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Una vez más se retoma el debate sobre el Código de la Niñez y Adolescencia. Este debate es importante pero pienso debe hacerse al margen del dolor que ha ocasionado la muerte del joven universitario, dolor que es válido para sus compañeros,  familia y con el cual me solidarizo, digo al margen para que el debate sea más racional y menos emotivo, ya que a diario mueren jóvenes  en este país a manos de otros  jóvenes o adolescentes en barrios marginales sin que  pase nada,  pero son situaciones que deben ser vistas también con preocupación como un problema de  nación en un país que es eminentemente joven.

Cuando el código nació hubo críticas porque no “era para este país”, como si los y las ciudadanas de un país pobre como el nuestro no teníamos derecho a tener una ley digna que recogiera los más altos estándares en materia de derechos humanos, pero sobre todo en el mejoramiento de la calidad de vida de la niñez y la adolescencia que es esencia lo que  establece  el código.

La mayoría de los adolescentes que infringen la ley vienen de familias en las cuales han carecido de afecto, elemento tan necesario para el sano desarrollo, más bien han sido educados con violencia y educados para hacerse “hombres” , aceptando los comportamientos de dureza, riesgo,  libertad y proveer para el resto de la familia como las características que se deben formar en los varones desde pequeños, chavalos con padres ausentes y/o  alcohólicos,  sin  mayores oportunidades.

Es evidente que hay un problema, sin embargo, ese problema no se va a solucionar reformando el código para ampliar penas, conocemos la experiencia de los países vecinos que  hicieron lo mismo y están en  peores condiciones.  La privación de libertad sin medidas educativas no tendría  ningún significado puesto que  estaríamos hablando de un adolescente que entra a prisión de 15 años y con una pena de 15 años como se  está proponiendo saldría  a la calle de 30  años, a hacer lo único que sabía hacer, que seria delinquir con más madurez y perfeccionamiento. Por lo tanto lo que se necesitan son medidas integrales aplicando las políticas sociales que establece el mismo código,  en las cuales se les brinden a  estos chavalos las oportunidades que no han tenido de estudio, trabajo, buen trato,  para la reinserción a la sociedad,  desarrollando  su autoestima para que se sientan  que  aporten al país, ellos también  son parte del bono demográfico. Debe haber un compromiso de todas las organizaciones que trabajan en la promoción de los derechos humanos para disponerse,  voluntad política de las instituciones para que cumplan con el rol que establece la ley y para enfocar la inversión en este tema. Que este debate brinde la oportunidad para que nos juntemos como nación por el desarrollo integral de la niñez y adolescencia.

*Pedagoga-Promotora derechos humanos.  krsn8@yahoo.com