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La educación, considerada como un derecho humano fundamental, debe recibir un tratamiento prioritario en los planes de gobierno. Y es que la inversión en educación es una inversión no solo prioritaria sino estratégica para el desarrollo de un país, principalmente para aquellos que, como el nuestro, deben aprovechar las ventajas que representa el llamado “bono demográfico”.

 

Así lo entendieron muy pronto los países del Sudeste asiático (Singapur, Corea del Sur, Taiwan, entre otros) que lograron pasar, en pocas décadas, de ser países subdesarrollados a transformarse en países desarrollados e industrializados, gracias, entre otros factores, a la prioridad que concedieron al propósito de elevar el nivel educativo de su población. Según los analistas, por cada grado de escolaridad que se eleve en el nivel educativo de un país, correlativamente se incrementa el P.I.B.

 

Ojalá alguno de los candidatos quisiera pasar a la historia como el “Presidente de la Educación”, por la prioridad que otorgue el enorme esfuerzo educativo que Nicaragua tiene que hacer en los próximos años para alcanzar, al menos, el nivel educativo de nuestra vecina Costa Rica y, si es posible, sobrepasarlo. El lema de su gobierno debería ser “Gobernar es educar”.

 

Pero en materia educativa las cosas hay que hacerlas con mucha seriedad, sin improvisaciones ni demagogia. Para ello, será preciso comenzar por revitalizar el Consejo Nacional de Educación, que en este gobierno no ha funcionado, y encargarle la elaboración de un “Plan Nacional de Educación 2012-2021” que, previas las consultas del caso con todos los sectores interesados y el concurso de los mejores especialistas del país, se fundamente en auténticos consensos educativos nacionales. Dicho Plan deberá contener las políticas de Estado, de corto, mediano y largo plazo, que nos permitan alcanzar, como metas prioritarias, la universalización de la educación primaria con calidad en el año 2015, que es uno de los Objetivos de los Retos del Milenio, y la universalización de la educación de once años de escolaridad para el 2021, año en que Nicaragua cumplirá doscientos años como nación independiente.

 

Para ello se requeriría el compromiso político de incrementar la inversión educativa hasta alcanzar, lo más pronto posible, el equivalente de, al menos, 7% del PIB para la Educación Primaria y media atendida por el Estado. Honduras y Bolivia ya destinan el 7% a la educación.

 

Los límites de este artículo no nos permiten más que enumerar otros puntos que debería incluir un plan de gobierno en cuanto a la educación.

 

* En primer lugar, retomar el compromiso no cumplido por los gobiernos anteriores e incorporarlo en el “Plan Nacional de Educación 2001-2015”, de incrementar progresivamente el salario básico de los maestros y maestras hasta alcanzar el equivalente al costo de la canasta básica oficial y luego el salario promedio centroamericano.

* Fortalecer la pertinencia, calidad y equidad de todo el Sistema Educativo.

* Elevar el nivel de preparación de los maestros creando las Escuelas Normales Superiores

* La calidad educativa depende de la calidad de los maestros y profesores.

* Hacer una inversión cuantiosa, mediante un préstamo de un Banco internacional, de largo plazo y muy bajo interés, en el mejoramiento de la infraestructura, mobiliario y equipamiento escolar de todo el país.

* Destinar más recursos al perfeccionamiento docente, teniendo presente que el empirismo en Primaria se ha estancado en un 27% y casi en un 50% en Secundaria.

* Dar atención especial al Sistema Educativo de la Costa Atlántica (Educación bilingüe e intercultural).

* Restablecer la Autonomía Escolar en sus aspectos positivos (curricular y de administración, sacudiendo los aspectos financieros que la dañaron). Fortalecer la descentralización educativa e involucrar los municipios en el compromiso con la educación.

* Preparar los mejores maestros para la educación preescolar, de los primeros grados de primaria y de las escuelas de multigrados.

* Propiciar la integración y coherencia de todos los niveles del Sistema Educativo, especialmente en cuanto a la continuidad curricular.

* Mantener el 6% para las universidades y buscar cooperación internacional para fomentar la investigación y el equipamiento de las universidades. Respetar plenamente la autonomía universitaria. Evitar la partidización de las comunidades universitarias.   

* Fortalecer la red de bibliotecas escolares y preparar bibliotecarios escolares.

* Dotar de Centros de cómputo a todas las escuelas e institutos nacionales.

* Combatir la deserción escolar (10-11%) y la extraedad (56%). Fortalecer el Programa de la Merienda escolar.

* Mejorar la calidad y pertinencia de la Educación Secundaria. Propiciar su diversificación y la iniciación laboral de todos los bachilleres.

* Fortalecer y prestigiar la Educación Técnica Media y la Superior no universitaria.

* Diseñar la Primaria acelerada con un currículo adecuado para adultos.

* Introducir cambios en las didácticas de manera de enfatizar el aprendizaje de los estudiantes. Combatir la repetición mecánica y memorística de los contenidos.

* Comprobar si es cierto que reducimos el analfabetismo al porcentaje que anunció el actual gobierno. Para ello, hacer un censo de analfabetos. Establecer un fuerte Programa de Educación de Adultos.

* Priorizar el mejoramiento de los docentes de Ciencias Básicas: Matemáticas, Física, Química y Biología. Introducir métodos lúdicos para la enseñanza de las Matemáticas.

* Introducir la Educación de la Sexualidad y la Educación para la Vida en el currículo de enseñanza media.

* Mejorar la organización y modernización de la administración del Ministerio de Educación para hacerlo más eficiente. Su rol deberá ser más normativo y de supervisión.

* Participar en las pruebas internacionales como PISA.

* Formar buenos Directores de Escuelas e Institutos.