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Para todos no es una novedad, el hecho mismo de que el sistema de seguridad social es esencial y determinante para procurar el bienestar de aquellos trabajadores que por contingencias de la vida o del trabajo, se encuentran en una situación de incapacidad para ejecutar sus actividades propias y procurarse los medios para superar sus malestares y atención familiar.

Es imprescindible que a esas personas que en virtud de la Ley han contribuido por algún tiempo o años, se les proporcionen los recursos básicos para su asistencia y de esa manera paliar un poco el estado de necesidad que los rodea.

El sistema de seguridad social está constituido por aquella que es contributiva  y la no contributiva, y en nuestro caso, el problema de fondo es buscar la manera mas idónea en que el Seguro Social Obligatorio como parte del sistema contributivo siga funcionando para la asistencia de los derechohabientes del sistema.

Son derecho habientes del Sistema el asegurado o asegurada, activo o cesante, y los respectivos beneficiarios (esposa o compañera de vida, los hijos menores de 15 años de edad o menores de 21 años de edad conforme el cumplimiento de los requisitos, los ascendientes y otros dependientes mayores de 60 años de edad).

También es importante que recordemos que el Seguro Social Obligatorio, otorga además de las pensiones, la atención médica previsional y en ella se atiende a los hijos hasta la edad de 12 años.

Para el caso de las pensiones deben cumplirse los requisitos establecidos, puesto que para algunos casos al no calificarse el derecho no se concederá el beneficio.

Significa que el seguro social obligatorio al ser contributivo no es una cuenta individual, sino que está basado en el principio de la solidaridad, y por lo tanto, los que no califiquen el derecho o no hagan uso del mismo, esas contribuciones son utilizadas para el otorgamiento generacional de las prestaciones.

Se estima que aproximadamente un millón y medio de nicaragüenses están bajo la cobertura del Seguro Social Obligatorio y el Seguro Social Facultativo, este último en baja participación pero no menos importante.

La problemática del Seguro Social Obligatorio se debe abordar en sus dos sentidos: Las pensiones y la atención médica tanto previsional como laboral. Sin embargo, el enfoque está en cuanto al Sistema de Pensiones y sobre estas la de vejez, al ser ésta la que implica una mayor cotización en años para su disfrute y que durante ese tiempo se da el financiamiento fundamental del sistema. Para disfrutar de la pensión por vejez se requiere además de solicitarla, que el interesado tenga acumulado como mínimo 750 semanas cotizadas, acreditar como mínimo quince años como asegurado activo, y tener 60 años de edad.

Históricamente, el Seguro Social ha sido utilizado para fines distintos a su objetivo y se le ha desfalcado, y sobre todo el Estado mismo por medio del Poder Ejecutivo ha sido uno de los depredadores y deudores del Sistema.

Se ha empobrecido sin pensar en los asegurados cotizantes y en los efectos negativos en los otros programas del seguro social. Esto es sabido por todos. Lo urgente ahora es encontrar un modelo de reforma que lo fortalezca y que lo haga sostenible en el mediano plazo, pero que no será posible si la misma contiene mecanismos anti- trabajadores, y que en vez de ser un sistema atractivo, sea visto como un depredador del salario de los trabajadores.

La vejez es un fin irremediable y no todas las personas tienen la capacidad económica para llevarla con recursos económicos propios. Tampoco el Estado como tal, por lo menos en Nicaragua, tiene la capacidad para asumir totalmente dicha prestación.

No existe un modelo único de Seguridad Social y cada país implementa el suyo en atención a su propia realidad social y económica. Tampoco hay un sistema perfecto, ya que siempre habrá problemas y estimando que una de las características es lo gradual y progresivo, en esa misma proporción se ajustará a su propia característica.

Creo que el sistema se puede ir ajustando poco a poco, y en ese contexto perfeccionarse sin ser tan drástica su transformación. Para que el Sistema funcione necesita básicamente: a) Que haya una administración transparente y no derrochadora de los recursos económicos y del patrimonio social, sobre todo con la correcta inversión del fondo de reservas técnicas; b) Que se amplíe la afiliación de la Población Económicamente Activa, ya que actualmente apenas están afiliados al Seguro Social una media de 500 mil trabajadores dentro de los casi 2.5 millones de nicaragüense que están aptos para el trabajo o que laboran pero no están inscritos, o que están laborando en el denominado sector informal de la economía nacional; y c) Que haya una efectiva supervisión institucional en cuanto a que las Empresas Médicas Previsionales atiendan a los derechohabientes con sentido humano, y que otorguen una atención médica con el interés de sanar y no ver a esos pacientes como sujetos de enriquecimiento privado.

Sobre este último aspecto se ha comentado hasta en la posibilidad futura inmediata que el INSS construya poco a poco la infraestructura médica para que sea él quien directamente otorgue esa atención; sin embargo esta posibilidad es bastante complicada ya que esa infraestructura debe estar en cada cabecera departamental por lo menos, y se requiere de inversión económica que en la actualidad no se tiene.

Debe el Seguro Social limpiar su imagen con acciones imparciales y sobre todo humanas que lo hagan referente dentro del subsistema de Salud, por ejemplo.

Agregado a lo anterior: 1) Es viable que no haya salario máximo objeto de cotización; es decir que se cotice en base a lo que el trabajador percibe y para evitar favoritismos fraudulentos al Sistema, se mantenga la disposición que restrinja el salario máximo de aquellos trabajadores familiares del empleador a un monto máximo al salario más alto que devengare otro trabajador del mismo empleador.

2) Si normalmente los años cotizados para optar a la pensión por vejez de un asegurado anda en promedio por los 24 años, se puede establecer que en vez de 15 años como asegurado activo cotizante, sean al menos 20 años con un monto mínimo de semanas cotizadas de un mil.

Esta disposición no debe de graduarse por año de nacimiento, sino que debe aplicarse a los nuevos afiliados del Seguro Social una vez vigente la reforma.

Para estos nuevos afiliados el período a considerar en el cálculo sería el ponderado según el estudio actuarial.

3) Lastimosamente es imprescindible el aumento de la edad para pensionarse por vejez la que debe implementarse con los nuevos afiliados al Seguro Social una vez vigente la reforma, y que no sean mayores de 45 años de edad, los que optaran a la pensión a la edad de 62 años. Los mayores de 45 años de edad y que se afilien por primera vez deberán cotizar al menos 750 semanas del período comprendido entre sus 45 años de edad y los 60 años para gozar de la pensión por vejez. Obviamente para estos nuevos asegurados se les aplicará lo dispuesto a la reducción de la edad en casos de desgaste físico o mental.

Aumentar el porcentaje de cotización del trabajador, que actualmente representa el 6.25% de sus ingresos mensuales en el régimen integral, y del 4.25% en el régimen de pensiones, resultaría muy perjudicial, considerando que los salarios o remuneraciones devengados son bajos y la mala percepción social del Sistema.

Sin embargo, en el ambiente gravita la intención de incrementar la cotización patronal en 1% anual para la rama Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) en ambos regímenes de afiliación, lo que estará en dependencia de la valoración integral sobre el impacto que tendría en el desarrollo de la actividad empresarial nicaragüense.

La política del Estado debe ser crear el ambiente preciso para que se generen fuentes de empleo con salarios dignos, tanto en el sector estatal como privado, y proporcionar seguridad plena sobre todo en lo jurídico. Cualquier reforma al Sistema de Seguridad Social necesita de la existencia de empleo y que haya afiliación completa tanto de los trabajadores como de los empleadores, de lo contrario no funcionará.

Se debe trabajar arduamente para garantizar el Seguro Social Obligatorio a todos los trabajadores del país, ya sean del sector formal o del informal. Sea en el régimen obligatorio o en el régimen facultativo. Mejorando la atención médica y el otorgamiento oportuno de las prestaciones económicas a los derechos habientes, con una buena administración se fortalecerá la confianza en el Sistema y con una campaña determinante se puede ampliar los afiliados, ya que se estima que la edad promedio de los asegurados es a los 23 años, lo que es muy tardío, puesto que muchos empiezan a trabajar desde los 16 años de edad.

Finalmente, todos los empleadores deben reflexionar sobre esta problemática y coadyuvar con el Sistema, inscribiendo oportunamente a sus trabajadores al Seguro Social y pagar cumplidamente sus aportaciones. La gran mayoría de trabajadores necesitamos del Sistema.

*Abogado y Notario