•  |
  •  |

El Siglo XX produjo cuatro teorías científicas que constituyen verdaderas joyas de la humanidad. Éstas han producido grandes cambios en la cosmovisión humana y han incidido en la filosofía y en la religión. En ellas se basan muchos de los adelantos tecnológicos modernos.

Pese a lo anterior, la mayoría no conoce casi nada de estos portentos del intelecto humano tan importantes para su vida diaria. Esto incluye a personas cultas y a especialistas en muchos campos del quehacer humano. Pensamos que debería haber una mayor difusión de estas teorías.

Una teoría es un intento humano de estructurar la realidad de manera coherente, pero no es la realidad misma; es sólo un modelo de ella. Diferentes modelos podrían representar una misma realidad observada. Pero esto no significa que una teoría sea un modelo arbitrario. Algunas han resultado verídicas y muy útiles. Para llegar a constituirse en teoría, una idea es sometida a un intenso escrutinio por parte de la comunidad científica. Una teoría madura usualmente comienza como una idea que se transforma en ponencia, luego en hipótesis, teoría de bajo nivel, etc. No es fácil que una teoría llegue a la madurez. Por otra parte, nunca se puede estar seguros de que no habrá posteriormente otra teoría que complemente, elimine o sustituya, a alguna teoría actual. La severa autocrítica y la flexibilidad son dos virtudes de la ciencia.

Las cuatro joyas son teorías maduras, pero nunca absolutas o definitivas, ya que tal cosa no existe en la ciencia. Hasta la fecha, las predicciones realizadas a la luz de estas teorías han coincidido siempre con los hechos observados. En algunos casos su precisión es asombrosa, de hasta veinte lugares decimales.
Nos referiremos brevemente a estas cuatro maravillas.

1.     La Evolución. Se inició en el Siglo XIX pero se desarrolló plenamente en el XX, con el descubrimiento del ADN, que ha permitido descifrar los códigos genéticos de animales y plantas, incluido el humano. Establece que las especies no son inmutables, sino que cambian todo el tiempo. Pequeñas variaciones en la información genética de las especies, contenidas en su ADN, resultan a veces ventajosas para ésta, por lo que terminan generalizándose entre sus miembros. A lo largo de enormes períodos, estos cambios se acumulan, derivando en nuevas especies. De esta manera, la vida es como un árbol cuyas hojas son las especies, cada una con muchos ancestros y parientes, hasta llegar a una raíz común. El ADN de todos los seres vivientes está hecho de los mismos materiales básicos (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y fósforo). Todo ser vivo transmite su información genética por medio del ADN, que está compuesto de sólo cuatro moléculas básicas y que tiene la forma de una doble hélice. Los genes, que están en el ADN, pueden transferirse entre especies y seguir funcionando igual. Sobresalen Mendel,  Lamarcke, Darwin y Wallace.

2.     La Relatividad. Einstein propuso su Teoría de la Relatividad Especial en 1905 y su Teoría de la Relatividad General en 1915. A partir de entonces, el tiempo es visualizado como una dimensión más, como la altura, la anchura y la profundidad; el tiempo es otra dimensión de la materia, que está íntimamente entretejida con las tres dimensiones espaciales. El tiempo y el espacio no son absolutos; se estiran y se encogen en función de variables como la velocidad y la gravedad. Si usted viajara extensas distancias a velocidades muy grandes, por ejemplo, el tiempo transcurriría más lentamente para usted que para quienes nos quedáramos en la tierra, de una manera apreciable. A su regreso, podría ser que usted fuera menos viejo que sus hijos. Esto no es ciencia ficción, sino una realidad comprobada millones de veces cotidianamente con el uso de artefactos, como los teléfonos celulares, cuya tecnología requiere de esta teoría.

3.     El Big Bang. Cuando una ambulancia se acerca hacia nosotros sonando su sirena, podemos percibir cómo el tono de la misma sube paulatinamente para luego bajar poco a poco cuando el vehículo se aleja. Este fenómeno se conoce como el efecto Dopler. Se debe a que las ondas sonoras llegan con más frecuencia a nuestros oídos cuando la sirena se acerca, ayudadas por la velocidad de la ambulancia; por eso escuchamos que la nota sube de tono. Esto mismo ocurre con las ondas de luz. Cuando un objeto que emite luz se nos acerca, nosotros observamos que dicha luz se corre hacia el violeta (nota aguda), pero cuando se va alejando la vemos como corrida hacia el rojo (nota grave). Edwin Hubble enunció en 1929 que todas las galaxias emiten luz que está corrida hacia el rojo, lo que revela que se van alejando. Entre más lejana es la galaxia, mayor es el corrimiento de su luz hacia el rojo. Esta fue nuestra primera señal de que el universo se expande. Esto indica que alguna vez estuvo todo concentrado en un punto inimaginablemente pequeño. El universo no surgió en el tiempo y en el espacio, sino que tanto el espacio como el tiempo surgieron con el universo, en el Big Bang. Haciendo los cálculos hacia atrás, se ha establecido que todo el universo estuvo concentrado hace unos trece mil setecientos millones de años, cuando se produjo la “explosión sui generis” hoy denominada Big Bang. Se ha detectado una radiación de microondas procedente del Big Bang, que se encuentra en todos lados; se la conoce como CMBR (Cosmic Microwave Background Radiation) y es lo más estático que el humano ha podido observar, aunque no lo es de manera absoluta. Sobresalen Lemaitre, Gamow, Hoyle, Guth, etc.

4.     La Cuántica Incierta o Indeterminada. Iniciada en 1900 por Max Planck. Las teorías de la Relatividad y del Big Bang, si bien revolucionarias, plantean una visión determinista de la realidad. Es decir, una visión en la que, conocidas las condiciones de un sistema en un momento dado, se es capaz de determinar con precisión sus condiciones en cualquier otro momento. Esto es diferente en el caso de la Cuántica Incierta, la que lidia con los fenómenos a niveles atómicos y subatómicos. Esta teoría no es determinista en el sentido de que establece que lo observado nunca puede ser conocido a plenitud, por lo que no queda más que recurrir a las probabilidades de que las cosas sean de una cierta manera, no a las observaciones precisas de dichas cosas. Pese a lo anterior, las predicciones realizadas por la teoría cuántica, basadas en las probabilidades, se han comprobado en la totalidad de las observaciones realizadas hasta la fecha, con un grado de precisión enorme. No tendríamos computadoras, ni muchos otros artilugios modernos, si la cuántica no fuera precisa. Las consecuencias de esta teoría, y las observaciones realizadas para formularla, son todavía más contra-intuitivas que las que proceden de la Relatividad, como la dilatación del tiempo, por ejemplo. Son consecuencias que desafían nuestra noción de “sentido común”. Entre otras, están las siguientes: una partícula puede estar en varios sitios a la vez, pero no varias partículas en un mismo sitio simultáneamente; una partícula puede pasar de un sitio a otro sin cruzar los espacios intermedios; del vacío pueden surgir de manera espontánea partículas apareadas de materia y anti-materia que no son causadas por nada; en un mismo fenómeno se puede observar un comportamiento tanto de onda como de partícula, el vacío absoluto no existe, etc. Sobresalen Planck, Heisenberg,  Schrödinger, Bohr, Pauli, Feynman, etc.

Es imposible sobreestimar la importancia de estas teorías. Son joyas de gran utilidad y de extraordinaria belleza. Hay que darlas a conocer.

BONI64@aol.com
pedrocuadra56@yahoo.com.mx