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Según ha trascendido, de documentos internos de la campaña electoral Orteguista, el lema central de la misma será: “Con todos y por el bien de todos”.

Obviamente, el lema es un intento de contraposición, de diferenciación, al menos, con lo que Fabio Gadea Mantilla ha definido como el objetivo central de su cruzada democrática: Un Presidente para Todos.

El lema Orteguista suena a burla
En la campaña electoral de 2006, Ortega propuso un gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional. Ha tenido la oportunidad de hacerlo, pero ha hecho todo lo contrario: ha dividido y confrontado a los nicaragüenses, ha gobernado con sectarismo, autoritarismo y prepotencia. Sus programas sociales han sido excluyentes, casi únicamente para sus partidarios, o para quienes son humillados simulando que lo son.

Las decenas de miles de empleados públicos que perdieron su trabajo, sencillamente porque no son orteguistas, ¿pueden decir que hemos tenido un Gobierno de “Unidad y Reconciliación Nacional”?

Los habitantes de Esquipulas, Matagalpa, a quienes no se les ha hecho un puente, solamente porque el camino conduce a comarcas, como El Potrero y Piedra Larga, fundamentalmente liberales, opositores, ¿pueden decir que hemos tenido un Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional?

Y los miles y miles de nicaragüenses, a quienes se les niega la cédula, y por tanto, la identidad elemental para poder trabajar, o sacar una licencia, o matricularse en una universidad, o conseguir un pasaporte para emigrar, ¿pueden decir que hemos tenido un gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional?

Y los beneficiarios de una lámina de zinc, o una bolsa de comida, o el bono productivo, que son obligados y, en verdad, humillados, a inscribirse en un Consejo del Poder Ciudadano (CPC), ¿pueden decir que hemos tenido un Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional?

Y los habitantes de Boaco, a quienes les destituyeron ilegalmente al alcalde que habían elegido, y los ciudadanos de más de 40 municipios  -incluyendo Managua, León, Masaya, Juigalpa, entre otros-, cuya voluntad electoral no le fue respetada, ¿pueden creer que hemos tenido un Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional?

Y los periodistas perseguidos, las organizaciones de la sociedad civil hostigadas, los perseguidos a piedras y garrotazos porque opinan diferente al orteguismo, los comerciantes del mercado Oriental discriminados en la Dirección General de Aduanas  (DGA), y los empresarios obligados a pagar coimas en la Dirección General de Ingresos (DGI) o en los pasillos del Poder Judicial, ¿pueden decir que hemos tenido un Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional?
Y así podríamos seguir.

Ortega viene ahora a prometer lo que ha tenido oportunidad de hacer, y no ha hecho. ¿Se le podrá creer? Pero una cosa sí resulta claro del lema adoptado por el orteguismo: al tratar de diferenciarse de Fabio Gadea Mantilla, está de hecho reconociendo que este es su verdadero adversario. Y el que lo derrotará.

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