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Por Stanley Reed

CAMPO PETROLERO DE TENGIZ, Kazajistán — En una tierra de salinas y potros salvajes, los inversionistas están vertiendo dinero en uno de los campos petroleros más grandes y lucrativos fuera de Medio Oriente.

Desde principios de los años 90, se ha bombeado petróleo de esta remota llanura a un ritmo que ya habría agotado otros campos. Pero sigue saliendo a borbotones.

Las operadoras del campo, encabezadas por el gigante estadounidense Chevron, están emprendiendo una expansión que esperan aumente la producción en casi un 50 por ciento, a un millón de barriles diarios. Anticipan que el campo petrolero siga vivo durante décadas.

Pero la demanda mundial de petróleo está cayendo. ¿Es ésta una forma inteligente de gastar 37 mil millones de dólares?

Alrededor de 48 mil personas, la mayoría kazajos, están trabajando en la expansión. Piezas de equipo de cientos de toneladas de peso llegan diariamente de fábricas en Italia, Corea del Sur y Turquía. Después de un viaje a través de las vías fluviales de Rusia hasta un puerto en el Mar Caspio, las piezas son transportadas 60 kilómetros hasta el sitio.

La expansión está a unos tres años de completarse, pero el campo petrolero ya proporciona casi una cuarta parte de los ingresos nacionales de Kazajistán, un país de 19 millones de habitantes. A Chevron le pareció una buena apuesta expandir Tengiz porque el campo funcionó muy bien en el pasado.

Aun así, el proyecto es una apuesta. El hielo en el Caspio puede frenar los envíos de equipo, dejando a los trabajadores inactivos. Avanzar en Tengiz también requiere mantener buenas relaciones con Moscú. El equipo se mueve a través de las vías fluviales de Rusia y el crudo de Tengiz se envía a través de un puerto ruso en el Mar Negro.

La empresa rusa Lukoil es socia de la empresa conjunta, conocida como Tengizchevroil, al igual que KazMunayGas, la paraestatal petrolera de Kazajistán.

Kazajistán también podría decidir que su acuerdo con Chevron y Exxon Mobil, la otra compañía estadounidense en Tengizchevroil, es demasiado favorable para las compañías.

Y un gran desafío es la contratación y capacitación de decenas de miles de trabajadores, así como mantener la paz entre trabajadores de muchos orígenes étnicos. Los trabajadores kazajos se han quejado de las condiciones salariales y laborales, al compararlas con las de los expatriados que han sido contratados.

Sin embargo, el proyecto ofrece una oportunidad única para los jóvenes profesionales kazajos. Togzhan Abdeshova, de 29 años, comenzó a trabajar en Tengiz después de egresar de la universidad en el 2011, y Chevron la está capacitando en ingeniería. “Esta experiencia nos ayudará a trabajar en cualquier otra planta del mundo”, dijo.

Las preocupaciones climáticas están acelerando un cambio hacia la energía alternativa, y pueden minar la demanda de petróleo, pero para Tengizchevroil, las ganancias potenciales superan los riesgos. Una de las razones es que es raro encontrar campos del tamaño de Tengiz, que se estima tiene hasta 11 mil millones de barriles de petróleo recuperable.

Aunque las estepas puedan parecer estériles, nutren la vida silvestre. Nubes naranjas de mariposas Cynthia pululan ahí en su camino al norte de Europa, potros salvajes deambulan por las instalaciones y biólogos monitorean el impacto de los trabajos de excavación en las focas y aves.

Para los veteranos de la industria, Tengiz parece un último adiós.

“Este es nuestro patio de juegos”, dijo Jay Pence, un gerente de construcción de Port Arthur, Texas.

The New York Times