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Por Isabel Kershner

JERUSALÉN — Fue la sangre fría con la que se cometió el asesinato lo que lo convirtió en material de película en primer lugar: un adolescente palestino raptado de una calle de Jerusalén por judíos ortodoxos, y estrangulado, apaleado y quemado en un bosque al amanecer.

Sin embargo, “Our Boys”, una serie en 10 partes que inició en agosto en HBO, está bajo ataque en Israel en gran medida por esa singularidad, en medio de una batalla cargada de ideología y sentimiento respecto a la política del luto y el victimismo.

Algunos críticos han acusado a los creadores de distorsionar la realidad e ignorar lo que dicen que es el flagelo más común del terrorismo palestino contra los israelíes, creando una equivalencia falsa entre los dos y manchando la imagen de Israel.

“La serie dice a todo el mundo cómo los israelíes y los judíos son unos asesinos crueles y sedientos de sangre, y cómo los palestinos son maltratados y oprimidos”, escribió Yair Netanyahu, el hijo del Primer Ministro de Israel, en Twitter.

Hussein Abu Khdeir, padre de Muhammad Abu Khdeir, el adolescente palestino asesinado, dijo que él y su esposa, Suha, habían visto algunos episodios. “Lloramos mucho”, declaró.

La serie, producida por HBO y la compañía israelí Keshet Studios, dramatiza el asesinato del 2014 y la búsqueda de los responsables.

Las autoridades israelíes describieron el homicidio como un ataque en venganza por el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes a manos de milicianos palestinos en Cisjordania. Sus cuerpos habían sido hallados dos días antes.

Los dos casos dominaron las noticias en Israel en el verano del 2014, elevando las tensiones y contribuyendo a una espiral de violencia que culminó en una guerra de 50 días con Gaza.

La serie aborda en el primer episodio, por encimita, el drama de los adolescentes israelíes asesinados pasando rápidamente al homicidio del adolescente palestino y la investigación realizada por la agencia de seguridad de Israel. Los agentes penetran el mundo hermético de las yeshivas de Jerusalén para dar con los asesinos —un hombre ortodoxo y sus dos sobrinos adolescentes.

La reacción negativa contra la serie inició después de la transmisión de los dos primeros episodios, a mediados de agosto, cuando 120 familias israelíes de soldados y civiles abatidos por palestinos firmaron una carta en la que exigían a HBO que aclarara en pantalla que el terrorismo palestino es estadísticamente más considerable que el terrorismo judío.

La cadena no respondió a las demandas y se han intensificado las críticas.

Los directores —Hagai Levi, de “In Treatment” y “The Affair”; Joseph Cedar, el director israelí nacido en Nueva York de “Norman” y “Footnote”; y el director palestino Tawfik Abu Wael, de “Últimos Días en Jerusalén”, quien fue criado en un pueblo árabe en Israel— han sido puestos a la defensiva.

Explicaron que habían anticipado críticas por enfocarse en la víctima palestina, pero no estaban preparados para esa ferocidad.

“No reflejan realmente lo que está en la pantalla”, dijo Cedar sobre las críticas.

La serie, filmada en hebreo y árabe, explora los mundos tanto de la víctima como de los atacantes.

Boaz Kukia, el padre de Ron Kukia, un soldado fuera de servicio quien en el 2017 fue apuñalado de muerte en una parada de autobús en el sur de Israel cuando tenía 19 años, firmó la carta a HBO.

El problema es que el mundo tratará el terrorismo contra los judíos como si fuera “el destino, como la delincuencia o los accidentes viales”, manifestó.

Sin embargo, Robi Damelin, cuyo hijo, David, fue abatido en el 2002 por un francotirador palestino mientras cumplía con su servicio militar en un retén en Cisjordania, defendió la serie. “No vemos el sufrimiento de otros”, aseveró Damelin, integrante del Círculo de Padres-Foro de Familias, un organismo conjunto israelí-palestino formado por personas que han perdido familiares en el conflicto y que trabajan por la reconciliación.

The New York Times