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Ésta es una nueva ley que las organizaciones feministas quieren que se apruebe a toda velocidad,  en contra de los hombres asesinos y violadores de mujeres. Definitivamente no la apruebo y no estoy de acuerdo con las exigencias de estas personas.

¿Por qué? Bueno, por las siguientes razones:
En primer lugar, es una ley inconsulta, a la inmensa mayoría de hombres y mujeres que formamos la población nicaragüense, simplemente metieron un proyecto de ley de escritorio, y hablaron con algún diputado de la Asamblea Nacional, y nosotros los afectados no sabemos a fondo qué se nos viene. Antes de escribir este artículo hablé con unas 20 personas de ambos sexos y desconocían dicho proyecto, a pesar que ha sido muy mediatizado.

En segundo lugar, es un proyecto de ley que no es propio de la idiosincrasia de los nicaragüenses, más bien es impulsado por ONG de países extranjeros que financian a las feministas nicas. Hay que aclarar que la historia y las costumbres de los anglosajones son muy diferentes a las de nosotros.

Ahora mismo, los diputados van a dictaminarla y lo más seguro es que la aprueben, porque las feministas han polarizado con sus movilizaciones y propaganda a los medios de comunicación. Las feministas que son profesionales en su oficio, cuentan con mucho dinero para sobredimensionar los asesinatos de las mujeres víctimas de homicidios o de asesinatos. Ellas por cada muerte de estas  mujeres víctimas, dicen es feminicidio. Y las verdaderas razones de las muertes de estas personas las descalifican y contradicen las investigaciones de la Policía Nacional, critican el trabajo de los jueces y de los fiscales.

La verdad es que yo estoy por que se castigue todo tipo de delito, y que se condene a los culpables con todo el peso de la ley. Toda muerte a manos de un homicida o asesino es execrable. Pero no todos los hombres nicaragüenses somos feminicidas. Vamos a suponer que somos un millón de varones y hay un millón de damas en relación conyugal. Las feministas dicen que hay 40 mujeres asesinadas en un semestre, y es de esperar que al final del año se incremente,  ojalá que no ocurra ninguna muerte más, pero, yo digo que los hombres muertos en este mismo periodo son más del triple, es decir más de 120 muertos. Ahora bien, quién está acompañando a las familias de estos difuntos a que se haga justicia. Ahora recuerdo que, en otra fecha que un anciano asesinó a su hijo, END y otro diario publicaron la muerte de cinco varones, y  ese día no se reportó la muerte de ninguna mujer. Entre los hombres muertos hay vigilantes, taxistas, jóvenes y adolescentes, los asesinos no todos están presos, no todos están condenados, pero si así es como funciona nuestro sistema de justicia, entonces lo que debemos hacer es pedir justicia para todos por igual. Porque si eso es así, entonces yo pido una ley especial para castigar, el vigilanticidio, el taxicidio, el joventicidio, campesinicidio, etc. Pero esto es algo utópico, porque yo estoy soñando, yo no tengo una ONG que me financie, ni tampoco voy a movilizar a 500 varones para ir a la Asamblea Nacional a pedir leyes “especiales”.

Yo no creo que los hombres maten mujeres porque son mujeres, los hombres amamos a las mujeres, y como dice Vicente Fernández, las consideramos “Mujeres divinas”, si miramos las calles, los parques, los mercados, las paradas de buses, los colegios de Secundaria, las universidades, las zonas francas, etc., vamos a observar a muchas parejas agarradas de la mano, acariciándose, besándose; entonces, no hay odio de parte de los hombres en contra de las mujeres,  como se percibe o se proyecta en la propaganda de las feministas.

Las leyes que impulsan las feministas son hegemónicas, vengativas y represivas de las mujeres sobre los hombres; tienen el propósito de complacer a las ONG internacionales, y una vez que se aprueben, los hombres no podremos ni contradecirles a  las mujeres porque dirán es maltrato psicológico, es agresión, es amenaza, y todo esto ya lo contempló un diputado feminista, y tendrá penas muy duras de 3 a 5 años de cárcel. Los hombres somos tan tontos que ni siquiera nadie ha protestado en contra de este proyecto, mas bien hemos asumido una posición conformista o culpable, o a lo mejor de ignorancia.

A los pocos que estén de acuerdo con mi opinión, les pido hablemos, demos nuestra opinión, y que no pase como el nefasto Código de la Niñez  y la Adolescencia, tan repudiado por hombres y mujeres, y que ahora dicen los de las ONG, que no se puede reformar.