Jorge Eduardo Arellano
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Las palabras que usted, querido lector, está a punto de leer se encuentran motivadas por el único hecho de ser nicaragüense, pinolero, y me arrecha ver cómo la clase política privilegiada ha retrocedido al país a décadas de atraso cultural, económico y, lo que es peor, educacional, afirmando con ello muchos años más de problemas al bolsillo del 60% de nuestra sufrida población, que ya tiene serios problemas para comer dos tiempos al día.

No me cabe en la cabeza cómo ha avanzado la pobreza en este sufrido país por culpa de nosotros mismos, ¡pues claro! Si cada cuatro años elegimos a los peores candidatos a alcaldes y concejales, aunque claro está, de pronto salen algunos buenos, pero “una golondrina no hace verano”.

Cada cinco años hemos estado escogiendo unos presidentes que, por favor, nos han hecho más miserables de lo que ya somos, aceptando las condiciones de los organismos multilaterales sin proponer nada a cambio. ¿Qué hacen todos los doctores en economía del gobierno? ¿Presentaron contrapropuestas acorde a nuestra realidad? Aparentemente no, por los resultados.

Considero, después de los preámbulos antes descritos, que los nicas debemos de establecer:
1. Un plan nacional de desarrollo: Fue lo único bueno que se lo ocurrió a Don Enrique, quien cometió el error de plantearlo como logro de su gobierno y no como un plan de Estado, conllevando a la muerte prematura de esta iniciativa. Ninguna empresa, institución o país que se precie, puede prescindir de tener un norte, un plan de desarrollo de sus actividades para lograr ciertos objetivos. Es hora de retomar esto. Países como El Salvador, que estuvo en guerra al igual que nosotros, lo han elaborado. En este caso particular, apartando el problema de las maras, la economía de este país se encuentra dentro de las más boyantes de la región. No hablemos por demás de Costa Rica, que tienen más de 30 años de haberlo elaborado y los gobiernos lo han seguido fielmente, dado que fue consensuado por todos los sectores del país y es de orden constitucional.

2. Debemos desarrollar nuestras fuentes de energía: Cómo es posible que teniendo un potencial geotérmico de 1200 Megavatios y casi 2000 Megavatios en hidroeléctrica, debemos depender del petróleo. Éste no asegura una excelente economía, si no volvamos a ver a Costa Rica, que no tiene petróleo, y a Venezuela, que sí lo posee, sin embargo, el nivel de vida de los ticos es mejor que el de los venezolanos. Señores, nuestro potencial es cinco veces nuestra demanda actual, para instalar energía eléctrica en el último pueblito de Nicaragua, con unos costos de tarifa casi al 50% de lo que pagamos en este momento. Esto redundará en mayor riqueza para la población, mayor inversión extranjera, mejores empleos, más salud. No necesitamos tecnologías como la generación eléctrica a base de carbón, que solo desdicha al medioambiente produce, con el famoso cuento de que es más barato. Tenemos un proverbio: “Lo barato sale caro”, debido al impacto ambiental que tendremos. Además, debemos importar el carbón y quién asegura que al dispararse su demanda solamente estaremos trasladando el problema del petróleo.

3. Asegurar un correcto uso de la biomasa: Nuestros hermanos del campo gastan leña para sus quehaceres diario, debemos de instalar máquinas briqueteadoras que permitan reutilizar los restrojos de la agricultura y dejando el porcentaje necesario para un correcto manejo del suelo, fabricar leña del bagazo de la caña, de la cascarilla de maní, de la granza del arroz, del desecho de raleo del monte, del aserrín de la fábricas de muebles, de la pulpa de café, etc. Con ello daremos un respiro al bosque. Debemos aprovechar que tenemos uno de los mayores índices de biomasa por habitante del mundo.

4. Actitud positiva hacia el ambiente: Estamos haciendo un daño terrible a las futuras generaciones, con despales, erosión de los suelos, contaminantes de todo tipo en el aire, tierra y agua. En esto deberá de incidir un programa de educación ecológica interinstitucional para que nuestros futuros ciudadanos cuiden y mejoren lo que nosotros fuimos incapaces de hacer. Deberíamos de proponernos sembrar por cada habitante económicamente activo de Nicaragua por lo menos cinco árboles. Los gobiernos municipales deberían de apoyar este tipo de iniciativa creando cinturones verdes alrededor de los mismos. Crear biodigestores que ayuden a minimizar el impacto de la basura municipal y evitar los botaderos que solamente problemas generan.

5. Cambiar la actitud de los empresarios: En el tiempo del tirano Somoza, los empresarios de Nicaragua eran temidos en Centroamérica, por su iniciativa y agresividad. Hoy, ¿dónde está esa forma de hacer negocios? Se han acostumbrado a utilizar el tráfico de influencias para sus negocios. Ya no basta ganar el 10 ó 15% anual de sus ingresos brutos, desean rápidas ganancias con el mínimo de riesgos, claro para eso están los amigos del gobierno. Cómo nos explicamos que este país conteniendo grandes riquezas, no haya explotado la agroindustria a niveles apropiados, pues semillas como el marañón, con precios excelentes en el mercado internacional, no son explotadas. Teniendo leche, cacao y azúcar no tenemos más que fábricas casi artesanales de chocolate. Producimos soya, pero no aprovechamos sus derivados, para alimentar a nuestro pueblo y elevar su nutrición. El cardamomo tan codiciado a nivel internacional. El cultivo de champiñones, etc.

6. Transparencia de la cosa pública: No podemos tener un país, rehén de los vaivenes políticos. El derecho debe privar para que tantos nacionales como extranjeros, reciban lo que todos buscamos de una u otra forma: Justicia. Ésa es la esencia misma del Derecho. En Nicaragua, el poder manipula al Derecho, cuando éste debe controlar el poder. Si nuestro sistema jurídico sigue tal y como está dentro de muy poco estaremos aplicando la Ley del Talión, porque en los taxis, buses, mercados, el pueblo comienza a cansarse. El más grande de los filósofos griegos Aristóteles decía: “La Política es la máxima expresión de la felicidad del hombre”, cómo estaría de defraudado en este país, posiblemente se habría suicidado al ver lo que hemos permitido que hagan nuestros políticos. Estos deben dejar de ser Yoyistas, pensar primero Yo, después Yo y por último Yo. La máxima del Derecho las cosas se deshacen a como se hacen debemos aplicarla e incluirla en nuestra constitución, para que podamos despedir al Presidente y diputados por su ineficacia e inoperancia. Deberíamos de pagarles acorde a resultados y créanme saldrían sin sueldo todos los meses.

He querido promover con estas líneas, el debate transparente de nuestra realidad. Posiblemente unos estarán de acuerdo otros no, eso es lo que realmente enriquece las sugerencias planteadas. Pero una cosa es segura debemos de cambiar nuestra actitud en el trabajo, en la escuela, en la universidad, en nuestra comunidad, en nuestras familias, porque no tenemos opción si queremos heredarle a nuestros hijos un mejor país del que nosotros tuvimos.

Apelo a la inteligencia de nuestros políticos, antes de ser miembros de un partido político, nacieron siendo nicaragüenses, al morir sin partido muchos de ellos, nuestro suelo nacional los acogerá como nicaragüenses, que todo lo material se queda, nada nos llevamos más que la satisfacción del deber cumplido, cuando hemos criado a nuestros hijos para que anden con la frente en alto y nos recuerden con cariño, no con odio y rencor que lastima el espíritu de los que se han marchado. Veamos pues cuantos seguimos siendo consecuentes con nuestra nacionalidad.