de una fecha anterior a los demás.

El ADN de esta población de cazadores-recolectores contribuye sólo una pequeña fracción de la ascendencia europea de hoy, indicó Reich. Los europeos ahora representan una mezcla de contribuciones genéticas de oleadas de migrantes. El sitio, dijo, es un referente clave en el “paisaje perdido de la variación humana”.

Otra indicación de la fusión de dos culturas es un cambio en las prácticas funerarias. En toda Europa, los recolectores mesolíticos colocaban un cadáver extendido. Los agricultores migrantes del Cercano Oriente trajeron otra forma de tratar la muerte, colocando el cuerpo en una posición fetal o agachada.

Los agricultores también trajeron sus animales. Hay huesos de por lo menos un perro, lo que algún día podría ayudar a iluminar la imagen confusa de la domesticación de los perros, que ahora parece haber ocurrido por separado en Asia y Europa. Y luego están los cerdos.

Los investigadores encontraron que los agricultores trajeron sus cerdos con ellos, pero que durante tres mil años, esos cerdos se cruzaron con el jabalí europeo. Hoy, el ADN de esos cerdos originales se ha perdido.

En cuanto a las caras, la pesca era importante en el Danubio antes de que llegaran los agricultores y continuó por mucho tiempo después. La cerámica que se usaba para cocinar granos en otras partes de Europa se utilizaba para preparar pescado en Lepenski Vir. Y los rostros extraños no aparecen en ninguna otra parte. Hay alrededor de 100 de estas esculturas en Lepenski Vir.

En asentamientos vecinos, hay algunas esculturas con diseños parecidos a los que se encuentran en las cabezas de piedra de Lepenski Vir, pero ninguna de las esculturas cercanas tiene rostro. Los granjeros no las trajeron con ellos. Los cazadores-recolectores no las hicieron antes de que llegaran los granjeros. Y no se extendieron al resto de Europa.

The New York Times