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Recién, el generoso Secretario Político de mi barrio me hizo llegar a la oficina, una ficha para que la llenara, pues el Comité de Liderazgo Sandinista (CLS) me estaba proponiendo para que me otorgaran la medalla 50 Aniversario del FSLN.
Él, mi buen amigo, conociendo mi trayectoria como militante sandinista cree que la merezco, y yo creo que no la merezco. Expongo mis razones: este es un Frente Sandinistas con el que personalmente no me identifico, la filosofía (si se puede llamar así) de esta agrupación política de hoy en día no es la filosofía política con la que fui formado desde joven, y precisamente porque no comulgo con esta forma de partido ni de gobierno, es que he sido confinado hasta el más oscuro ostracismo político.

La pareja presidencial, principalmente la señora Murillo, pública y privadamente ha girado orientaciones para que personas como yo, adultas, con opiniones muy propias con ideas revolucionarias “exóticas” que no encajan en estos momentos, sean separadas pues no somos fáciles de doblegar ideológicamente, tampoco somos obedientes ni fáciles, los militantes de la vieja escuela no andamos garroteando a nadie, no andamos rezando en las rotondas, no ofrendamos mas la vida por nadie, no le rendimos culto a la personalidad de nadie, no permitimos que se nos arrebate el derecho de pensar, contrariamente a los pseudomilitantes de hoy. Los de antes creemos tener valía, nos regimos por principios, por honor, por ética, por ideas, creemos en el debate de estas, tenemos un ideal.

No creo merecer una medalla que me la otorga una persona para abultar su listado de militantes, peor aún porque tampoco me la da el FSLN, como engañosamente pretenden hacer creer. Me refiero a esto porque en la tal ficha al final de esta, antes de firmar, se lee muy claramente que dicha medalla me la otorgan porque estoy de acuerdo con el gobierno “Cristiano, Socialista y Solidario” del Comandante Daniel Ortega; es decir, no es el FSLN el que me la otorga, es el Supremo que me hace merecedor de su distinción por creer en él y como dicen los niños, así no se vale.

Es que este FSLN desde hace años no es la agrupación política que fundó  Carlos Fonseca, hoy en día el Frente Sandinista tiene el sello personal del señor Daniel Ortega, y lo  digo con absoluta propiedad, pues así nos lo hicieron saber sus cuadros intermedios y sus secretarios políticos departamentales.

En este momento traigo a colación lo dicho en las elecciones presidenciales pasadas (2006) cuando el secretario político del Distrito IV, el señor Frederman Valle, dijo sin rubor político alguno “que este Frente Sandinista es de Daniel Ortega”, y el que no esté de acuerdo era el momento de que se retirara. Hoy a cinco años de esas elecciones, el FSLN es el señor Daniel Ortega, si no veamos el tal Bono Solidario, las Casas para el Pueblo, Usura Cero, las Láminas de Zinc y los restantes programas. Todos los beneficiados le agradecen al Comandante y no al FSLN, todo gira alrededor del Comandante, hasta los deportistas, principalmente los boxeadores, cuando suben al ring o ganan sus combates, agradecen al Comandante y no al FSLN, incluso las hordas juveniles, mal llamada Juventud Andinista, se expresan reverenciando al Comandante, nunca hablan del FSLN.

Por esas razones es que no me merezco la medalla 50 Aniversario, porque al final creo que esa es una estafa ideológica, como estafa ideológica es creer que Daniel Ortega, un militante más, sea el FSLN.

Sandinistamente.