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Fenómeno lingüístico de gran importancia en el enriquecimiento del idioma, la sinonimia consiste en que dos o más palabras y expresiones comparten una misma o muy parecida significación.

La sinonimia, entonces, ocurre cuando para un significado existen en la lengua varios significantes. Así, el Diccionario de sinónimos y antónimos, de F. C Sainz de Robles (1978:469), registra ocho sinónimos de esposa: mujer, cónyuge, consorte, compañera, costilla, pareja, media naranja.

Don Miguel de Unamuno llamaba a su tierna y abnegada esposa “mi santa costumbre”. En Nicaragua abundan expresiones familiares, algunas de ellas matizadas de sarcasmo: mi adorado tormento, mi cruz, mi calvario, mi grillete, mi desgracia, mi peor es nada, la autoridad, la mandamás; y esta expresión usada por jóvenes y adultos: la bola de hierro.

Pero salvo muy raras excepciones --como el caso de los nombres científicos, por ejemplo--, no existe sinonimia absoluta, porque una palabra tiene casi siempre más de una acepción, y con frecuencia lleva además un sutil matiz de diferenciación semántica. Es el caso de “exigir” y “reclamar”: en el primero se pide algo imperiosamente, casi con altanería; mientras que en el segundo se pide insistentemente con derecho.

¡Qué chigüín más guanaco!, decimos de alguien tonto. Y podemos hacer sustituciones en lugar de guanaco: ido, jambado o ajambado, badulaque, babieco o babieca, abreboca, apendejado. Pero un guanaco, es además el apodo que los centroamericanos le damos a los salvadoreños, y un ido es también un distraído: ¡Estaba ido y por eso no puse atención a lo que me decías!

Puede ser que un chiflado no esté apto para razonar correctamente, como tampoco lo esté un alucín, un taraila, un balín o un balinera. ¿Por qué? Porque es un cables cruzados o un cables pelados. Pero chiflado, en la frase ‘salir chiflado’ (rápido o veloz) es lo mismo que ‘salir disparado’, y entonces se entronca con arriado, desmadrado, desmangado y papeleado.

Bujillazo y bolillazo significan lo mismo: trago de licor. Echémonos el primer bujillazo; echate el otro bolillazo. Pero bujillazo significa también golpe: Y ya con sus buenos bujillazos entre pecho y espalda, trastabilló y se dio tremendo bujillazo. Y fíjese bien: bojazo y malmatón significan golpe, pero malmatón no es el golpe propinado por alguien --como el bojazo o el bujillazo--, sino el golpe ocurrido por algo accidental, como una caída, acepción que tiene también bojazo: ¡Es una pajuelilla el muchacho y por eso se dio el malmatón en el patio!
Curioso resulta observar que el trago de licor --como el golpe dado o recibido por una persona-- se designa con varios sinónimos con el sufijo azo: guasmazo, guacalazo, cachimbazo, mecatazo, pencazo y pijazo. En cambio, guaspirolazo, cañazo, chimiscolazo, farolazo y rielazo, son sinónimos de los anteriores en la acepción de trago de licor: anda con sus buenos guaspirolazos; solamente me tomé tres cañazos; se tomó los chimiscolazos con boca de pájaro; los farolazos lo pusieron almariado; echémonos el último rielazo. Pero no significan golpe como los anteriores, y no son por tanto, sinónimos de aquellos con esta acepción.

El pandillero llama chupeta a la comida que sirven en las cárceles. Pero el alimento en el habla popular de Nicaragua se designa con dos palabras muy frecuentes: jama y machaca: Ya es la hora de la jama; la machaca estuvo buena, no por lo sabroso sino por lo barato. Pero machaca es también el nombre de un pez de nuestros ríos y lagos: En San Carlos, la machaca se alimenta de las inmundicias que van a parar al río.

El dulce hecho con maíz reventado y con un baño de miel de rapadura lo llamamos alboroto, pelota, sopapo, turrón: Comámonos un alboroto; comprate una pelota para que la comamos entre los dos; sabroso el sopapo, pero le falta miel; un turrón nos caería bien después de almuerzo. Pero un grupo de amigos no es un turrón, sino una pelota (Ahora que anda con la pelota no tiene cabida este muchacho), y un golpe no es un alboroto sino un  sopapo: Se dio el sopapo porque es una tarabilla.

Una mujer embarazada está panzona, aliñada, incómoda, interesante, premiada, empacada, timbona y pipona: “La pipona de la Colacha no tarda en caer a la cama”; pero pipona, empacada y timbona aluden también a una persona gorda y no necesariamente por embarazo: “Su gaseosita y sus papitas fritas de todos los días la tienen bien empacada”.

Cuete y estaca son sinónimos porque ambos significan miembro viril: Estaba chiflado, porque se bajó el zíper de la portañuela y se sacó el cuete delante de toda la gente; La mujer se asustó cuando le vio la estaca al tipo. Pero cuete significa también arma de fuego: Le ocuparon el cuete porque no tenía portación.

Un tipo ebrio anda jalado, almariado, improsulto, rayado, alegrón; pero puede también estar jalado, es decir, con su salud desmejorada; o puede ir jalado, si va a toda velocidad. Y rayado puede referirse a un disco dañado; y si todo lo tiene planificado, tiene el cuadro rayado. Y si tiene mucho valor para enfrentar los riesgos y peligros, tiene los huevos rayados.

El ano se puede decir de muchas maneras; por ejemplo: argolla, busiete, cereguete, culisnay y virote: La mujer le dio un sopapo al moclín, porque le tocó el culisnay. Pero virote significa además miembro viril: ¡Tenía un virote de este pelo! Y argolla es también conjunto de personas que ejercen el control estatal o influyen en las decisiones de una agrupación política, social, religiosa o de otra índole: ¡Nadie puede con la argolla alrededor del jefe!

Los senos de la mujer se designan, entre otros, con los siguientes sinónimos: cachos, chiche y poronga. Pero poronga es también una tinaja pequeña: ¡Guardá la miel de jicote en la poronga! Y cachos son también los cuernos de un animal, al que le van creciendo con la edad. Ahora, cuando una mujer les “pone los cachos” al marido ya es otra cosa, porque son cachos hechos y derechos y lamentablemente no se pueden mochar.

rmatuslazo@cablenet.com.ni