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Aunque parezca de ciencia ficción, el 30 de mayo fue instituido por Anastasio Somoza García en honor a Casimira Sacasa Debayle, madre de Salvadora Somoza Debayle, esposa del dictador. Es decir cada 30 de mayo homenajeamos a la suegra de Somoza.

En los siguientes países se celebra el día de la madre el segundo domingo de mayo: Perú, Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Holanda, Hong Kong, Italia, Japón, Nueva Zelanda, Taiwán, Turquía, Uruguay y Venezuela: Albania, Montenegro, Rumania, Bulgaria, Rusia y en otros países es el 8 de marzo en homenaje al Día Internacional de la Mujer; en Egipto, Líbano, Marruecos, Palestina y Siria, día de la primavera; en Paraguay es el día de la Independencia o de la madre patria; en Bolivia, en homenaje a las heroínas de “Coronilla”, independistas enfrentadas con las fuerzas coloniales; en Colombia, República Dominicana, Suecia y Francia en junio, coincidiendo con la fiesta religiosa “Pentecostés”; en Panamá, 8 de diciembre, día de la inmaculada concepción, en Perú es el primer domingo de mayo y en Nicaragua – todo esto según registro histórico de Wikipedia en internet – es el día de la suegra de Somoza.

Cada abrazo, cada lágrima, cada regalo, cada cena de regocijo el 30 de mayo, nicaragüense, es en homenaje a una dama de alcurnia, nacida en León y quien le heredó su sangre a Anastasio Somoza  Debayle, Luis y Liliam, de los mismos apellidos fétidos y sombríos, en la historia de Nicaragua.

En mi opinión debería cambiarse esa fecha. Al menos a mí me da vergüenza.

Someto a la opinión pública o a la Asamblea Nacional  (al menos lo voy a plantear cuando se inicien las sesiones de la próxima legislatura del próximo gobierno sandinista). Cualquier fecha, en todo caso, debería ser escogida por el pueblo.