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Por Kyle Buchanan

LOS ÁNGELES — Brad Pitt ha interpretado una buena dosis de personajes estoicos, incluyendo dos este año: Cliff Booth, el doble de acción que pasó a su ritmo por “Había una vez… en Hollywood”, y Roy McBride, un astronauta enviado a rincones remotos y solitarios de la galaxia en “Ad Astra: Hacia las estrellas”.

Aunque ha demostrado que puede interpretar a hombres que hablan hasta por los codos en cintas como “Doce Monos” o “Snatch: Cerdos y Diamantes”, Pitt es particularmente cautivador cuando está guardándose algo. Uno siente que está viendo a un hombre que dice “no” más de lo que necesita hacerlo.

“Crecí con esa onda de ‘sé fuerte, sé capaz, no muestres debilidad alguna’”, dijo Pitt. Fue criado en Missouri, el mayor de tres hermanos y con un padre que era propietario de una empresa de camiones. Ahora, a los 55 años, ha llegado a un punto en el que ve a su padre en todos los papeles que interpreta.

“En cierto modo, lo estoy copiando”, dijo. “Creció en un ambiente de extrema pobreza y adversidad, siempre resuelto a darme una mejor vida de la que él tuvo —y lo hizo. Pero venía de esa estirpe estoica”.

Ese linaje le ha servido a Pitt más en sus papeles en pantalla que en la vida real, y está cavilando mucho sobre la persona en la que se ha convertido.

“Agradezco mucho que hubo tanto hincapié en ser capaz y en hacer por ti solo las cosas con humildad, pero lo que le falta a eso es hacerte inventario a ti mismo”, afirmó. “Es casi una negación de esa otra parte de ti que es débil, que pasa por dudar de sí mismo, aunque son cosas humanas que todos experimentamos. Definitivamente, creo que no puedes realmente conocerte a ti mismo hasta que identificas y aceptas esas cosas”.

James Gray, escritor y director de “Ad Astra” y Pitt tienen más de 20 años de ser amigos, desde que el actor vio el primer largometraje del director, un drama criminal de bajo presupuesto de 1995 llamado “Little Odessa”. En ese entonces, Pitt dijo que sintió que Gray podría sacarle algo nuevo.

“Tenía este toque de los 70s, como las películas con las que crecí”, dijo Pitt. “Tenía un dejo de aspereza, de violencia. Y parecía estar enfocado en los hombres”.

Estaban resueltos a colaborar, pero hubo varios arranques en falso. En el 2010, Pitt se desligó de “La Ciudad Perdida de Z”, la epopeya ambientada en la selva de Gray. Años después, Gray buscó al actor para “Ad Astra”, anticipando que también la rechazara.

“Mi único ‘pero’ con Brad en el aspecto profesional es que considero que no protagoniza suficientes películas. Creo que puede dominar la pantalla de una manera en que muy pocas personas logran hacerlo y quisiera ver eso todo el tiempo”, dijo Gray.

Pitt es más tranquilo y pensativo en persona de lo que uno esperaría, y lo mismo aplica a “Ad Astra”. Definitivamente hay algunas secuencias de acción impresionantes, pero la película se enfoca más en la vida interna del protagonista que en el paisaje estrellado afuera de su nave. Hay periodos largos en los que sólo aparece Pitt a cuadro, con su narración cavilando sobre las profundidades de la vida.

“Estamos haciendo preguntas como, ‘¿de qué se trata todo esto?’ y ‘¿por qué estamos aquí?’. Eso es como un campo minado, porque hay tantas trampas”, dijo Pitt. Pero la soledad del personaje le era atractiva: “Queríamos investigar la inhabilidad de conectar con otros y los mecanismos de autoprotección que uno edifica y que evitan que seamos realmente abiertos”.

La apertura es algo que ha ocupado mucho los pensamientos de Pitt últimamente. Es una cualidad que no siempre se les da fácilmente a los hombres, y nadie se lo reprocharía si quisiera guardarse partes de su vida. “Pero creo que el objetivo máximo de mi estilo de actuar, a como yo lo entiendo, es partir de un lugar de verdad absoluta”, dijo Pitt. “Tengo que estar viviendo algo que es real para mí para que pueda transmitírtelo a ti como algo real”.

A principios del 2017, cuando Pitt se comprometió a estelarizar “Ad Astra”, seguía sacudido por su rompimiento con Angelina Jolie, con quien tiene seis hijos.

Gray dijo que Pitt “sin duda usó los estímulos de su vida. No hablé de cosas personales con él en lo absoluto —no creo que sea asunto mío y ni siquiera mi labor—pero investigó la esencia del personaje a través de sí mismo”.

¿Fue “Ad Astra” una manera de lidiar con parte de la soledad? “La verdad es que todos cargamos dolor, pesar y pérdida”, indicó Pitt. “Pasamos casi todo el tiempo intentando esconderlo, pero está ahí, está en tu interior. Así que abres esas cajas”.

Se reportó que la gota que derramó el vaso en los 11 años de relación de Pitt con Jolie ocurrió en septiembre del 2016, cuando se pelearon sobre cuánto bebía él. Ahora Pitt dice estar comprometido con mantenerse sobrio. “Había llevado las cosas lo más lejos que podía, así que me quité el privilegio de beber”, dijo. Pitt pasó un año y medio en el programa de Alcohólicos Anónimos.

Todos en su grupo de recuperación eran varones y a Pitt lo conmovió su vulnerabilidad. “Tenías a todos estos hombres sentados y siendo abiertos y honestos de una forma que yo nunca había oído”, relató Pitt. “Era un espacio seguro donde no se juzgaba a nadie y, por lo tanto, no te juzgas tanto a ti mismo”.

Nadie del grupo vendió su historia a los tabloides. Los hombres confiaban unos en otros y en esa confianza Pitt halló catarsis. “Fue muy liberador poder exponer las partes desagradables de uno mismo”, comentó. “Es algo muy valioso”.

De acuerdo con Gray, el ego de Pitt tiene poco que ver con qué papeles elige interpretar. “No creo que a Brad realmente le guste ser el centro de atención —tiene que ser empujado en esa dirección”, indicó el director.

El mismo Pitt relata que los papeles secundarios ofrecen cierta forma de receso. Ha estado en al centro de las miradas desde su papel revelación de 1991 en “Thelma & Louise”, así que ¿por qué querría también estar bajo todos los reflectores cada vez que trabaja?

“En los años 90, toda esa atención realmente me sacó de onda”, dijo Pitt. “Era muy incómodo para mi estar rodeado por esa cacofonía de expectativas y de juicios. Me volví casi un ermitaño y me la pasaba fumado para olvidar”.

Todo lo que hizo entonces fue desmenuzado: sus éxitos, sus fracasos, su cabello, su cuerpo y, sobre todo, sus romances. Su vida, dijo Pitt, no era “la lotería que parecía ser desde fuera”. Llegó un punto en ya no podía distinguir sus sentimientos y deseos de los que los demás le imprimían.

Con el tiempo, aprendió a sacudirse las expectativas impuestas por los demás.

“Esos pensamientos dudosos, el parloteo mental —eso es comedia”, dijo Pitt. “Simplemente es ridículo que nos castiguemos de esa forma. No importa. Pasé demasiado tiempo de mi vida luchando con esos pensamientos o sintiéndome atado a esos pensamientos o enjaulado por esos pensamientos”.

Pitt recientemente llamó a la actuación un “juego de hombres más jóvenes” y en su quinta década de vida le atraen más otros emprendimientos artísticos, como la producción.
No se siente particularmente optimista respecto al futuro del entretenimiento en la pantalla grande en esta era de streaming.

“Tengo curiosidad por ver si las películas durarán y seguirán existiendo”, dijo Pitt, cuyos intereses incluyen la escultura y el paisajismo.

The New York Times