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Desapercibido por los medios locales, la Corte Suprema de Bangladesh en estos días le  puso fin a la vida profesional de Muhammad Yunus como Banquero de los Pobres, antes fundador y Director General del Grameen Bank, personaje que en 2006 había recibido el Premio Nobel de la Paz por los éxitos de su concepto del microcrédito en la  reducción de la pobreza en Bangladesh. La Corte usó un tecnicismo para destituir a  Yunus, al constatar que el Grameen Bank es una institución pública y que por tanto se  debe aplicar las reglas de jubilación para empleados públicos a la edad de 60 años cumplidos. Yunus ya había cumplido 70 años.

Una componente del concepto de Yunus, el microcrédito a pequeñas artesanas y agro- productoras, se ha copiado a nivel mundial, igual en Nicaragua, sin embargo, sin  copiar sus otros elementos, como convertir las beneficiadas en socias del banco mismo, así como de proporcionarles modelos de negocio más el apoyo en logística y organización para realizarlos. Aún así evaluaciones en la misma Bangladesh revelaron que el modelo Yunus ciertamente estabilizó las condiciones de una vida de subsistencia  para las más pobres, pero no les permitió a salirse de la pobreza, o sea los efectos eran  paliativos antes de todo.

Pero la experiencia en otros países, donde se copió solamente la componente microcrédito. Ahí el modelo degeneró en un mecanismo de aprovecharse de los pobres, desde salarios desmesurados para los micro-banqueros, honorarios exorbitantes para los  abogados involucrados, lucros fabulosos por la compra-venta de propiedades incautadas  en concepto de garantías por créditos en mora, sin olvidar las tasas de interés  descomunales de los que financian a su vez a las micro-financieras. Esas micro- financieras son de cierta forma instituciones capitalistas puras, en que inviertan capital  para acumular más capital, tal como lo comprueba el ascenso de varias de ellas,  comenzando como una ONG chiquita para terminar como un verdadero banco. Cabe la  observación que el movimiento de los No-Pago de Nicaragua se queda pálido y pacífico  comparado con verdaderas insurrecciones populares en la India contra esa clase de  vampiros.

No solamente las micro-financieras han descubierto a las Mipymes como lucrativo campo de negocios. Hay mientras toda una industria de servicios asesorando, capacitando y consultando a MIPYMES, donde desde la redacción del plan inicial de negocios, pasando por la incubación, la capacitación financiera y gerencial para llegar a  la asesoría en marketing y exportaciones, se ofrece todo un variopinto de asistencia y  ayuda. Los actores son entidades académicas, instancias públicas y privadas,  consultores y ONG. El esquema de funcionamiento de ese enjambre es simple, por un  lado hay un mar de clientes potenciales –las más que 40,000 MIPYMES formalizadas y  otras más que 160,000 aún no formalizadas – por el otro lado hay agencias de  cooperación, desde el BID y el Banco Mundial, pasando por otras agencias multi- y  bilaterales para llegar a ONG individuales con operaciones internacionales, quienes  todos ofrecen financiamiento, siempre y cuando se lo use para apoyar a MIPYMES.

En ese enjambre de actores en Nicaragua se han perdido literalmente centenares de millones de dólares de cooperación externa en la atención numérica a miles de MIPYMES, quedándose sin embargo la mayor parte de la plata en manos de los prestadores de asistencia y llegando solamente una fracción minúscula a las MIPYMES mismas. Como consta el propio BID en un reciente estudio, casi no hay evaluaciones mucho menos sistemáticas de los efectos reales tanto para las MIPYMES beneficiadas como para el avance verdadero en el desarrollo de las economías nacionales, un avance  correspondiente a las sumas gastadas en asistencia. Peor, las raquíticas mejoras en la  productividad de las economías latinas –en el caso de Nicaragua igual hasta con leve  tendencia a empeorar en comparación a 1990-  inducen al BID a constatar un efecto  estabilizador negativo, o sea una tendencia de mantener con vida artificial a  emprendimientos de fondo improductivos, que sin ese oxígeno constante no hubiesen  sobrevivido.

¿Hay alternativas al enfoque paliativo? Los proyectos de la Cuenta Reto del Milenio, algunos proyectos de TechnoServe, hasta algunas iniciativas netamente privadas como de la Fundación para el Desarrollo empresarial del Grupo Pellas o de Agropecuaria LAFISE muestran que las hay. Esos proyectos se caracterizan por un enfoque holístico,  combinado varios aspectos. Primero son proyectos sectoriales y territoriales, apuntando  a grupos de emprendimientos similares dentro de un territorio limitado, para formar  clúster y cadenas de emprendimientos en aras de alcanzar niveles aceptables de  productividad y por tanto competitividad.

Esos clúster, una vez despegado, crecen  después casi por atracción natural.

Segundo parten de una inteligencia profunda tanto de mercados como de potenciales, para encajar una posible demanda –en particular en el exterior- con las potencialidades  y ventajas comparativas locales, haciendo un análisis mucho más allá de las capacidades  analíticas de las propias MIPYMES. Por tercero, capacitan no en forma general, sino en  forma específica, es decir en destrezas y habilidades técnicas particulares en cada ramo  con el fin de mejorar la calidad final de los productos o servicios y la productividad  misma en el aprovechamiento de los recursos disponibles. Al fin no solo ofrecen líneas  de crédito para el capital de trabajo, como lo hacen las micro-financieras, sino que  aporten directamente al patrimonio productivo de los emprendimientos, a su capital fijo.

Generalizar esas experiencias positivas -si es preciso formando consorcios formales con  dedicación sectorial-territorial  entre los actuales prestadores de servicios financieros y  asistenciales usando la misma lógica holística-  abre una oportunidad real para un  desarrollo económico verdadero del país. Pero implicaría que el gobierno y el país  entero enfrenten de cara la urgente necesidad de construir una economía nacional  diferente, en lugar de seguir buscando en el auto-empleo y en las micro-empresas  simples válvulas de escape para evadir la ira nacional –como en Túnez y Egipto- ante la  incapacidad e ineptidud de sus gobernantes en cumplir la misión principal para la cual  se instituye gobiernos: garantizar los derechos inalienables del hombre, entre ellos el  derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.