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Por Pam Belluck

¿Cómo influyen los genes en nuestra sexualidad? La pregunta ha portado mucha carga desde hace mucho.

Un nuevo estudio —el más grande en realizarse para analizar la genética del comportamiento homosexual— halló que la genética sí es responsable quizá de un tercio de la influencia respecto a si alguien tiene sexo homosexual. La influencia no proviene de un solo gen, sino de muchos, cada uno con un efecto minúsculo. Factores sociales o ambientales también juegan un papel, por lo que resulta imposible predecir la orientación sexual de una persona mediante sus genes.

“Espero que la ciencia pueda usarse para educar a la gente un poco más acerca de lo natural y normal que es el comportamiento homosexual”, dijo Benjamin Neale, genetista en el Instituto Broad del Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Harvard, así como uno de los investigadores principales del equipo internacional. “Esto es parte de nuestra especie y de quiénes somos”.

Varios científicos que son parte de la comunidad LGBTQ dijeron que les preocupaba que la evidencia acerca de que los genes influyen en el comportamiento homosexual podría provocar que los activistas que se oponen a las personas homosexuales hagan un llamado a favor de la modificación genética o la selección embrionaria, aún cuando eso sería técnicamente imposible. Otro temor es que la evidencia acerca de que los genes sólo juegan un papel parcial podría envalentonar a la gente que insiste en que ser homosexual es una decisión y que defiende tácticas como la terapia de conversión.

“Estoy en total desacuerdo con que se publique esto”, dijo Steven Reilly, un genetista e investigador posdoctoral que es miembro del comité directivo de Out@Broad, el grupo de afinidad LGBTQ del instituto. “Parece ser algo que podría malinterpretarse fácilmente”, dijo.

Neale, quien es gay, dijo que su equipo buscó el aporte de grupos LGBTQ respecto a la redacción e hizo énfasis en las salvedades para reducir las probabilidades de que se malinterpretara el estudio.

El estudio analizó los datos genéticos de casi medio millón de hombres y mujeres británicos y estadounidenses mayores de 40 años que habían respondido preguntas sobre salud, comportamiento y orientación sexual. Todos tenían ascendencia europea blanca, uno de varios factores que, señalan los autores, limitan la generalización. No se incluyó a personas trans.

Los científicos creen que podría haber miles de genes que influyen en el comportamiento homosexual, cada uno jugando un pequeño papel. El nuevo estudio halló que todos los efectos genéticos conforman alrededor del 32 por ciento de si alguien tendrá sexo homosexual.

Utilizando una técnica de macrodatos llamada asociación del genoma completo, los investigadores calcularon que las variantes genéticas comunes —diferencias de una sola letra en las secuencias de ADN— componen entre el 8 y el 25 por ciento del comportamiento homosexual. El resto del 32 por ciento podría involucrar efectos genéticos que no pudieron medir, dijeron.

Los investigadores identificaron cinco variantes genéticas presentes en los genomas completos de la gente que parecen estar involucrados. Esos cinco conforman menos del uno por ciento de las influencias genéticas, señalaron.

En un hallazgo que podría ser delicado, el estudio arrojó que el hecho de que alguien alguna vez tuviera un comportamiento homosexual mostraba correlaciones genéticas con problemas de salud mental, como el trastorno depresivo mayor o la esquizofrenia.

Enfatizaron que el estudio no sugiere que la homosexualidad provoca o es provocada por estas condiciones o características; además, la depresión o el trastorno bipolar podrían ser estimulados por experiencias sociales relacionadas con los prejuicios.

“Ahí yace el gran problema de buscar la genética de la orientación sexual —el contexto social podría ser un gran componente de la expresión del rasgo”, dijo Jeremy Yoder, profesor adjunto de Biología en la Universidad Estatal de California, en Northridge, y quien es homosexual.

The New York Times