•  |
  •  |

“Lo que se obtiene con violencia, solo se puede mantener con violencia”

Mahatma Gandhi

El pasado viernes 10 de junio, se reunió el Consejo Nacional del Partido Conservador, acordando impugnar ante el CSE las candidaturas del PC inscritas por la Alianza Gana, ya que no se respetó lo acordado por este mismo órgano el 31 de julio de 2010, y adicionalmente se destituyó al Presidente Alejandro Bolaños, Alfredo César y a dos directivos nacionales más.

Esto no es una simple pugna de poder, tiene que ver con el control de los militantes de un partido respecto de sus representantes, es el principio de “revocación de mandato” aplicado a los partidos políticos.

Es importante recordar que Bolaños anunció su interés en presidir el Partido Conservador a mediados de 2010, coincidentemente con la sorpresiva devolución de la personalidad jurídica del partido y la restitución de su escaño en la Asamblea Nacional. Esto generó suspicacia entonces, y a pesar de ello, estoy convencido que fácilmente hubiera ganado la presidencia del partido; sin embargo, Bolaños optó por ahorrarse el trabajo de convencer a las bases, se convocó a un Consejo Nacional que reformó los estatutos para que solo por esa vez dicho órgano anulara la elección y designara la nueva Junta Directiva Nacional de forma anticipada.

Esto lo hizo a sabiendas que podía ganar la elección por los medios correspondientes, el corazón de la estrategia era que Alfredo César fuera designado directivo también, ya que este jamás hubiera resultado electo. Esto implica que Bolaños fue electo con una precaria legitimidad, y lejos de iniciar acciones que le vayan ganando aliados a lo interno del partido emprende controvertidas acciones que no contaban con aceptación en las bases conservadoras, tal y como es el caso de la negociación de la alianza con Arnoldo Alemán, y además  la neutralización y desplazamiento forzado de cuadros conservadores, acción de la cual me declaro víctima.

La insistencia de Bolaños en realizar alianza con Arnoldo Alemán y no con Fabio Gadea (la cual era la alianza natural del Partido Conservador) se explica porque el PLI hubiera vetado a Alfredo César de su lista de candidatos a diputados, en cambio el PLC no. Pero, la defensa de Bolaños respecto de la diputación de César, sugiere que este fue el “causante” del retorno a su actual escaño en la Asamblea Nacional y la restitución de la personalidad jurídica del Partido Conservador.

Visto así, Bolaños tenía muchos compromisos que cumplir y sortear situaciones muy delicadas, además no tuvo la habilidad de realizar trabajo de base, de suerte tal que cuando Bolaños gana la animadversión de los miembros del Consejo Nacional con sus acciones, estos revocan su mandato.

En lo personal estimo que el mecanismo es impropio, aunque es inútil mi criterio si el CSE, justamente ante la misma situación, decidió que es válida la actuación del Consejo Nacional, en agosto de 2010. Esto como consecuencia de las impugnaciones hechas por Luciano García y William Báez a la elección de Bolaños Davis; es decir, si la elección de Bolaños fue legal, su destitución también debe serlo, ya que en derecho las cosas se deshacen a como se hacen.

En términos generales, la “revocación del mandato” es una figura jurídica que limita la representación política sustentado en el hecho que la soberanía reside en el pueblo, es concebida como una figura de control político reconocido a la población, en virtud de la cual una mayoría puede terminar de forma anticipada el mandato de un representante. Creo que estos mecanismos son saludables para la vida en democracia, ya que si una persona es electa a un cargo de representación la pensaría dos veces antes de tomar distancia de sus promesas y realizar acciones totalmente ilegítimas.

Al igual que un representante popular debe velar por los intereses ciudadanos, la dirigencia de un partido debe honrar y respetar los acuerdos y la voluntad de sus miembros, Alejandro Bolaños y Alfredo César quebrantaron la institucionalidad del partido y acomodaron a sus intereses personales  la dirección del mismo. El reto para la nueva dirigencia del Partido Conservador, es restablecer los canales de comunicación con su militancia, y además hacer una reforma estatutaria que norme la revocación del mandato con las mismas exigencias de una elección de Directiva Nacional, lo que abonaría al respeto institucional y nos convertiría al mismo tiempo posiblemente en la organización política más democrática del país.

*Miembro de la Juventud
Partido Conservador

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus