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Por Tom Brady

Cuando un vecino de mayor edad habló a solas con el personaje de Dustin Hoffman en la cinta “El Graduado”, de 1967, para darle un consejo, el hombre le dijo: “Una sola palabra. ¿Estás escuchando? Plásticos”.

Si hoy le diera ese consejo a un egresado universitario, la palabra mágica sería: “plantas”.

Algunas compañías de comida rápida en EU experimentan con alternativas a la carne en sus menús. Y los clientes están respondiendo.

A fines de agosto, KFC puso a prueba un “pollo” a base de plantas en una sucursal de Atlanta y fue tan popular que el restaurante vendió tantos nuggets y alitas sin hueso de origen vegetal en un día como vendería su popular popcorn chicken en una semana.

“Es confuso, pero también es delicioso”, tuiteó KFC el día que lanzó Beyond Fried Chicken (Más Allá del Pollo Frito), creado con la compañía Beyond Meat.

El esfuerzo por consumir menos carne es incitado por inquietudes ambientales y de salud.

“Nuestros clientes objetivo para este producto eran semivegetarianos en busca de incorporar opciones de origen vegetal a su dieta”, explicó KFC a The New York Times.

Farhad Manjoo, columnista de The Times, dice que la mayoría de nosotros ignora cómo nuestra dieta con base en carne contribuye al cambio climático, e incluso a los incendios en la Amazonia. La tierra allí, escribió, está siendo quemada para desmontarla para la ganadería y el cultivo de soya, que en su mayoría se usa en alimento para animales de granja, como pollos para comida rápida.

El abstenerse de comer productos animales —vivir como vegano— tiene fundamentos en la ciencia y es la mejor forma de combatir el calentamiento, escribió Manjoo.

En cuestiones como agricultura industrial y su crueldad hacia los animales, y el estrago ambiental de la carne, “los veganos indiscutiblemente están del lado correcto de la historia”, añadió.

Summer Anne Burton, directora de una revista enfocada en el veganismo llamada Tenderly, dijo a Manjoo que algunas cosas han mejorado, como la calidad del queso vegano, pero las actitudes han tardado en cambiar.

“Incluso la gente que es muy radical y progresiva en muchos aspectos de su vida aún parece estar realmente recelosa, frustrada y fastidiada ante la idea de que alguien sea vegano”, dijo Burton.

Por amor a los animales y la ecología, Kate Kavanaugh fue una vegetariana estricta durante más de una década. Dijo que se convirtió en carnicera por las mismas razones.

Kavanaugh, de 30 años, figura entre un pequeño grupo de ex vegetarianos y ex veganos que se volvieron carniceros para tratar de cambiar el sistema alimenticio de EU, ofreciendo carne de animales criados en pastizales y tratados bien, con la conservación como un objetivo.

Janice Schindler, de 28 años, fue vegana durante cinco años y ahora es la gerente general de una carnicería en Nueva York. Su cambio a un estilo de vida libre de animales inició en la preparatoria, cuando era miembro de la Organización Nacional

FFA (Futuros Agricultores de EU), y cuidó de un corderito hasta que se convirtió en oveja.

“Nada me preparó para la sacudida emocional de vender esa oveja por su carne”, dijo a The Times.

Volvió a comer carne en la universidad, tras enterarse de que las prácticas de cultivo de soya y maíz detrás de su dieta vegana también eran nocivas para el medio ambiente.

“Siento que me mentían como consumidora cada que iba a una tienda Trader Joe’s y veía una granja falsa en el empaque de una hamburguesa de soya transgénica”, dijo a The Times. “Supe que dependía de mí buscar un sistema de comida alternativo”.

The New York Times