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El desarrollo de los países pende, en buena medida, de la calidad con que se enseñen las ciencias naturales, experimentales y matemáticas, desde los niveles más básicos, hasta los más especializados. En el conocimiento de estas ciencias reside la capacidad que tengan los países, para enrumbar su desarrollo sobre bases firmes, no dependientes y sostenibles.

La constatación hecha por las Academias de Ciencias de los países de la región es que, la respuesta dada a esta situación por entidades educativas es sumamente precaria, por cuanto los métodos con que se enseñan estas ciencias son de corte tradicional. Ello hace muy difícil que nuestros países puedan, a mediano y largo plazo, contar con plataformas sólidas de profesionales en estas ramas, si no transforman tales métodos de enseñanza.

Como consecuencia, la comunidad científica organizada, sin dejar de lado sus intereses investigativos especializados, ha tomado conciencia, en la última década, de la importancia que tiene priorizar en todos los países la enseñanza de las ciencias, tomando en cuenta que los jóvenes “huyen de la ciencia” como resultado de una visión y mitos transmitidos en la escuela y la universidad. Entre estos mitos están: A la ciencia sólo acceden personas muy inteligentes, el conocimiento científico es absoluto, a toda prueba; los científicos siempre alcanzan la verdad, no cometen errores; la ciencia requiere procesos muy complejos, muchos recursos y equipos sofisticados; los científicos son sabios alejados de la realidad, raros y especiales. Los libros de texto respaldan también esta imagen, convenciendo a niños y jóvenes de su “incapacidad aprendida” para comprender las ciencias. Tras una metodología de enseñanza insistente en contenidos de aprendizaje mecánicos y memorísticos, sin significado ni proceso alguno de investigación, niños y jóvenes ven en la ciencia contenidos incomprensibles, alejados del mundo en que viven, sumamente complejos y sin utilidad alguna. El resultado puede verse en el vacío de las matrículas de facultades y  carreras de ciencias.

Este gran interés por cambiar las cosas ha prendido una llama que ha incendiado a las Academias de Ciencias del mundo, a partir de la iniciativa que un Premio Nóbel en Física presentara a la Academia de Ciencias de Francia quien, con el apoyo del Ministerio de Educación y de sus Embajadas en los países, presentan al mundo una propuesta didáctica de Enseñanza de las Ciencias basada en la indagación, adaptable a contextos diversos.

Desde ella, niños, niñas y adolescentes se encariñan con el estudio de las ciencias, a partir del planteamiento de un problema científico cotidiano e interesante. Aplicando métodos socioconstructivistas, se forman pequeñas “comunidades científicas” que, coordinadas por docentes, realizan procesos de reflexión y debate cooperativos, búsqueda y concertación de hipótesis, escritura y verbalización de sus reflexiones y acuerdos; realización de experimentos, análisis e interpretación de sus resultados, comprobación de hipótesis, búsqueda de explicaciones científicas, discusiones y concertación de conclusiones. De esta forma se logran procesos integradores y desarrollo de competencias investigativas, de pensamiento lógico e hipotético-deductivo; reflexión metacognitiva, lingüística y de comunicación escrita y hablada; valores de tolerancia, cooperación, solidaridad y apoyo mutuo. En suma, el desarrollo de un pensamiento y práctica científica, profundamente enraizados en los problemas cotidianos. De esta forma, desde la educación primaria la ciencia es vista con otra cara amigable y atractiva, al conectar con problemas certeros y visibles, concienciando en relación con nuevas sensibilidades y temas emergentes de la ciencia.

Dos versiones didácticas coincidentes se fusionan en este esfuerzo: La primera y originaria, “La main a la pâte”(“la mano en la masa”) de Francia, y la Enseñanza de la Ciencia con Base en la Indagación (ECBI), originada en América Latina. La reciente reunión de la Asociación de Academias de Ciencias de Las Américas (IANAS), recientemente realizada en México, ha dado impulso a la aplicación de esta metodología, aprobando también la propuesta de Plataforma Virtual (IndágaLa) preparada por la Academia Mexicana de Ciencias, dispositivo que proporcionará al profesorado múltiples recursos comunicacionales, noticiosos, de contenido y didácticos para sus clases.

La Academia de Ciencias de Nicaragua ha abrazado esta apuesta aportando iniciativas que la fortalecen. La reunión  ha animado a los países que han avanzado más y apoyado a otros, como el nuestro, que se están iniciando. Sólo Paraguay, Uruguay, Honduras y El Salvador aún no se han integrado a este proceso. La mayoría de países ya está aplicando esta metodología, y muchos Ministerios de Educación están interesados e implicados en respaldar esta experiencia. Nuestra Academia de Ciencias aplicará el modelo en un proyecto piloto, esperando la anuencia y compromiso del Ministerio de Educación. La Academia Mexicana de Ciencias ya nos apoya con especialistas, visitas a experiencias exitosas, formación docente y materiales didácticos. Profesores de la Facultad de Educación de la UNAN Managua, en conjunto con el IDEUCA, lideran este proceso, bajo el patrocinio especializado de la Academia de Ciencias de Nicaragua. Algunos recursos necesarios serán aportados por IANAS y IAP (Panel Internacional de Academias de Ciencias). Falta contar con la voluntad de la ciudadanía, familias y profesorado, como contraparte del gran apoyo social e institucional que requiere este proceso para ser sustentable. De ser así, los beneficios para la educación y el desarrollo del país no se harán esperar.