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En nuestro escenario sociocultural, los partidos políticos surgen sin ton ni son como un medio para escalar las altas esferas del poder, desvirtuando el concepto de los mismos y convirtiéndose en club de amigos, o en caramancheles donde se practica la profesión más antigua de la historia.

La mayoría de estos partidos políticos persiguen el enriquecimiento ilícito a través  del erario público, descartando toda vocación de servicio a disposición del bien colectivo. Sin ideales ni ideologías, lo que ambicionan es cambiar el status quo de vida de su membresía  parasitaria.

En una subcultura donde el politiquero es  elogiado por ser el vivián del barrio que entra por la ventana, el gañan que abre con la ganzúa, el servil que espera con paciencia al amo promisorio; en resumen, “Cuajipal de todos los fangos, chancho de todos los chiqueros”.

A diferencia de los ejemplos antes referidos, el Partido Liberal Independiente fue creado como un vehículo para transformar la sociedad mediante una administración responsable del poder público, adquiriendo sus primeras bases ideológicas del liberalismo clásico y evolucionando posteriormente al  liberalismo progresivo.

Entre sus principales influencia encontramos:
Máximo Jerez, fundador del liberalismo en Nicaragua, quien se enfrentó valientemente contra los abusos de que eran objeto las clases menos privilegiadas, se consagró con alma, conciencia y corazón a la causa de la unión centroamericana y comandó la Revolución de 1854 en defensa de los principios constitucionales y la democracia.

José Madriz, talentoso actor político que denunció la galopante corruptela, las ansias de reelección y la constante violación de la Constitución Política durante la administración de Zelaya, asimismo, demostró haber comprendido el cambio del poder trasnacional de los Estados Unidos y recomendaba mantener una estabilidad basada en el Estado de Derecho para evitar cualquier excusa de intervención.

Benjamín Zeledón, que residiendo con su familia en el exilio, optó por regresar a Nicaragua para defender valientemente la soberanía nacional en contra del entreguismo conservador  que ansiaba adherir Nicaragua a la influencia norteamericana.

Movilizándose hacia la ciudad de Masaya en 1912 con un pequeño grupo armado, durante una resistencia heroica que inmortalizó en estas líneas: “Soldados del Partido Liberal. Vuestros pechos coraza opuesta a la muerte, han vertido sangre  generosa, porque es sangre de libertadores…” “Sin libertad no hay vida, sin igualdad no hay luz; sin autonomía nacional impera el caos.” (Zeledón en Pérez).

Zeledón “coraza opuesta a la muerte” tomó la decisión de inmolarse,  negándose a “pactar” con los traidores de la patria, práctica muy común en la cultura política nicaragüense que persigue beneficios personales sin importar el alto costo del deterioro institucional.

Obligado por las fuerzas invasoras a abandonar la fortaleza fue asesinado con la complicidad de la oligarquía nicaragüense que desde el Club Social de Granada celebraban el arribo de los marines estadounidense.

Augusto C. Sandino, héroe nacional que se negó a la firma del pacto del Espino Negro entre las elites nicaragüenses y fuerzas extranjeras que imponían las condiciones del gobierno estadounidense, alzándose en armas: “No era posible que yo fuera indiferente a la actitud asumida por un traidor…” “Allá solo reflexioné mucho, sentí que una sola voz extraña me decía ¡vendepatria! Rompí las cadenas de reflexiones, y me decidí a luchar, comprendiendo que yo era el llamado para protestar por la traición de la patria y de los ideales nicaragüenses,  y que las balas serían las únicas que deberían defender la soberanía nacional."(Sandino en Ramírez).

Fue asesinado con el beneplácito del Gobierno de los  Estados Unidos y la complicidad de algunos “vendepatrias” nicaragüenses que con ceguera social se convirtieron en caricaturas empequeñecidas de su propia historia, opuestas al pensamiento progresista de Sandino que promovió la reivindicación de las causas sociales.

Heredando el  liberalismo independiente, un tesoro histórico como ideología y una posición contracultural de lucha en la búsqueda de la realización, aspiraciones y sueños de los grupos sociales marginales, adquiriendo prestigio moral y un nuevo modelo de ejercicio político, que los ubica como una digna opción de vida.

Asimismo, viene a llenar el inmenso vacío ideológico con las sólidas bases de un  liberalismo militante que resurge en la actualidad para darle continuidad a un compromiso histórico de lucha contra los abusos del poder de la dictadura orteguista en Nicaragua.

*Poeta, narrador, ensayista y abogado.

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