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Endurecer las penas… más años de cárcel… crear reformatorios de menores… tantas y tantas formas coercitivas, de fuerza y no de razón, se proponen para enfrentar la grave situación por la que atraviesa en estos momentos nuestra juventud y hasta nuestra niñez.

La mayor responsabilidad de todo el problema está en manos de los adultos, creadores de las causas que generan estas tristes consecuencias que hoy enfrentamos.

Biológica y psicológicamente las etapas del desarrollo del ser humano donde más pureza, ingenuidad y limpieza tenemos,  son precisamente las de la niñez y adolescencia.

Si se cometen errores de cualquier naturaleza en estos años, es porque los adultos hemos contribuido a deformar y torcer a este segmento de la población negándoles educación y diversión, que es lo que les corresponde hacer como ciudadanos miembros de una familia funcional antes de los 15-18 años.

Jugar el papel de padres o madres sustitutas ante la ausencia de uno de los progenitores, es decir, madurar anticipadamente, violentando y acelerando el proceso biológico normal es lo que ha sucedido y sigue sucediendo en más del 60% de la juventud de nuestro país. Baste conocer las estadísticas sobre la cantidad de madres solteras, que son precisamente más del 60%, para saber que un niño o niña ha venido enfrentando la enorme responsabilidad de vivir solamente con uno de los dos miembros que lo trajo al mundo.

Para agravar más toda esta situación, la sociedad en general se comporta como un agresor más, que le hace más gris el panorama y no le permite decidir u optar por una alternativa sana y justa. Le ofrece alternativas fáciles, por tanto dañinas, para olvidar los momentos difíciles que le toca vivir, o malvivir  (alcohol, tabaco, drogas, juegos de azahar, sexo, etc.). A las jóvenes el éxito se lo representan en formas de modelos de pasarela, artistas de cine o cantantes, y a los jóvenes con el prototipo del delincuente rudo, maquiavélico, que pasa por encima de lo que sea para alcanzar los primeros lugares en todo.

¿Por qué entonces venimos ahora a lamentarnos de las consecuencias de lo que hemos creado? ¿Acaso los políticos que hoy quieren reformar leyes para tratar de corregir problemas, según ell@s, no son los mejores ejemplares de deshonestidad, trampas y cualquier suciedad que contamine a la sociedad en su conjunto? ¿Pueden acaso los que han gobernado amasando fortunas de manera ilícita, sobre la miseria de la mayoría de indigentes y pobres que habitamos este paisito, dar lecciones de ejemplaridad y buen comportamiento?, seguramente que no.

Podríamos pensar, basados en evidencia, que quienes tienen la mayor autoridad moral  para proponer los cambios necesarios  son los mismos jóvenes. Ellos conocen sus necesidades, sus aspiraciones y sus metas en la vida. Quienes ya pasamos 3, 4 o más décadas de existencia llevamos dentro la mancha de una sociedad decadente, desfasada, egoísta,  ignorante. Ellos tienen en sus manos y en sus mentes la proyección de una sociedad más justa, más equitativa, más humana.

No en balde los neurocientíficos están diciendo que esta generación utiliza mayor  cantidad de espacios o centros cerebrales para su diario vivir, contrario a las anteriores generaciones que usaban algo así como un 10-15% del cerebro. Hoy hacen uso del hemisferio izquierdo y derecho hasta de manera simultánea, y sobre todo del área límbica, que es donde se generan las emociones. Viven y sienten lo que hacen.

Una propuesta sana a quienes se arrogan el derecho de decidir qué, cuándo, dónde y cómo se deben hacer las cosas, es que deben asesorarse, por un lado con los académicos que han estudiado la psiquis humana,  (psicólogos, neurólogos, psiquiatras, sociólogos) y por otro lado, con los poseedores de la sabiduría popular, formada por la experiencia de la escuela de la vida (similar a los consejos de ancianos de los grupos originarios o étnicos). La suma de ambas experiencias permitiría tomar mejores y más sabias decisiones.

Mientras tanto, cuidemos y respetemos los espacios que pertenecen a esa mayoría que  hoy habita el país.  Son más del 50%.

Juntémonos a su energía para sacar adelante a la nación.

eddyzepeda07@yahoo.com.mx