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Al amanecer del 2 de mayo de 2011, dolido por la muerte del gran dirigente islámico Osama Bin Laden, me llevé gran sorpresa con la lectura del artículo publicado en END “De títulos y cargos”, firmado por el señor Pepe Cardoza, quien dice conocerme, saber como pienso y como actuó, lo que me sorprende aún más, pues, al momento de escribir estas notas, no me acuerdo de él ni lo ubico dentro de mis conocidos.

Como dirige el artículo contra mí, paso contestarlo así: En primer lugar nunca he pretendido ofender, y menos ponerme a la altura, del extraordinario escritor Onofre Guevara. Todo el que se inicie en escribir artículos al público debe leer, con voracidad, lo que escriba este maestro, lo que no obliga asumir su forma de opinar. Su pluma es exquisita, su estilo muy particular nos muestra una fluidez digna de saborear para aprender de ella. El que impone su estilo se convierte en escuela para los que están detrás. En segundo lugar, nunca pertenecí al F-5, que era el departamento económico DGSE, pues me inicié en F-10 (Archivo), pasé al F-2 (Fachada Legal), luego al F-8 (Lucha Contra Bandidos), como asistente personal del mejor conspirador de la DGSE, Rodolfo Castillo.

Por mis viajes a las zonas de guerra, ya como Oficial Especialista de Operaciones Psicológicas, entonces bajo la responsabilidad de un sujeto con quien tuve fuertes diferencias, siempre en el F-8, fui destacado desde inicios de 1986 a la Quinta Región Militar, pero ya como oficial de la región, no del F-10. Es obvio que el señor Cardoza no me conoce.

En tercer lugar, si fui oficial de opacada y torpe conducta operativa es algo que no puedo contradecir, hacerlo es tarea de quienes se partieron el alma a mi lado por la revolución; y si soy buen abogado, son mis clientes, los colegas, jueces y magistrados que me conocen los que podrán darme su aval. En cuarto lugar, jamás he sido falso y mentiroso, al contrario, decir siempre la verdad y luchar contra lo injusto es lo que me ha caracterizado, por eso, al seno de los corruptos que hoy pueblan mi partido soy un “hiperactivo” no digno de confianza, porque siempre denunciaré la corrupción.

Por la forma de redacción no entendí muy bien lo del colega mío que dice haberse inspirado en mí y en mi hermano para estudiar abogacía, (aconsejo al señor Cardoza  leer más al maestro Onofre para mejorar su redacción), pero me alegra que hoy ese colega sea exitoso. Si mi hermano, Heberto Orozco Izaguirre, y yo hemos tenido éxito en la vida, no se lo debemos a ningún partido político. Nuestro éxito es producto del esfuerzo, honradez y humildad con que siempre hemos enfrentado la vida, pues nunca hemos robado o piñateado bienes ajenos para salir adelante. Somos de origen muy pobre, nuestra niñez y juventud palmeamos tortillas junto a mi madre. Luego de salir de baja de la DGSE, en mayo de 1989, por voluntad propia, asqueado de los abusos de los mandos en la Quinta Región, pasé a vender agua helada y repuestos usados en el Mercado Oriental. Fui CPF, chofer,  taxista, mesero, etc. De las mesas me sacó el maestro José Ramón Rojas Méndez, cuando estudiaba Derecho, para hacerme su asistente e iniciarme en el divino campo del Derecho Penal.

Cómo lamento, con franqueza se lo digo, que usted, Pepe Cardoza, utilice lenguaje tan ofensivo y denigrante para pretender hacer prevalecer sus ideas. Los sentimientos que usted tiene y que refleja en su lamentable redacción, son los que nos han mantenido, a los nicaragüenses, en continuas guerras fratricidas, por la intolerancia. Me gustaría, con respeto le pido, poder conversar con usted y conocer, si se puede, los motivos de tanto desafecto contra mi persona y la de mi hermano. Recuerde, dos corazones jamás son felices, el del rencoroso y el del envidioso. Este principio lo asumí solo, desde niño y, déjeme decirle, soy un hombre feliz, que no necesita adular ni lustrar la bota de ningún dirigente político para salir adelante en la vida.

*Abogado Penalista