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Por Francie Diep

Para una nutria marina, una fuerte infección con el parásito Toxoplasma puede sentirse como si se estuviera ahogando.

“El cerebro ya no es capaz de funcionar y decirle al cuerpo cómo nadar”, señaló Karen Shapiro, veterinaria y patóloga en la Universidad de California, en Davis.

El parásito, Toxoplasma gondii, entra a la nutria vía oral y se abre paso al cerebro, donde puede ocasionar inflamación, debilidad, convulsiones, desorientación y la muerte.

Entre las nutrias marinas de California, una especie protegida cuyas cifras son monitoreadas de cerca, las infecciones de Toxoplasma contribuyen a la muerte del 8 por ciento de las nutrias que son halladas sin vida, y es la causa principal de muerte en el 3 por ciento.

Los científicos han estado trabajando para determinar de dónde proviene el Toxoplasma y cómo evitar que afecte a las nutrias marinas. Tienen mucho tiempo de sospechar de un posible culpable, y un estudio publicado en agosto identificó al infractor: los gatos domésticos.

“Ésta es la prueba definitiva”, comentó Shapiro, la autora principal del estudio.

El parásito Toxoplasma, un organismo unicelular, puede infectar a una amplia variedad de animales de sangre caliente, pero necesita colonizar a los felinos, ya sea ferales o domésticos, para reproducirse sexualmente.

Una vez infectado, un gato puede desechar millones de estos parásitos en sus heces, que pueden contaminar la tierra y el agua si el animal defeca al aire libre.

El Toxoplasma gondii es la razón por la que los médicos recomiendan que ciertas mujeres embarazadas eviten limpiar areneros. El parásito puede dañar fetos y a cualquiera con un sistema inmune bajo riesgo, aunque la mayoría de la gente combate el Toxoplasma con pocos o cero síntomas.

El Toxoplasma también puede acabar con mamíferos marinos. No sólo ha sido letal para las nutrias marinas, sino también para los delfines y focas fraile en peligro de extinción en Hawai.

Estudios en las últimas dos décadas han establecido que la lluvia puede arrastrar el Toxoplasma de la tierra al mar, donde se acumula en los bosques de algas marinas que les encantan a las nutrias.

El equipo de Shapiro halló que las 12 infecciones más letales en nutrias eran genéticamente idénticos a parásitos tomados de gatos ferales, y un gato montés, que vivían en las colinas cerca de la bahía donde murieron las nutrias.

No todas las nutrias marinas que contraen el Toxoplasma mueren a causa de ello, descubrió Shapiro. La mayoría de las 135 nutrias examinadas no mostró evidencia de daño cerebral, señal de que el parásito no había contribuido a sus muertes. Se determinó que 12 muertes habían sido causadas principalmente por toxoplasmosis, y todas esas nutrias sucumbieron a una cepa del parásito, llamada Tipo X.

El Tipo X es más común entre gatos ferales que domésticos, que tienden a infectarse con el Tipo II, una cepa del Toxoplasma que no es mortal para las nutrias. Pero hay muchos más gatos domesticados en EU que ferales, lo que lleva a los científicos a creer que la mayoría del Toxoplasma en el mar, incluido el Tipo X, proviene de gatos domésticos.

¿Qué significa esto para las mascotas felinas? “Lo que tratamos de promover es que mantengan a sus gatos dentro de casa”, dijo Shapiro. “También, que se deshagan de las heces en una bolsa en la basura, y no tirarla por el sanitario, porque las plantas de aguas residuales no eliminan de manera confiable el Toxoplasma”.

The New York Times