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En septiembre del año 2010, se dio a conocer en Ginebra, Suiza el cuarto informe periódico de Nicaragua sobre el cumplimiento de los derechos de las Niñas y Niños al Comité Internacional de los Derechos de la Niña y el Niño de la Organización de las Naciones Unidas, que se refiere al cumplimiento de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la Niña.

No menos de 89 fueron las recomendaciones  que hizo el Comité Internacional de los Derechos del Niño al Estado de Nicaragua, todas relacionadas con la Institucionalidad, la responsabilidad del Estado y la falta de voluntad política de los y las nicaragüenses. Seguramente estas recomendaciones caerán al vacio, ya que como observamos las cosas, los niños, las niñas y los adolescentes, en la realidad histórica, nunca han sido una prioridad del Estado y no son reconocidos como sujetos sociales de derechos sino como objetos.

La experiencia en estos más de 20 años de ratificada la Convención por Nicaragua y 12 años de haberse aprobado el Código de la Niñez y Adolescencia de Nicaragua, la realidad sigue siendo la misma. El Principio del Interés Superior de la niñez y adolescencia seguirá siendo un párrafo, un numeral más de la convención,   pues las niñas, los niños y los adolescentes requieren para el cumplimientos de sus derechos del soporte de una familia, de la voluntad de los gobiernos y la ciudadanía comprometida  que garantice su aplicación integral.

Solo como ejemplo: iniciada la década  de los noventas, las organizaciones de la Sociedad Civil hemos venido documentamos que más de 500 mil niñas, niños y adolescentes no tienen acceso a educación, que mas de 200.000 mil viven en situación de explotación laboral o explotación económica, que un gran porcentaje viven con desnutrición crónica, que más de un millón viven en extrema pobreza y en pobreza, que 7 de cada 10 niñas, niños y adolescentes ha sido víctimas de violencia  y algún abuso sexual. Que más del 30% de las personas en situación de migración son niñas, niños y adolescentes, que miles de niñas y niños de la zona rural y la costa Caribe, no cuentan con partida de nacimiento, que estos mismos miles, forman parte de las familias más pobres y sufren discriminación. Económica, política y racial.

A 20 años de distancia, la realidad, de las niñas, niños y adolescentes es la misma o peor, que cuando se promulgó el Código.

Que ellas y ellos junto a sus familias han sido empujados a encontrar “salidas”, peligrosas, tales como: la Migración, Mendicidad, el trabajo peligroso en la calle, en la pornografía, en los trabajos ocultos como el servicio doméstico,  el buceo, la agricultura.

¿Qué tendrán que hacer las niñas, los niños y los adolescentes?.  ¿Qué debemos hacer  las organizaciones de la Sociedad Civil para romper con el circulo de los infiernos en que viven cientos de miles y centenares de niñas, que a diario sufren violencia y explotación?

¿Seguiremos conformándonos con presentar informes? ¿Seguiremos haciendo diagnósticos? ¿Visibilizándolos en las campañas? ¿poniendo sus fotos como único reflejo de la realidad? ¿Haciendo concursos de bellezas, fiestas y carnavales para mendigar juguetes, instalando “Parque de la alegría” y  llevándolos un día al año a la Asamblea Nacional para que sean Diputaditos?.

O vamos a romper el círculo de vergüenza, juntos: el Estado, la sociedad , las familias y la juventud para denunciar, demandar, exigir el cumplimiento del Código, presupuesto estatal para aplicarlo de manera total y logremos que la oportunidad histórica que tiene Nicaragua, que la mayoría de su población es joven, se invierta en su beneficio, para el desarrollo de las capacidades Integrales de las niñas, niños y adolescentes y logremos de verdad derrotar la pobreza, pues para romper con los círculos de miseria y explotación, sólo tenemos que hacer una cosa, garantizar que el estado cumpla de forma integral con el compromiso de que las niñas, niños y adolescentes son primero o como dice la convención cumplir con el interés superior del niño y la niña.

Siento tanto malestar porque la sociedad civil, las familias y la ciudadanía no contamos  con  la capacidad, las herramientas y el poder para lograr cambiar ésta realidad que mata a diario la vida de las niñas y los niños y creo que si seguimos así, los niños, las niñas y los adolescentes no  conocerán y menos no llevaran el reflejo de la felicidad en sus rostros.

Sólo para dar un ejemplo de cómo ha sido el actuar de los diferentes gobiernos desde el año 1990 hasta la actualidad, señalo  como muestra un botón:
El Gobierno de la señora Violeta de Chamorro, 1990 -1997 se inicio el proceso de elaboración de la Ley del Código de la niñez y la adolescencia. Se ratificó la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la Niña, se instaló la Comisión Nacional de la Niñez. (Sin ningún presupuesto estatal).

Durante el Gobierno del señor Arnoldo Alemán -1997- 2001- se presentó,  aprobó y se aprobó el Código de la Niñez y Adolescencia, se aprobó la Ley del Consejo Nacional de Protección y Atención Integral CONAPINA, como estructura de Coordinación Interinstitucional. (Sin ningún presupuesto estatal).

El Gobierno del señor Enrique Bolaños -2001- 2006, se definió el funcionamiento regular del CONAPINA, se elaboró de la Política contra el abuso y la explotación sexual, se elaboró el Plan de la Década para la protección de los derechos, se aprobó la Ley de Paternidad Responsable, se elaboro el costeo de los derechos de la niñez y adolescencia pero al final no se le asigno presupuesto. (Tampoco sin ningún presupuesto estatal).

Ahora, durante el Gobierno del señor Daniel Ortega -2007- 2012- se Cerró el CONAPINA y también todos los espacios de coordinación interinstitucional que favorecen la aplicación de los derechos de las niñas, niños y adolescentes en los ámbitos nacionales y municipales, retroceso institucional. (y tampoco hay presupuesto para la niñez y adolescencia).

*Sicóloga y Vocera de la Coordinadora Civil