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¿Qué les interesa a los habitantes del tercer y cuarto mundo la elección del Director del FMI? La carrera por la dirección del FMI está lejos de acabar, a pesar del fracaso de la estrategia en el este de Asia, América Latina y otras partes, todavía tiene adherentes, incluso en los mercados emergentes.

El caos en el que hoy se encuentra el mundo, es producto de las ideologías simplistas y sus recetas solo agravarán los problemas. En 1997, la mala gestión de la crisis del este de Asia por parte del FMI y del Tesoro de Estados Unidos, transformó las desaceleraciones en recesiones, y las recesiones en depresiones. El mundo no puede permitir que se repita tal práctica.

A partir de 1945, en que se creó el FMI, ha correspondido a Europa nominar a su director gerente, y el cargo de presidente del Banco Mundial lo ha ejercido un representante del gobierno de Estados Unidos de América (EUA); conforme un acuerdo tácito entre EUA y Europa, convertido en costumbre, siendo una norma no contemplada en los documentos jurídicos constitutivos de ambos organismos, que son los pilares del actual sistema financiero internacional.

En el nuevo escenario económico mundial creado por la irrupción del Grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), ya no aceptan esa vetusta regla no escrita, se cuestiona que otra persona europea sustituya al renunciante. El Ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega expresó en una carta enviada a los gobiernos de los países integrantes del G-20, que, “antes de discutir nombres, debemos establecer criterios para una selección adecuada del director gerente del FMI”.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, declaró por medio de una portavoz oficial, que, se debe aprovechar la oportunidad (de la vacante del cargo en el FMI), para “realizar reformas estructurales”. “Creemos que los países emergentes (como los BRICS) y en desarrollo tienen que estar representados en los puestos claves”, afirmó la vocera calificada.

Los representantes de Brasil y China, tienen razón: 12 europeos han ocupado el cargo de director gerente desde 1946 hasta ahora. El quid del asunto es que el FMI y demás organismos internacionales, comenzando por la ONU, necesitan reformas estructurales para adecuarse a las realidades del mundo y actuar en consecuencia con ellas. La votación por el próximo director del FMI, es la primera elección reñida desde que se formó la institución en 1945.

En un sentido, el proceso de selección es simple, aunque complejo, gana el candidato que obtiene mayoría de votos en la junta, la que esta compuesta de 24 miembros del FMI que representa a los 187 países integrantes, cada uno tiene una cuota de votación que se determina por su peso en la economía global. Aun cuando los porcentajes asignados a los países han cambiado con los años, estos gravitan hacia Europa, que, en el periodo inicial de la posguerra, era una potencia económica mayor comparada con Asia.

En acciones con derecho de voto, Europa tiene 35,6%, Asia y el Pacífico tienen 20,93%, y   Estados Unidos 16,8%.  En teoría, EUA y Europa pueden aliarse y elegir a quien quieran, siempre que se unan. Por tradición, Europa obtiene el máximo cargo en el FMI en tanto el cargo número 2, en el Banco Mundial, la jefatura se reserva para EUA.

Los líderes del G-20, que incluyen a países europeos y estadounidenses, han expresado que el proceso de selección debería basarse en el mérito, y no en dependencia de la nacionalidad. Se ha intensificado la batalla por el liderazgo del Fondo Monetario Internacional, al defender Francia y Alemania el derecho de Europa a ocupar la vacante. Y los emergentes indicaron que llegó la hora de que uno de los suyos encabece el organismo multilateral.  

Los europeos argumentan la urgencia por resolver sus propios problemas, basados en una crisis de deuda soberana que amenaza la estabilidad de la economía global, razón poderosa para volver a designar a un europeo en el puesto. Dichos gobiernos comenzaron a unir fuerzas detrás de Christine Lagarde, una abogada corporativa que ha sido ministra de Finanzas de Francia desde 2007.

Los países emergentes, buscan una mayor representación y sostienen que la cúpula del FMI, que inyecta miles de millones de dólares para estabilizar la economía mundial, debe reflejar los cambios alcanzados en los últimos años. Resta por verse, si estos países lograrán respaldar a un solo candidato. Expresan analistas que los países emergentes son un bloque más variado y menos unido que Europa, que tiene su propia moneda e intereses comunes.

El FMI anunció que solo considerará las nominaciones de Agustín Carstens y la francesa Christine Lagarde para el proceso de selección de su próximo director gerente, dejando fuera de la carrera al candidato israelí, Stanley Fischer, gobernador del Banco de Israel favorito del lobby judío que fue rechazado debido a su edad.

La favorita para el puesto es Lagarde, que sería la primera mujer en presidir la institución del FMI. Hasta ahora el candidato más fuerte de los mercados emergentes parece ser Carstens, actual gobernador del Banco de México, economista formado en la Universidad de Chicago. En la cumbre del G-8 celebrada en mayo del corriente, en la localidad francesa de Deauville, la Unión Europea expresó que respaldaría a Christine Lagarde, quien lleva la delantera.  

La campaña ha sido perjudicada por la falta de cohesión de los mercados emergentes en torno de un candidato único. China, Rusia, India, y otros países emergentes, no han manifestado oficialmente su apoyo a ninguno de los dos postulados, reduciendo la probabilidad de acordar un candidato único al carecer de una institución cohesiva como la Unión Europea.

Una vez más la falta de unión de los países emergentes, dejan escapar la designación del próximo director general del FMI, que tendrá lugar a más tardar el 30 de junio, después de una audición de los dos candidatos en Washington.

* Diplomático, Jurista y Politólogo.