Jorge Eduardo Arellano
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“Por el carácter que toma la lucha, los débiles, los cobardes y los pusilánimes nos abandonan. Sólo los obreros y campesinos irán hasta el final, sólo su fuerza organizada logrará el triunfo.” Augusto César Sandino.

Por medio de EL NUEVO DIARIO me he enterado de que el cantante revolucionario cubano, Silvio Rodríguez, autor de su más famosa creación musical, “Canción urgente para Nicaragua”, ofreció un concierto en un casino, local que evoca más bien los valores de Las Vegas, Nevada, la capital del crimen organizado en Estados Unidos, no los postulados de la Revolución.

Caramba señores, como han cambiado los tiempos. ¿Cómo es posible que un cantante revolucionario haya caído tan bajo como para que ahora se una a la comercialización de su mejor herramienta revolucionaria y reniegue de su más famosa canción? ¿Qué tan vigentes son las palabras de Sandino, “por el carácter que toma la lucha...?”

Jamás en mi vida he entrado al Casino Pharaos, por mi condición de pastor evangélico, y honestamente no sé mucho de ese lugar, más que no es un lugar para alabar a Dios, ni para embuirse del dramatismo del momento histórico más glorioso de Nicaragua, como fue la “Epopeya de la Insurrección” y la defensa de la Revolución. Dicho lugar es también famoso porque una ex primera dama era asidua visitante del mismo.

Por supuesto, los plumíferos “sandinistas” jamás enderezaron sus baterías contra la tradicional ex primera dama, porque es otra primera dama la que les revuelve la bilis. Les revuelve la bilis que esa otra primera dama no sea cliente de casinos, ni ande de compras en Miami o Europa como lo hacia otra primera dama, quien tampoco mereció la furia de las brillantes plumas “sandinistas”, hoy estrellas apagadas, cuyo momento de gloria ya pasó.

Los tiempos han cambiado tanto que ya no hay que enderezar las baterías contra la explotación, porque el lobo se volvió vegetariano y el imperialismo ya dejó de ser imperialismo, no importando el genocidio y martirologio del pueblo iraquí o la debacle financiera de bienes raíces que está lanzando a miles de familias en Estados Unidos a dormir debajo de los puentes.

Los tiempos han cambiado tanto que ciertos plumíferos “sandinistas” gastan toneladas de tinta para inundar a Daniel con un baño diario de inmundicia y mentiras, mientras no dicen ni media palabra sobre la defraudación de 500 millones de dólares, cometida por el oligarca banquero Eduardo Montealegre Rivas.

Sólo en el diario Novedades, en tiempos de la tiranía somocista, se leían tantos ataques diarios contra la dirigencia del FSLN. Pero el volumen de los ataques, el nivel de los decibeles, la saña de las críticas, distorsionadoras, manipuladoras y muchas veces mentirosas de los nuevos plumíferos “sandinistas” superan ya en cantidad y contenido a las violentas diatribas antisandinistas del plumífero mercenario batistiano Luis Manuel Martínez.

Pero volviendo a Silvio Rodríguez, éste irrespetó a su público, ya que según los relatos publicados en este mismo rotativo, el respetable público de manera abrumadora le pedía a gritos que cantara la canción que lo inmortalizó en Nicaragua, pero el cantante se negó a complacerlo.

Este público pagó por entrar al casino, reminiscencia de Las Vegas, la capital mundial del crimen, pero fue defraudado por el cantante. Es como entrar a un restaurante famoso por cierta comida, ordenar el plato favorito del restaurante, sabiendo que dicho plato no sólo está en el menú, sino que lo tienen en la cocina, pero el propio dueño del restaurante enfrenta a los clientes, que exigen su plato favorito, el más famoso del restaurante por cierto y les dice: “los tiempos han cambiado.”

Es una verdadera lástima que un cantante revolucionario de la talla de Silvio Rodríguez rechace a su propia criatura y permita que se impongan consideraciones politiqueras por encima de la demanda del público al cual se debe, no sólo porque éste pagó, sino porque llegaron a escuchar la más famosa canción del artista, precisamente la que lo lanzó al estrellato, al menos en Nicaragua.

Los tiempos cambian, pero el imperialismo sigue invadiendo países pobres; los tiempos cambian pero el hambre y la pobreza no han cambiado en el mundo; los tiempos cambian, pero el llanto de los pobres continúa. Los tiempos cambian, pero por 40 años, el imperialismo con sus miles de millones no ha podido derrotar a la guerrilla más antigua del continente.

La caída del muro de Berlín no ha traído la redención de los oprimidos. La desaparición de la Unión Soviética no ha traído ninguna solución para los pobres del mundo, por mucho que cambien los tiempos. Los tiempos cambian, pero el imperialismo sigue metido en Afganistán, uno de los países más pobres de la tierra. Los tiempos cambian, pero Oligarcas como Montealegre se han hecho de millonadas de dólares, sin que los intelectuales “sandinistas” digan ni media palabra.

Aquellos que olvidan su propia historia están condenados a repetir los errores de la misma. Al renegar Silvio Rodríguez de su propia creación, sólo confirma la vigencia de la frase lapidaria de Sandino.

Caescorcia@aol.com