•  |
  •  |

Guardianes de la DGI
La palabra latrocinio, alude a la acción propia de un ladrón o de quien defrauda a alguien gravemente y viene del latín latrocinare que significaba “servir en el ejército”, porque en la antigüedad los que servían de escolta a los emperadores de Roma se llamaban latronis (al lado), que al dejar de recibir sus salarios comenzaron a utilizar sus armas para asaltar y robar, dando lugar al significado actual de ladrón. El destape de un informe policial de una gigantesca y millonaria defraudación en la Dirección General de Ingresos (DGI), en la que está involucrado el exjefe de la misma, Walter Porras y una serie de funcionarios y altos personeros del partido de gobierno, ponen de manifiesto que la recaudación de impuestos está en función del enriquecimiento personal, la politiquería partidista, el asalto a los bolsillos de los ciudadanos y la extorsión a las empresas. Sólo en el año 2009 se devolvieron 1,006 millones de córdobas, de los cuales no se sabe cuantos fueron robados y que son fondos que no fueron destinados ni a mejorar el servicio de agua potable, la educación, la salud o los salarios de los empleados públicos, a los cuales como premio de consolación, les aumentaron a C$700 las migajas del “bono solidario”,  como concesión graciosa de Ortega en la celebración del 1º de Mayo. Los guardianes del emperador son los que “cuidan” las arcas de la DGI y sirven al latrocinio. Si no, miren el mortal silencio e inacción del Procurador, el Fiscal y la Contraloría.

Zaqueo y saqueo
Es por pura coincidencia que el nombre de un personaje bíblico llamado Zaqueo, un recolector de impuestos ladrón, suene igual que la palabra “saqueo”, que proviene del latín saccus (bolsa, talego) vinculado a la idea de un asaltante que se lleva el botín en una bolsa. Esta semana apareció Walter Porras entrevistado por Lucía Pineda en 100% Noticias, negando  que haya ocurrido malversación y esté siendo investigado por la Policía.  Reiteró que es militante del FSLN, danielista, cristiano-solidario y que Ortega “es sabio”. Juró en nombre de Dios y su difunta madre, que es  inocente y que las denuncias son “puras mentiras” de los medios así como el informe policial que está colgado en esta web. Con una labia de predicador de secta, invocando a Dios que según él lo protege de “tanta calumnia”, a diferencia del Zaqueo original,  no dijo “Señor, yo doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le doy cuatro veces más”. Tamaña desfachatez sólo es posible por que es evidente que cuenta con la protección oficial de los beneficiados por el saqueo de los impuestos. “Animales grandes” pues, como dijo alguna vez Panchito Mayorga.

La muerte y los impuestos
Los impuestos son cargas obligatorias que las personas y empresas tenemos que pagar para financiar al Estado y sin los cuales éste no funcionaría, pues no dispondría de fondos para prestar los servicios públicos ni pagar a los empleados del mismo. La carga impositiva en Nicaragua es más grande para los pobres que para los ricos pero encima, según lo revelado en el escándalo de la DGI, los altos jefes del partido de gobierno se encargan de promover la defraudación fiscal, enmascarada en la “devolución de impuestos”. Así las cosas, todo hace pensar que en este país la única diferencia entre el robo y los impuestos, es que en el primer caso la ley persigue y castiga al autor y en el caso de los impuestos, los legitima, puesto que tales devoluciones como esgrimió en la tele el señalado exrecaudador de impuestos, es legal y por lo tanto, no hay delito. Fue Benjamín Franklyn quien dijo que en este mundo “no se puede estar seguro de nada, salvo de la muerte y los impuestos”, y todo parece indicar que aquí andan de la mano. Habría que recordarle al presidente Ortega aquella advertencia que le hizo Maquiavelo al príncipe: “Nunca toques el bolsillo a tus súbditos, si lo puedes evitar. Puedes tocarle cualquier cosa… pero no le toques el bolsillo”.  Suele provocar sublevaciones.

Los intocables
El destape del  “Walter-gate” es el último de una serie de operaciones de ordeño de dinero, malversaciones y negocios turbios que ocurren en el Estado, tales como los “anticipos” del Consejo Supremo Electoral y los desvíos de la Alcaldía de Managua.  En este último caso, se condenó a los amanuenses de la administración, pero no a los jefes de la Alcaldía que además, al igual que Porras, aseguran que son “calumnias”.  Todas estas historias me recuerdan aquella película de Los Intocables, pero al revés: aquí los intocables son los Al Capones que por pertenecer al Frente Sandinista y estar al servicio del proyecto de la pareja presidencial, pueden hacer lo que quieran con el dinero público, las propiedades, las fincas y los derechos de todo mundo. Los agentes de la ley y el orden en este caso, sería la gente decente y digna que tiene el valor de denunciarlos.  Campantemente Porras dijo en la tele que él seguía trabajando en Carazo en la campaña electoral del FSLN para “llenar de votos” las urnas a fin de que Ortega siga gobernando en su infinita “sabiduría”.  Uno puede suponer entonces cual era el destino de lo robado en la DGI y quienes son los jefes de la operación y por qué este fulano se siente tan seguro.