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Dice el pensador ilustre Guillermo Rothschuh Tablada que “Chontaleñidad es respetar la memoria de nuestros valores morales”. El sueño es Nicaragua con el rostro de Chontales, ha insistido toda la vida. Esta sentencia del sabio maestro nos trae a la memoria que antaño era religión en hogares y colegios respetar canas y reverenciar todo lo bueno que el ser humano entregue para siempre a sus congéneres. Como fierro en bramadero –huella eterna que puesta en su lugar nadie la mueve y mucho menos nadie la quita– asoma el testimonio del humanista universal oculto en Palo Solo, que según se cuenta en llanerías, abras y cañadas hoy arriba a los 85.

El pueblo está de fiesta. Desde los cerros que ya verdean acariciados por el manto de lluvias primerizas, puede divisarse un montón de notables que brillan como llamaradas de malinches y corteses. Son los grandes,  jinetes lugareños con sus bestias admirablemente enjaezadas avanzando en romería y escoltados por el Clan Intelectual de Chontales y la Academia Nicaragüense de la Lengua. Niña Chepita Toledo de Aguerri, Pablo Antonio Cuadra, Gregorio Aguilar Barea, Carlos A. Bravo, Vicente Hurtado Morales (Catarrán, según la mitología), Concho Villagra y Osvaldo Guayasamín, que anoche arribó en cóndores exclusivamente para esta celebración. Todos al son del juglar divino Carlos Mejía Godoy y la exquisita música de viento.

Más relajado que nunca, el profesor hoy amaneció desperezándose al ritmo de semejante algarabía que espantando charcos baja de montes y cañadas. Antes de desayunarse los periódicos del día, el panida recita a doña María Elba una dulce tonadita mañanera. Es el mismo epigrama que, ¡descuido ingenuo!, él pronunciara cierto día en mi presencia sin advertir que yo agarraba al vuelo toda la jugada. Traidor a mucha honra, hoy lo entrego a sus lectores, discípulos y devotos, para demostrarles que don Guillermo no es segundo de nadie entre tantos menesteres: “El estado natural del  hombre es vivir acostado, con un buen libro abierto y una mujer al lado”.

¡Arriba, Juigalpan! ¡Vaca echada, sólo en esta efeméride te sea lícito permanecer de pie! ¡Salve, maestro, salve! Si “Catarrán fue el último Centauro de Chontales”, usted es el primero de la Patria.