•  |
  •  |

Llegó el invierno y con él las probabilidades de graves enfermedades que minan nuestra población y afectan sensiblemente el gasto público. Entre estas enfermedades están la leptospirosis, sin olvidar las bronco-respiratorias, dengue, gastro-intestinales, cólera y muchas otras.

Las autoridades del Minsa, las organizaciones sociales y los maestros ante estas reales amenazas, realizan descomunales esfuerzos preventivos, entre ellas campañas de limpieza en los colegios y sus alrededores, exhortación a los padres de familia sobre prácticas comunitarias de salud, e instrucciones de higiene para el alumnado, entre otras.

Lamentablemente estos esfuerzos no serán suficientes, y veremos una vez más que estas terribles enfermedades impactarán negativamente en nuestra población.

Una de las principales causas de estos flagelos es la “basura”; basura formada por ‘residuos sólidos y líquidos’ que la gran mayoría de instituciones, empresas y pobladores generamos y disponemos mal, depositándola en los lugares menos indicados, como cauces, en predios vacíos, al lado de la calle y del camino. Los zancudos, las ratas, las cucarachas, las moscas y otros animalitos trasmisores, nacen y crecen felices con tanta “basura”.

Todas nuestras ciudades y carreteras son tristes testigos de esa penosa realidad. En el ‘mejor de los casos’ la basura se lleva a un ‘botadero municipal’, donde sin que sea más evidente concentra sus efectos mortales.

La “basura”, cuyo manejo es consignada a las municipalidades por la Ley 40, es además, causa de contaminación de las fuentes superficiales y subterráneas de agua, daña la infraestructura de servicios, (como ocurrió con varias estaciones de bombeo de la carísima ‘planta de tratamiento de las aguas negras’ de la capital), golpea fuertemente nuestra naciente industria turística y destruye el planeta produciendo gases de efecto invernadero.

Pero esta agobiante y tradicional situación, es posible cambiarla: se necesitan recursos, pero no es lo más importante, lo principal es tener ‘voluntad política’ y ‘capacidad gerencial’.

Su tratamiento debe de ser el resultado de una ‘Política de Estado’ que nos reeduque a toda la población, fomente los principios 3R de: “reducir”, “rehusar” y “reciclar”, promueva el aprovechamiento de estos residuos y asigne responsabilidad a quienes los originan.

Como lo señalan expertos, necesitamos una buena Ley, cambiar nuestra cultura y actitud, y crear sistemas municipales y nacionales (estatales y privados) para la adecuada recolección, traslado y tratamiento de los residuos sólidos y líquidos que generamos, evitando su impacto negativo, y realizando que la “basura” es realmente un recurso valioso que debemos aprovechar para su reciclaje, la generación de energía eléctrica y la creación de empleos productivos.

Todo esto requiere una visión integral, multidisciplinaria e interinstitucional. Ya contamos con aportes valiosos: como la ‘Política Nacional sobre la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Peligrosos y No Peligrosos 2005-2023’ las ‘Normas y Regulaciones Técnicas sobre Residuos Diversos’, y la práctica creciente de más de mil pequeñas empresas, sobre el reciclaje de residuos no orgánicos.

Al conmemorar este cinco de junio el ‘Día Mundial del Medio Ambiente’, y “en ocasión de la X Feria Nacional de la Tierra”, debemos inaugurar un programa como política de Estado que resuelva de una vez por todos estos acuciantes problemas. Por lo pronto, en la Asamblea Nacional, como un aporte, iniciaremos la discusión de una Ley que disponga lo necesario para la adecuada recolección y tratamiento integral de los residuos, o “basura”, como todavía le sigue llamando la gente.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus