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El General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, con la estrategia de su ejército y su lucha contra la dominación del imperialismo norteamericano, sienta las bases de la conformación de la identidad cultural de Nicaragua. La misma ordenación del ejército expresa la disposición de reconocer la cultura como factor de unidad en la diversidad y frente a la adversidad; y la certeza de que sólo el reconocimiento de la diversidad como factor de unión, a lo interno de este ejército-nación, da lugar a la victoria, en el sentido del alcance del Bien supremo para el país.

El general Augusto C. Sandino funda el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua –EDSN- el 2 de septiembre de 1927. El ejército lo integran mestizos, zambos, indios, sumos y miskitos; El regimiento también lo conforman mujeres que asumen tareas como enfermeras, lavanderas, cocineras y barberas; los chavalos menores de trece años son ayudantes y espías, y un grupo de muchachos voluntarios, de Honduras y el Salvador, se encargan de trabajos de mecánica y carpintería, sastrería y panadería. Todos con alto espíritu combativo y disciplina, no reciben salario y luchan por un ideal de patria.

En el singular ejército no pueden faltar los poetas, Pedro Cabrera (cabrerita), el capitán Alfonso Alexander, de Colombia, y Miguel Ángel Ortez; tiritan de frío mientras escriben poemas. A las penurias que viven en las montañas de Nicaragua, siempre les acompaña una orquesta típica, compuesta por un acordeón, guitarras y un cantor. Entonan canciones tristes del norte.

El asesinato de Sandino cala en el sentimiento de patriotismo y sentido de pertenencia del pueblo, pero también de su derecho a existir en un mundo diferente. Un anhelo que es representado en su lucha contra la entidad que pretende eliminarlo como individuo y como grupo. Entonces una Política cultural en Nicaragua es tanto la constitución formal de una respuesta al poder que pretende eliminarnos como la reacción a la búsqueda de un sentido de nuestra existencia.

Política cultural es la disposición formal y oficial hacia el abordaje de un determinado tema, desde un enfoque específico y particular. Las políticas se expresan en voluntad, líneas de acción y acciones que persiguen un objetivo de intervención en el manejo de los símbolos, la construcción de la identidad, la reapropiación de la historia y en general, en la vida cotidiana de un pueblo o un grupo en particular.

Hechos fortuitos como desastres naturales y a veces sociales también afectan el curso de la cultura de un pueblo, es decir de su proceso de construcción de identidad. Los desastres naturales como terremotos, maremotos, huracanes y otros, muchas veces terminan destruyendo o desorganizando archivos, documentos de valor histórico, evidencias de la impronta del paso de ese pueblo por la historia, museos, centros culturales, edificios históricos y de valor arquitectónico. Asimismo, los conflictos sociales, guerras de dominación de un pueblo sobre otro, como el caso del proceso de eliminación de la identidad que sufrió el pueblo iraki a travès de una invasión norteamericana y la destrucción de sus archivos y documentos históricos, de sus museos y piezas antiguas de gran valor para el mundo.

Otros proyectos y enfoques de nuestra historia, tomarán como referencia de la construcción de su proceso identitario, otros hechos, otros paradigmas, otros hitos. En nuestro caso nos referimos a una política cultural desde un enfoque de la lucha de liberación del pueblo de Nicaragua y de construcción de su identidad desde la lucha de Sandino hasta nuestros días. Abordamos la cultura desde el enfoque de construcción y defensa del derecho a la propia identidad en un mundo diverso; un enfoque capitalista tradicional en cambio ve la cultura como el aporte económico de ésta a la economía nacional y mundial, este enfoque ve la cultura desde un valor de cambio y no desde el valor de resistencia frente al dominio exterior. Se refiere a industrias culturales sin distinguir entre la masiva comercialización de discos piratas con música estadounidense y el cantautor nacional que no logra colocar su disco grabado artesanalmente en ninguna tienda o con la artesana legendaria que produce un petate por mes. Este enfoque ha sido difundido en los últimos tiempos y en Nicaragua recientemente se ha expuesto como gran descubrimiento.

Diversos entes en el espectro nacional llevan adelante políticas culturales de acuerdo a sus intereses y naturalezas, desde organizaciones de la sociedad civil financiadas por la cooperación internacional destinada para cultura, hasta las empresas privadas como las telefónicas o las industrias de bebidas, quienes suelen contratar artistas para sus gingles o campañas haciéndolos caras oficiales de sus marcas; en la mayoría de los casos sin garantizarles seguros médicos para ellos y sus familias o prestaciones sociales como artistas.

Desde otro enfoque, valoramos otros aspectos que tienen que ver con la cultura como un derecho humano del pueblo y como un deber del Estado. En cuanto a los hechos o acontecimientos relevantes en materia cultural en la historia moderna de Nicaragua podemos acotar, en este orden: como hemos dicho, la lucha de Sandino contra la dominación extranjera y el imperialismo yankee; la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, como expresión organizada frente a la dictadura de Anastasio Somoza; la construcción del Teatro Nacional Rubén Darío (aunque con una finalidad elitista); el triunfo de la Revolución Popular Sandinista; la Cruzada Nacional de Alfabetización; la Promulgación de la Constitución Política de la República de Nicaragua en 1987; la ley de autonomía de la Costa Caribe y de los pueblos indígenas y afrodescendientes; la declaratoria de la Unesco de EL GUEGUENSE como patrimonio cultural intangible de la humanidad y así mismo la Cultura garífuna; y más recientemente la creación de la Procuraduría de los Derechos Humanos para la Diversidad Sexual, como el reconocimiento oficial de un grupo o comunidad tradicionalmente excluido.

Aunque menos articulada que en los años 80, a la gestión y práctica cotidiana de la políticas de estado actuales, la cultura ha venido haciendo su parte como la cenicienta de siempre en este proceso de restitución de derechos que impulsa el gobierno actual. Con la mayoría de los “intelectuales” en contra de manera abierta y frontal, los artistas y funcionarios del INC, hemos venido con un presupuesto mínimo y con los salarios más bajos del estado; impulsando diversos procesos que contribuyen a la difusión del arte y la cultura de los nicaragüenses y así mismo aportando al proceso permanente de construcción de nuestra identidad nicaragüense y latinoamericana.

Con el objetivo de promover el fortalecimiento de nuestra Identidad Cultural, enfatizando su carácter popular y su diversidad, se han constituido alrededor de 293 consejos populares de cultura en todo el país, se ha creado la Brigada Cultural Sandino, que ha llevado arte y cultura a zonas remotas del país en un contexto de paz; así mismo se ha apoyado al rescate de las tradiciones, se han realizado una serie de publicaciones y se ha apoyado la creación de los artistas, entre otros muchos logros que pasan desapercibidos ante los medios nacionales pero que ya dejan su huella en la historia reciente de Nicaragua.

El Instituto Nicaragüense de Cultura es el ente rector de la Política Cultural del Gobierno de Nicaragua; y esta descansa sobre las bases de la Constitución de la República de Nicaragua de 1987 y que aún está vigente. Esta Constitución en sus diversos artículos expresamente garantiza la defensa y promoción de nuestra cultura; en el artículo 125, podemos leer que se “garantiza la libertad de cátedra.

El Estado promueve y protege la libre creación, investigación y difusión de las ciencias, la tecnología, las artes y las letras, y garantiza y protege la propiedad intelectual”.

Asimismo, en el artículo 126, se lee que “es deber del estado promover el rescate, desarrollo y fortalecimiento de la cultura nacional, sustentada en la participación creativa del pueblo. El Estado apoyará la cultura nacional en todas sus expresiones, sean de carácter colectivo o de creadores individuales.”

En el Artículo 127, dice: “La Creación artística y cultura es libre e irrestricta. Los trabajadores de la cultura tienen plena libertad de elegir formas y modos de expresión. El Estado procurará facilitarles los medios necesarios para crear y difundir sus obras, y protege sus derechos de autor.”

El artículo 128 dice que “el Estado protege el patrimonio arqueológico, histórico, lingüístico, cultural y artístico de la nación.” Y en el capítulo 11 se refiere a las comunidades de la Costa Atlántica, específicamente en el artículo 180, referido a la constitución y organización de las comunidades de la Costa Caribe.

En Nicaragua, más que a la economía y al desarrollo del país que sí lo hace a diario, desde la humilde mujer que elabora dulces tradicionales con los que consigue para el sustento diario de sus hijos; la cultura contribuye de manera discreta a la liberación de un pueblo y a su lucha diaria por existir en un mundo dominado cada vez más por los intereses del imperialismo extranjero.