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Es indudable que los procesos de globalización son una realidad, estos procesos generan cambios; los avances tecnológicos y el constante desarrollo de las economías nos han llevado a tener una economía global, que nos exige procesos de mejoramiento  de calidad, capacitación permanente de los recursos humanos y la necesidad de desarrollar profesionalmente a los estudiantes para que puedan responder eficazmente a los cambios del entorno.

En el mundo vivimos la revolución del conocimiento, en ese sentido; el Dr. Jaime Chahin, especialista en Administración Universitaria de Texas State University, San Marcos, Texas, nos brinda algunos datos interesantes de estos cambios revolucionarios:

* La fibra óptica de tercera generación empuja 10 trillones de “Bits” por segundo en cada filamento, esto por ejemplo representa aproximadamente 150 millones de llamadas telefónicas simultáneas y esta capacidad se triplica cada 6 meses.

* Nuestros estudiantes están preparándose para puestos que todavía no existen Las tecnologías que usarán todavía no se han inventado

* Tendrán que resolver problemas que todavía no conocemos

* Los estudiantes universitarios de hoy en día transmiten información electrónicamente de varias maneras: correo electrónico, mensajes “twittering”, videojuegos, teléfonos, Google (300 Millones google cada día).

* Los sistemas en Química cambian cada 6 años, en tecnología cada 2 años y hoy en día la informática se duplicará cada 2 horas.

Estos cambios dramáticos desencadenan el crecimiento económico y alientan a que apostemos por la educación. No hay excusa ni motivo consistente para no hablar de educación; para no convertirla en la obsesión positiva  de los gobiernos, el sector empresarial y el sector educativo del país.

La educación debe ser parte de la agenda permanente de nuestros gobiernos, para lo cual es necesario un plan nacional de educación que aglutine a todos los subsectores de educación con énfasis en la excelencia académica y la inversión en recursos humanos científicos y especialistas, que son elementos claves en la Economía del Conocimiento, que nos pueden permitir dar saltos de calidad.

La educación no puede ser vista como un instrumento de corto plazo en función de la duración de los gobiernos, no puede ser de borrón y cuenta nueva, como tradicionalmente se ha venido manejando. La Educación debe ser vista en su sentido estratégico de largo plazo, el cual requiere ser asumido responsablemente por todos los gobiernos y por los distintos actores de la sociedad.

En una economía como la que vivimos, el conocimiento se convierte en un elemento fundamental para  generar valor, competitividad, productividad y riqueza.  Pero para llegar al conocimiento, el proceso educativo es el motor propulsor.

La educación debe ser una prioridad de nuestros gobiernos. Es el único motor que nos puede permitir salir de la pobreza y transformar la realidad en que vivimos hacia una economía sustentable.

Las economías progresistas no solo son las grandes economías desarrolladas, tenemos muchos ejemplos de países pequeños con economías progresistas y competitivas por su gran esfuerzo en la innovación; como China Taiwán, Singapur, Japón, entre otros. Países que no tienen riquezas naturales, pero que en menos de 50 años se han convertido en potencias económicas. Países que invierten mucho en la generación de conocimiento, preparando científicos y especialistas de acuerdo con las necesidades de desarrollo  de las áreas prioritarias. Estos países han comprendido que la educación, la investigación y  desarrollo son elementos claves del crecimiento sustentable de las economías.
Norma Lezcano, en su artículo de la Revista Estrategias y Negocios, plantea que ¨el conocimiento es poder y en la era de la economía del conocimiento este pasó a ser el valor agregado fundamental en todos los procesos de producción de un país¨. El dominio del saber es el principal factor de desarrollo autosostenido. La educación es el engranaje que nos permite enlazar las economías emergentes con las desarrolladas.

La educación es una responsabilidad de todos; pero le corresponde al Gobierno crear un plan nacional de educación que aglutine a todos los subsectores de educación, un plan de educación de largo plazo asumido por los distintos actores de la sociedad. Esto es clave en la Economía del Conocimiento para dar los saltos de calidad en el proceso del crecimiento y el desarrollo de nuestros pueblos. No podemos esperar más, el entorno local y regional está cambiando bruscamente.

La educación debe ser el punto central de una agenda nacional que nos permita salir de la pobreza y lograr una mayor equidad en la economía local y regional.

*Rector
UNICIT