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La pandemia de diabetes mellitus o azúcar en la sangre producirá 300 millones de afectados en 2025, de los cuales más de 350,000 procederán de Centroamérica, afirmó en Managua el experto ecuatoriano  doctor Patricio López Jaramillo, investigador laureado que impartió una conferencia magistral a más de 300 especialistas de nuestro país invitados por el laboratorio Merck-Serono, a través de los doctores Edward Sequeira y Janet Esquivel.

López Jaramillo insistió en destacar varios “mensajes”. El diabético fallece como consecuencia de infarto cardíaco y derrame cerebral; en consecuencia, la conducta médica deberá insistir en la necesidad de prevenir la aparición de la incurable enfermedad que se caracteriza por la incapacidad de “quemar” el azúcar del cuerpo que nos da la energía cotidiana, por la falta de producción o mala calidad de la insulina procedente del páncreas.

En nuestro país hay más de medio millón de diabéticos, y otro millón se encuentra en una especie de lista de espera por tener una condición clínica de prediabéticos. El reto para la salud pública constituye evitar que las personas con riesgo se conviertan en azucarados, pues un 70% de afectados con intolerancia a los hidratos de carbono (prediabéticos) desarrollaran diabetes mellitus tipo 2.

El profesor López Jaramillo insistió en la necesidad de que se adopten tres medidas básicas de actuación médica “agresivas” con las personas prediabéticas:
Primero, la identificación temprana de los pacientes de alto riesgo, para lo cual puede ser de gran ayuda la realización del test elaborado en Finlandia llamado “test para calcular el riesgo de diabetes tipo 2” el cual se puede realizar en cinco minutos definiendo un sistema de puntaje que comienza a ser positivo a partir de 7 puntos.

En este grupo de personas se encuentran obesos, hipertensos, hijos de diabéticos, personas con un perímetro abdominal mayor de 80-90 centímetros, historia de glicemias altas, etc. y tampoco puede dejar de olvidarse que son portadores de un riesgo alto de patologías cardiovasculares. Cuando se encuentre una glicemia o azúcar de la sangre en ayunas en 100 a 125 mgs% deberá indicarse una prueba de tolerancia a la glucosa que definirá la verdadera condición de esa persona, insistió.

Segundo, evaluar cuál es el nivel de riesgo de estas personas, realizando estudio de las grasas de la sangre, electrocardiograma y otras pruebas que sean necesarias.

Tercero, la intervención médica, de preferencia bajo los cuidados de un médico internista; está comprobado en diferentes investigaciones internacionales que es capaz de detener el avance de la diabetes, y en la cual se destacan tres orientaciones: la dieta de reducción de sal, azúcar y grasas. El ejercicio consistente en caminata de un mínimo de 30 minutos diario sigue siendo lo mejor para evitar la resistencia a la insulina y junto con la dieta serán decisivas para lograr reducción del sobrepeso o la obesidad del paciente.

Una tercera medida sería prescribir el fármaco de eficacia comprobada que es la metformina, el cual puede darse solo o asociado con otra medicación y cada tres meses se evaluará el mantener o cambiar la terapéutica.

El profesor López Jaramillo destacó que tanto pacientes como médicos debemos ser ágiles y decididos en adoptar conductas preventivas, ya que por ejemplo la estadística de un estudio en la India demostró que un 55% de los prediabéticos pasaban a una etapa de No retorno al convertirse en diabéticos  antes de los tres años. Hoy es el mejor día para acudir al médico, hoy y siempre es el mejor momento que los médicos tenemos para continuar la lucha anti-diabética en nuestro país.

*Especialista y profesor de medicina interna.