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Por Patricia Leigh Brown

PASO ROBLES, California — El Estado de California rebosa de atracciones a un lado de la carretera, desde las colosales secoyas, cuyo tronco se puede atravesar en auto, hasta el histórico Wigwam Motel en la Ruta 66 en San Bernardino.

Pero no hay nada como el alucinante espectáculo que se exhibe ahora durante el crepúsculo en las colinas de Paso Robles en la región central de California, un popular destino vinícola. Es la hora hechizante en la que miles de esferas de cristal colocadas sobre tallos que funcionan con energía solar, creadas por el artista británico Bruce Munro, de 60 años, envuelven a los visitantes en una aurora boreal terrestre de tonalidades cambiantes.

Desde que se inauguró en mayo, “Field of Light at Sensorio” ha atraído a miles de turistas. Los patrones sutilmente cambiantes de este safari de luz, activado por una nebulosa de cables de fibra óptica conectada a proyectores ocultos, parecen inspirar asombro entre los visitantes, quienes pagan entre 19 y 30 dólares por una caminata vespertina a lo largo de 6 hectáreas de senderos iluminados. (Una cena especial en una terraza con vistas excelentes cuesta 95 dólares).

La obra de Munro, que se exhibe hasta el 5 de enero, es la primera fase de Sensorio —una ambiciosa atracción de casi 150 hectáreas en un antiguo rancho de pavos propiedad de Kenneth Hunter III, un promotor inmobiliario y fundador de una compañía de petróleo y gas, y su esposa Bobbi. Planes para Sensorio incluyen exposiciones interactivas temáticas, un centro vinícola de 370 metros cuadrados y un hotel y centro turístico con centro de conferencias.

“Field of Light” se une a una variedad de entretenimiento artístico en vinaterías y establecimientos relacionados que busca inyectarle cultura a la viticultura —lo que se ha llamado el Movimiento Artístico de la Vid.

Munro trabajó antes en el negocio de los letreros luminosos, y se comprometió con la luz como su medio artístico en 1999. Sus instalaciones son temporales y su naturaleza efímera “permite que el paisaje sea sí mismo y se recupere y, con suerte, inspire a otros artistas”, dijo Munro. Su objetivo es conectar a la gente con la naturaleza —un lazo que compara con “los sistemas de raíces de árboles que se hablan entre sí”.

Los Hunter conocieron el arte de Munro en Australia. “Me sentí atraído cual insecto a una vela”, recordó Kenneth Hunter.

Para Munro, el sitio ofrecía la oportunidad de “iluminar un valle”, como lo expresó. El paisaje existente fue rediseñado para obstruir las vistas de edificios industriales. Durante una visita reciente, olas de luz proyectaban las ramas torcidas de los robles en relieve. Los visitantes paseaban por los senderos hablando en tonos susurrantes. “Me gusta cómo se intensifican las luces poco a poco”, dijo Allison Dufty, una escritora de recorridos en audio para museos. “Es suficientemente grande como para sentir que te puedes perder en él”.

El próximo proyecto de Sensorio está siendo diseñado por Thinkwell Group, una firma con sede en Los Ángeles conocida por atracciones inmersivas como Ski Abu Dhabi, un centro turístico de esquí en interiores. Incluirá cinco zonas de jardines digitales y análogos, casas de árbol con puentes de soga y un túnel subterráneo controlado con luz. Espera echar mano de la industria del turismo vinícola de la región.

La mezcla de vino y arte es un sello distintivo de instituciones europeas venerables como Chateau Mouton Rothschild cerca de Burdeos, Francia, que fue pionera del frenesí por las etiquetas diseñadas por artistas en los 40 al hacer encargos a Chagall, Miró y Braque.

Desde el 2015, Donum Estate, en Sonoma, ha colocado esculturas a gran escala en el paisaje, incluyendo obras de Ai Weiwei, Yayoi Kusama, Keith Haring y Yue Minjun, cuyos “Guerreros de Terracota Contemporáneos” de bronce comulgan con las vides. La Colección Hess, en las empinadas pendientes de Mount Veeder en el Valle de Napa, incluye obras de Francis Bacon, Robert Rauschenberg y Andy Goldsworthy, entre otros.

Algunos se muestran dudosos del llamado Movimiento Artístico de la Vid. “Equiparar al vino con el arte halaga a la persona que compra vino para que piense que participa en algo más grande de lo que es”, dijo James Conaway, autor de “Napa at Last Light”.

Mas al tiempo que los espectáculos de luz públicos florecen, su hechizo tiene un atractivo amplio. La gente asume que “la luz tiene que ver con brillo”, dijo Munro. “Solamente necesitas un susurro de luz”.

The New York Times