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Hoy en Nicaragua, la evolución tecnológica lleva a la profesión a variar  prácticas regulares a los que ejercemos la comunicación periodística, pero también deja descubiertos los enredos conceptuales del periodismo, entre los que asumen que esta  profesión es un oficio y los que defienden que esto una ciencia, por ende es una  profesión.

En el trajín de nuestro trabajo diario, como colegas nos encontramos con el hecho de buscar las fuentes de información en una actividad pública o la sede de su entidad que  es pública o privada, es colectiva o es particular.
Eso era una tradición antes, hoy con la tecnología de por medio, puede resolverse desde  una Sala de Redacción o el hogar, gracias a la magia del celular o el teléfono físico, lo  único que requerimos es tener una grabadora donde almacenar la consulta, dato,  información o entrevista que buscamos.

En nuestra profesión hoy, los que laboramos en medios escritos, basta obtener un  monitoreo de medios electrónicos sobre determinados temas y le agregamos aspectos  complementarios o buscamos otro énfasis del original y hacemos nuestra propia nota  informativa, reportaje o crónica.
En nuestra profesión hay también los que asumen que el periodismo es un oficio y repiten íntegras notas de los diarios en los radionoticieros, inclusive sin cambiarle un  punto y coma, en el menor de los casos.

Hay otros que graban y hasta repiten el fondo auditivo de donde lo grabaron,  principalmente de la radio y de la televisión, y ahora funciona hasta con multimedia   e Internet, y como su concepción es de oficio, no tienen ética, no dan el crédito debido como profesionalmente se debe hacer.

En el periodismo nicaragüense hay también comportamientos pocos tolerantes y hasta  un menosprecio del ejercicio profesional de otros colegas, y sin tomar en cuenta los  problemas que también generan las tecnologías actuales, como alterar o hacer inaudible determinadas grabaciones por la presencia de un celular, que ahora es utilizada para las  trasmisiones en vivo.

Normalmente, ellos  resuelven sus trasmisiones  pero altera el trabajo del resto de los colegas y en ocasiones hasta alcanza a la televisión y medios escritos que también se acompañan de grabadoras

En Nicaragua, la tecnología en vez de mejorar la oferta informativa, la variamos y la  hemos  devaluado conciente o no, y el corre-video en la TV o la grabación auditiva en la radio, resuelve el asunto de horarios y programas, pero niega el espacio a otras  temáticas, talvez de mayor prioridad que el que tenemos al aire y extendido, sea en vivo  o diferido.

Nuestro periodismo está estancado con el género de la entrevista, que está convertida en  la toda poderosa de la TV y de las emisoras.

En menor escala la entrevista está en los diarios, pero las fuentes documentales,  históricas, temas comparativos, cotidianidad, está ausente en el abordaje de ejes  informativos determinados y prevalece lo trivial, lo superfluo, lo obvio, que al final  todos sabemos que no es noticia, precisamente por eso lo “obvio” le hace que no sea  noticia.

Nuestro periodismo está lleno de juventud, y con ello hemos perdido algo importante de  nuestro trabajo, el mantener “la memoria histórica y colectiva “en nuestra gente, y de  nuevas generaciones, copada por el chat, correo electrónico, Ipod y otras formas de  multimedia.

Todavía tenemos periodistas con años en el ejercicio profesional, y colegas que aún  resisten el manejo de la computadora, apegan sus prácticas a la casi extinta máquina de  escribir. Un grupo de esos colegas cuestiona a los jóvenes colegas con una tendencia  al rechazo porque sienten que los desplazan.

Hoy no necesitamos consultar en las bibliotecas, basta consultar en Internet, aunque en  muchos casos son informaciones tendenciosas o dirigidas por unos pocos para  manipularnos a todos.

Nuestros colegas también tienen la tentación de confundir fuentes de información con  amistad. El tuteo es una intención de demostrar al resto que somos importantes, porque  tratamos con “importantes”.

Enredamos el hecho de tratar con el poder y creernos poderosos, aunque al final del día  en nuestra casa debemos atender lo cotidiano de cualquier asalariado nicaragüense que  tiene relación con el poder, pero no es parte de él, pueden utilizar el periodismo pero eso no nos hace poderosos.

El crecer como gremio depende mucho del concepto que tengamos y apliquemos en  nuestra profesión. El periodismo depende de crecer como profesionales si nos  apropiamos del concepto de profesión que nosotros impulsemos ante la sociedad.

La sociedad va a reconocer al periodismo como una profesión digna si actuamos como  profesionales en el periodismo, y no como una tarea, un oficio que sí asumen unos  cuantos que la han  ensuciado y manoseado por los que la invaden o se comportan y  tratan el periodismo como oficio.

* Expresidente de la UPN
Periodista.