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En las últimas semanas algunos representantes de la oposición antisandinista se han visto involucrados en bochornosas situaciones que dejan mucho que desear y ponen en entredicho la supuesta superioridad moral con la que pretenden erigirse en jueces de todo lo que hace el FSLN.

En efecto, tanto jóvenes como viejos se han visto de una u otra forma involucrados en situaciones reñidas con la moral y la ética que tanto le reclaman al gobierno o que constituyen una posible violación de leyes de otros países en donde actuaron las personas en cuestión.

Por medio de fotografías en Facebook se conoció que el grupito llamado Rejudin no vive una vida que sea modelo para la juventud nicaragüense, sino que son jóvenes dedicados a un estilo de vida dañino para ellos y para cualquier joven.  Aunque los jóvenes en mención admitieron la veracidad de las fotos, echaron mano del argumento bíblico, “el que esté libre de pecado que lance la primera piedra”, razonamiento que jamás han utilizado cuando apuntan su implacable e hipócrita dedo acusador contra el gobierno Sandinista.

Hace un par de semanas el diputado parlacénico Alejandro Solórzano Morales, perteneciente a la alianza PLI-MRS, fue arrestado por agentes del FBI en el aeropuerto internacional de Los Ángeles, mientras iba de tránsito hacia China-Taiwán, junto a una delegación del Parlamento Centroamericano, ya que existía una orden de arresto en su contra desde hace casi una década.

Luego de ser instruido de cargos por supuesto lavado de dinero y estafa a un ciudadano egipcio en el estado de Florida, un juez federal en Los Ángeles le negó al diputado nicaragüense el derecho a fianza bajo el argumento que el diputado representaba un riesgo de fuga. Obviamente su alta investidura parlamentaria no le causó la más mínima impresión al magistrado estadounidense.

Esta decisión de un magistrado federal en Los Ángeles contrasta con otra decisión de otro juez de la Florida quien sí le concedió libertad bajo fianza a otro nicaragüense supuestamente sandinista, acusado de agredir a una dama, esposa de un caballista nica, hecho que fue divulgado por la televisión en español de la Florida y desproporcionadamente destacado por la prensa derechista de Nicaragua.
A propósito de la “victoria” que supuestamente obtuvo el exilio somocista de Miami, durante la cual, según ellos, hicieron fracasar la participación en un desfile hípico, del candidato a la vicepresidencia por el FSLN, general Omar Hallesleven, resalta la hipocresía y doble moral del discurso demagógico de la derecha antisandinista.
Entre los participantes de la escasísima manifestación que no logró reunir ni a 20 personas, de una población nicaragüense calculada en mas de 200 mil personas, destacaban reconocidos esbirros de la genocida guardia somocista, incluyendo a Elsa Bermúdez, viuda del coronel somocista Enrique Bermúdez Varela, jefe militar de la contrarrevolución.

Los pocos manifestantes que se congregaron en el parque Rubén Darío de Miami se  jactaron de que lograron abortar la “provocación” que llegó a hacer Hallesleven a su propio patio. Ningún editorialista o comentarista de la derecha ha condenado la interferencia de los manifestantes somocistas de Miami, a como amargamente condenan con dureza a los manifestantes sandinistas cuando estos irrumpen y compiten con las manifestaciones derechista.

Si una manifestación sandinista interrumpe y disuelve una actividad de la oposición  oligarca, los plumíferos criollos del imperio, pegan el grito al cielo y claman por la intervención de la OEA, la ONU,  los Derechos Humanos e invocan, aunque sea sin éxito al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y condenan sin contemplaciones la “salvaje” represión sandinista.

En el caso de Miami, no hubo tal condena, aunque la constitución de los Estados Unidos  garantiza la libertad de expresión en todas sus formas, dentro del marco de la ley.  Los manifestantes de Miami argumentaron que el general Hallesleven era un asesino, culpable de masacres contra los misquitos y de crímenes de lesa humanidad. Lo extraño es que a dicho “criminal de guerra” se le concedió visa para ingresar a Estados Unidos, lo cual confirma plenamente que los amos de los somocistas no comparten sus acusaciones.

¿Por qué razón los plumíferos y renegados comentaristas condenan vehementemente un hecho en Nicaragua, mientras no dicen esta boca es mía en el caso de los somocistas de Miami, cuyas acciones eran contrarias a la misma constitución de los Estados Unidos?  “Lo que es bueno para el ganso, es bueno para la gansa” reza un viejo adagio popular.

El caso de los jóvenes bebedores de Rejudin, el del diputado parlacénico arrestado en Los Ángeles y extraditado a Florida, sin derecho a fianza, el caso del sandinista arrestado durante la trifulca de Miami, por supuestamente golpear a una mujer, pero libre con derecho a fianza y la no condena a la represión de los manifestantes somocistas de Florida, han puesto en evidencia la bancarrota moral de la oposición antisandinista, que evidencia la hipocresía y doble moral de una oposición que política, ética y moralmente se dirige al basurero de la historia.