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Sentimientos de dolor, indignación, rabia e impotencia no dejan de invadir mi ser cuando para esta fecha nos toca hacer un recuento del cumplimiento de los derechos de las niñas, niños y adolescentes.

Dicen que no debemos ser negativas/os pero hombres como José Agustín Martínez López, de 22 años, acusado por violar a una adolescente de diecisiete años; o cuando nos damos cuenta de un Rogelio Hurtado Martínez, de 63 años, de la comarca “El Zapotal”, que violó a un niño de 10 años; o de unWilliam Francisco Sánchez que abusó de una niña de un año que estaba refugiada en un albergue, me hacen sentir mucha rabia y dolor.

Estos delincuentes son los que hacen que me pregunte ¿Estamos conscientes de los derechos de la niñez y la adolescencia? El punto es que estos hombres están reafirmando que somos una sociedad que está permitiendo la violencia y está limitándole cada vez más el derecho a los niños, las niñas y adolescentes a vivir su sexualidad sana y libre de violencia.

El estudio  reciente que realizó  el Movimiento contra el Abuso Sexual- MCAS, referido a la Percepción de la población ante el abuso sexual en 1700 hogares,  refleja que el 53.9% de las personas encuestadas consideran que los abusadores sexuales son enfermos y el 38.9% los ve como aberrados.

Al pensar que son enfermos no reconocemos que son delincuentes,  por tanto no llegamos al castigo. Las personas enfermas con medicina se curan o se mueren.

Los abusadores no tienen cura y no se van a morir por ser abusadores. Ahí está la diferencia.

Hace muchos años la Declaración de los Derechos del Niño dio un horizonte de dónde debíamos caminar los pueblos y los Estados en este tema. Se logró reconocer que la niñez existe, que son seres humanos que tienen voz en la casa, o en la escuela. Voz que aún no hemos escuchado en lo que al abuso sexual se refiere.

Esta misma investigación del MCAS revela que solamente estamos sintiendo lástima por los niños, niñas o adolescentes que viven el horror del abuso sexual y no hemos tomado conciencia de la realidad que promueve una violación de este tipo ejercida contra la niñez. No hemos aceptado la magnitud del daño que les provoca. El 79% de las personas encuestadas dicen no se han organizado para prevenir este flagelo, es más el 95% dice que si nos organizamos podemos disminuir el abuso, pero en la práctica la población hace muy poco o nada por organizarse, esto también lo reafirma el estudio.

Seguimos pensando que los niñas y las mujeres somos propiedad de los hombres. Ellos tienen todo el permiso social de hacer con nuestros cuerpos y vidas lo que quieren, por eso los violan, abusan y matan. ¿Dónde está el Estado, como responsable de garantizar el cumplimiento de políticas de protección a la niñez?
Podríamos decir que la sociedad y el Estado deben obligatoriamente trabajar de la mano en el cuidado de los derechos del niño y la niña para su mejor eficacia, pues uno no podría sin el otro. Por ello es que este estudio de Percepción de la población ante el abuso sexual también puede ser un instrumento para generar acciones de prevención y educación desde el Estado mismo.

En conclusión debemos lograr mostrar la realidad del problema de abuso sexual como una violación a los derechos humanos de las niñas y niños. Exigiendo que exprese el abuso sexual como problema prioritario, y a la sociedad en general que este sea un asunto central.

Sin olvidarnos que:
El Estado es el garante de los derechos de los niños, niñas y adolescentes y responsable de crear o consolidar políticas, programas y entidades que respondan a este problema.

La sociedad debe reconocer que el abuso sexual contra los niños, niñas y adolescentes, en todas sus modalidades, es uno de los problemas más graves y al cual no le hemos prestado el interés debido.

Debemos ser parte activa de la formulación de un Plan Nacional contra la Violencia Sexual, donde se involucren y participen TODOS los actores sociales vinculados a la solución del problema, es decir, Gobierno Central, locales y regionales, empresa privada, sector universitario, organizaciones de la sociedad civil, entre otros. Este plan debe contemplar no sólo principios y líneas generales, sino objetivos, acciones y metas que permitan alcanzar resultados a corto y mediano plazo. Igualmente debe contemplar la asignación de recursos humanos y materiales para su factibilidad.

Por nuestra parte, desde el Movimiento contra el Abuso Sexual, seguiremos aportando con acciones, experiencia y recursos humanos para trabajar en función de prevenir y erradicar el abuso sexual. Por ello hemos construido una consigna que nos une y que esperamos todas y todos hagan suya: ¡Todas las voces y todas las voluntades contra el abuso sexual!

MCAS
hablemosde.abusosexual@gmail.com