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El ejercicio del periodismo como profesión es una tarea difícil para los seres humanos  que profesamos la comunicación social, y es un reto para los empresarios periodísticos y un dilema para los que como clientes o empresarios  que enredan el negocio con su “ego”, la proyección publicitaria con su visibilización de buen y eficiente personaje en el ramo donde desempeñan sus funciones públicas, desde instancias públicas o privadas.

La población tiene a mano al periodista para dar su información, para leerlo, oírlo u  observarlo en la TV y lo juzga ante el colega o a las espaldas de este, y la razón es que  desde la percepción y mundo de cada ciudadano el periodista es bueno, malo o mediocre en el menor de los casos.

Los periodistas son los que tienen una relación diaria con las fuentes de información,  que bien, son públicas o privadas y que procuran siempre hablen en positivo y en la filosofía mediática; la lógica es asumir un rol de fiscal y hasta jueces en otros casos,  para mantener la atención y retener al público, base de estar en un raiting o sondeo  favorable de sintonía o lectura de los medios escritos
Los periodistas son los que están todos los días en su puesto de trabajo, ante los propietarios, y en otros, ante los delegados de esos empresarios e inversionistas que son,  en muchos casos, “más guardianes de los intereses de los dueños” que los mismos  propietarios, o por lo menos es lo que observa el asalariado del periodismo.

La relación amistosa de propietarios y dueños de medios es una con los clientes en el  terreno personal y otra al orientar la cobertura de determinado hecho o agenda y dónde  primero es el cliente y después la gente que consume esos medios de comunicación.

Si alguien quiere ejercer su libertad de expresión, sea o no el periodista, debe ejercerlo en su propio medio; es decir, debe obtener su propio medio, porque los actuales sólo  tienen posibilidad que ejerza su libertad de expresión si es acorde a sus intereses  económicos o políticos.

La Prensa no publica ningún artículo que usted le remite a otro medio, porque es  excluyente en el menor de los casos, porque en otros, imposible que le publiciten algo  de Cuba, del aborto u otro tema tabú que en nombre de la libre empresa violenta el  derecho humano de expresarse.

Un mundo como el de hoy no basta con expresarse, pasa necesariamente por el derecho  a difundirlo por varias vías, entre ella los medios de comunicación masiva, sean privados o estatales. Internet es otra vía que ayuda a vencer esas censuras, pero requiere que todos  tengamos acceso a la misma y sigue habiendo un acceso restringido.

La clase política censura e igual la clase religiosa y las ONG; los empresarios son censores y defienden su verdad de hacer dinero, sin importarle el ser humano y censura el funcionario, las entidades internacionales, y la pregunta de hoy sigue siendo ¿“el  periodismo al servicio de quién”?

*Periodista. Radio 580