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“Gerónimo EKIA”, acrónimo en inglés de “enemigo muerto en acción” (enemy killed in action), fue la frase con que el director de la CIA, León Panetta, anunció la muerte de Osama Bin Laden, segundos después de escuchar el nombre en clave del principal objetivo del espionaje de EUA. Los indígenas estadounidenses se enfurecieron, porque utilizaron el nombre del líder Apache Gerónimo, al confirmar la caída del Líder de Al Qaeda, exigiendo una disculpa de parte del Presidente Barack Obama.

Es el sentir de los indígenas, que el Presidente Barack Obama cometió un craso error en llamar Gerónimo a esa misión, una gran falta de respeto al Líder Indígena que luchó por su raza, cultura y derechos, los verdaderos dueños de esas tierras americanas del norte del Continente Americano.

Gerónimo fue un jefe de los Apaches de Norteamérica, en 1859, las tropas invasoras asesinaron a su familia (su mujer, sus tres hijos y su madre). En 1886, junto a una treintena de apaches hizo la guerra a los invasores de sus tierras, las autoridades de los EUA giraron orden de búsqueda y captura en su contra para asesinarlo, enviando a 5.000 soldados (la tercera parte de su ejército de la época) y ofrecieron 2.000 dólares de recompensa, mucho dinero en ese tiempo.

Vivió de 1829 a 1909, luchó en lo que hoy es el estado norteamericano de Nuevo México (suroeste), combatiendo a las autoridades de EUA y México cuando se estaba colonizando su región.

Nunca fue capturado, pero finalmente se rindió cuando un general estadounidense prometió que se reuniría con los miembros de su tribu, que habían sido trasladados por la fuerza al estado de la Florida (sureste) desde las reservas en Arizona (suroeste).El gobierno estadounidense incumplió su promesa y Gerónimo murió como prisionero de guerra, a los 85 años de edad.

Harlyn Gerónimo, un descendiente del famoso guerrero, pidió a Obama y al secretario de Defensa, Robert Gates, que explicaran “este uso vergonzoso” del nombre de su bisabuelo y se disculparan “por el grave insulto”.

En los EUA se masacró y erradicó metódicamente con la aprobación de su gobierno (un holocausto que duró largo tiempo) a los verdaderos dueños de ese país, los indígenas norteamericanos, hay que recordarlos para que las generaciones futuras no lo olviden.

Han acusado a seis miembros de la sociedad secreta de Yale llamada Skull and Bones, incluyendo a Prescott Bush (padre y abuelo de los Bush), de haber robado la calavera de Gerónimo y algunos artículos personales, incluyendo su rienda de plata, en el Cementerio Apache de Prisioneros de Guerra en Fort Sill, Oklahoma.

Alexandra Robbins reveló que estos objetos estaban en la sede de la secta en Yale, lo cual condujo a que Harlyn Gerónimo escribiera al expresidente George H.

S. Bush (también miembro de los Skull & Bones) pidiéndole el regreso de los restos.

En 2009, Ramsey Clark representó a los descendientes de Gerónimo en un juicio contra Barack Obama, Robert Gates y los Skull and Bones, exigiendo el retorno de sus restos. Actualmente existe una petición ante el Congreso de los Estados Unidos para repatriar su calavera.

Osama Bin Laden fue entrenado en tácticas terroristas por la CIA, (lo que más tarde usó en contra de sus maestros) para combatir la ocupación soviética de Afganistán; y las otrora geniales acciones militares en contra de los rusos, luego se tornaron en “diabólicos actos” cuando el terrorista en cuestión “se les volteó”, quién sabe por qué sórdidas razones.

Fidel Castro (líder cubano) calificó la muerte de Osama Bin Laden como un “asesinato aborrecible”. Advirtió que tras “la euforia inicial” por su muerte, el pueblo norteamericano terminará criticando los métodos que, lejos de proteger a los ciudadanos, terminan multiplicando los sentimientos de odio y venganza contra ellos. “Cualquiera que fuesen los actos atribuidos a Bin Laden, el asesinato de un ser humano desarmado y rodeado de familiares constituye un hecho aborrecible”, señaló el expresidente cubano.

El exgobernante expresó que “Asesinarlo y enviarlo a las profundidades del mar demuestra temor e inseguridad, lo convierten en un personaje mucho más peligroso”.  Castro rememoró: durante años, Bin Laden fue “amigo de Estados Unidos, que lo entrenó militarmente, y adversario de la URSS (ex Unión Soviética) y del socialismo”.

El juez español Baltasar Garzón opinó: “La muerte de Bin Laden no se ajusta a los estándares de la legalidad internacional”, explicó a la prensa de Nueva York, donde se le premió por su defensa de los derechos humanos.

¿Qué podríamos decir si este accionar es una política de estado y si ese estado es el que tiene las fuerzas armadas más poderosas de la tierra? El método en sí es condenable por ser contrario al derecho internacional. La actitud y reacción del Gobierno de Washington y de la propia sociedad estadounidense, que volcó sobre él todos sus miedos, fueron las que hicieron de Osama una especie de genio supremo del mal. Bastaba invocar su nombre y el de Al Qaeda para infundir terror.

“Vivió como un héroe, murió como un mártir… si mataron a un Osama, miles de otros nacerán”, dice un comentario en un grupo de Facebook llamado “Todos somos Osama Bin Laden”. El jeque Nasr Farid Wasil, ex Mufti de Egipto, ya declaró a Bin Laden un mártir, “porque fue asesinado por las manos del enemigo”.

Lejos de causar la muerte de un movimiento armado, el asesinato de un líder carismático a manos de sus enemigos puede transformar esa figura en un mártir.

El Che Guevara fue mucho más valioso para la militancia izquierdista después de su muerte que mientras estuvo vivo. A Osama Bin Laden lo consideraban como un Che Guevara musulmán del siglo XXI.

Generalmente, las organizaciones descentralizadas con ideologías relevantes, que operan en contextos donde abundan condiciones que llevan a la acción armada, sobreviven a las pérdidas de sus líderes. Bin Laden básicamente desempeñaba el papel del guía inspirador y de la figura icónica, un rol que alcanza mayores y nuevos bríos al ser asesinado por las armas de la Marina de Estados Unidos, lo cual marca una gran diferencia en el mundo musulmán.

Eliminar al “guía espiritual” (a diferencia de los líderes organizacionales) de un grupo militante podría ser percibido como una victoria política para un gobierno a corto plazo, pero quizá torne menos plausible un proceso de des-radicalización integral, y no necesariamente implicará el fin de la organización en cuestión.

Sin duda, la muerte de Osama Bin Laden afectará profundamente las relaciones de Pakistán con EUA. El deceso del líder de Al Qaeda muy al interior del país, en una ciudad con fuerte presencia militar, parece confirmar lo que muchos han afirmado desde hace tiempo: Pakistán, no Afganistán, se ha convertido en el epicentro del terrorismo internacional.

Cabe preguntarse: ¿Cómo afectará la muerte de Bin Laden a los grupos terroristas que operan en Pakistán y en otros países musulmanes en todo el mundo? ¿Qué impacto tendrá sobre el involucramiento de EUA en Afganistán?
Ciertamente existen dos tipos de terrorismo, el practicado por el Estado y el que ejecuta grupos irregulares contra el Estado terrorista. Los EUA no tiene ninguna autoridad moral para condenar el terrorismo, pues ellos lo han practicado en todo el globo terráqueo, destruyendo pueblos y naciones enteras sin que los gobernantes de esa nación sean juzgados y condenados por crímenes de lesa humanidad.

Con la muerte de Bin Laden, EUA podría argumentar que se ha logrado la misión iniciada hace casi diez años. Las tropas podrían comenzar a regresar a casa, en línea con la promesa hecha por el presidente Barack Obama, cuando anunciara su estrategia para Afganistán en West Point el 1º de diciembre de 2009. ¿Será que realmente lo ha logrado?, o solamente han conseguido exacerbar los ánimos del mundo musulmán a la par de vejar la memoria del gran Líder Apache, a cuyo pueblo han ofendido al nominar con su nombre la controversial operación cuyo objetivo en estricto sensu fue la muerte física de un ser humano, y una segunda muerte para Gerónimo.   

*Diplomático, Jurista y Politólogo.