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Perú ha sido presentado por los medios de prensa como modelo de crecimiento económico, pero siempre se olvidan de decir que eso se ha logrado a costa de mantener  la pobreza, la marginación, el desmantelamiento de las conquistas sociales, la súper  explotación de los trabajadores, la entrega de los recursos naturales y la soberanía a las  trasnacionales. Más la discriminación de los indígenas (52% de la población).

Para alcanzar la victoria Ollanta Humala tuvo que realizar una verdadera proeza venciendo a una poderosa coalición de fuerzas dirigidas desde Washington, que tenía como uno de sus pilares a la mafia mediática internacional. Destacando CNN en español  y sin quedarse atrás la pro imperialista oligarquía limeña y sus voceros locales con el  diario El Comercio. Sumados al poder económico y político de los nuevos ricos y  criminales de guerra del fujimorismo.

Ollanta enfrentó el desafío con serenidad, adecuó  su discurso y su plan de gobierno a la correlación de fuerzas existente, a esa realidad tan  hostil y aceptando apoyos más allá del campo popular, pero sin renunciar en ningún  momento a la prioridad que otorga a la inclusión social, la soberanía nacional y la  inserción de su país en el ámbito político latinoamericano. Fue determinante su alianza  con el expresidente Toledo, lo que le permitirá tener mayoría en el Parlamento.

Mencionan el estrecho margen de diferencia (3%) entre Humala y Keiko Fujimori.

Pero tome el dato con precaución. La realidad es que Ollanta ganó en 19 de las 25 regiones del país. En la selva, el centro y el sur andinos, donde arrasó. En 12 de  ellas logró entre 58 y 77% de los sufragios y más de 60% en nueve. O sea, en zonas  donde no han llegado las bondades del crecimiento, sino el deterioro ambiental ocasionado por la minería y la expulsión por esta de las comunidades de sus territorios  ancestrales y donde existen millones de seres en indigencia.

Hay que añadir que a la par  del crecimiento económico se ha desatendido totalmente la educación pública. Hay más  de un millón de analfabetos.

La Fujimori ganó en la costa, donde captó más de la mitad de los votos en Lima, Piura y   La Libertad, que reúnen las cifras más altas de votantes. Además de Tumbes, Lambayeque y Callao. Es decir la parte próspera del país, con sus alarmantes bolsones  de pobreza. En ella las maquinarias mediáticas y represivas conservan mucha influencia, y  se concentran los beneficiarios del clientelismo fujimorista y la corrupción de los  últimos años, basada principalmente en las políticas neoliberales y la privatización del  patrimonio público forjado durante el gobierno patriótico de Velasco Alvarado.

El ascenso de Humala a la Presidencia, es otro escalón en el proceso de alcanzar en América Latina los sueños de justicia social y unidad latinoamericana enarbolados por  Bolívar y Martí. Se está lejos de lograr la meta definitiva, pero el avance es constante  por alcanzarla.

Ahora hay gobiernos de izquierda de una gama de sabores y colores en Antigua, Argentina, Bolivia, Cuba, Dominica, Brasil, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela y San Vicente y Granadinas. Son ocho en América del Sur y Unasur se fortalece.

La postura intransigente de la oligarquía y el capitalismo internacional no ha  cambiado pues a poco de la elección de Humala provocaron la baja de la Bolsa en Lima  para exigirle que diera a conocer su Gabinete Económico. Se prevé que darán una  pequeña tregua, para atacar después con más fuerza bajo la batuta de la embajada yanqui en Lima. El camino aún es cuesta arriba, pero se ha subido un peldaño.