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En esta ocasión voy a poner algunas de las dudas expresadas por las sobrevivientes de abuso sexual. Son preguntas que siempre se hacen al momento de recordar el abuso sexual y que son muchas en la medida que las sobrevivientes van profundizando, encuentran más y más interrogantes. Les invitamos a no dejar de preguntar, porque eso permite salir de la oscuridad a la cual les arrastró el abuso sexual.

Hoy voy a tomar dos expresiones que de forma recurrente he escuchado: El Olvido y la Vergüenza.

“A pesar de que sucedió hace mucho tiempo, y uno siempre se dedica a huir de la vida. Nunca he tenido buena memoria para los hechos de mi vida ni para las personas, me sucede que cuando conozco a una persona por años y luego no la veo por un tiempo, empiezo a olvidarla, es como si se esfumara de mi memoria”.

Todas las personas olvidamos hechos y personas que pasan por nuestra vida, la diferencia con las/os sobrevivientes de abuso sexual está en que el mecanismo inconsciente de disociación se ha instalado de forma más efectiva, como una alternativa para no sentir lo doloroso de los recuerdos, la angustia y la impotencia por no hacer algo para detener al abusador y el abuso, para no vivir siempre torturada por la autoculpabilización, cuando el único culpable es el abusador. A eso le llamamos disociación es un mecanismo que te ayuda a sobrevivir y por eso olvidas fácilmente hechos y personas.

“Toda la vida he sentido vergüenza por lo que me pasó, mi familia piensa que soy rara y tiene razón, a veces cuando pasa algo malo a una persona no siento nada, pero si pierdo algo me desespero. A veces cuando me halagan o dicen que soy buena persona, me siento mal”.

Las emociones y sentimientos también están vinculados con la secuela traumática, la vergüenza es uno de estos sentimientos y se deriva de la culpa que las sobrevivientes asumen por el abuso, aunque en realidad el único culpable del abuso es quien lo cometió.

El abuso sexual se produce en niñas, niños y adolescentes quienes necesitan protección y afecto. Esto es lo que aprovecha el abusador para cometer el abuso, por eso es que se quebranta la confianza, porque la niña confió abiertamente en el afecto que le ofreció el abusador -así son las niñas y los niños, tiernas/os e ingenuas/os- pero eso no le da ningún permiso al abusador, para abusar de ellos/as.

Para las sobrevivientes no es fácil tener confianza y menos aún para compartir el secreto que han guardado durante tantos años. El abuso sexual se encargó de quebrar esta confianza, dejando solo control, temor y soledad en una niña que creció sintiéndose tan insegura.

Igualmente, el abuso deja un sentimiento de minusvalía, de desvalorización personal, y se rechazan los halagos por hacer las cosas bien, por ser buena/o en lo que saben hacer, o tan solo porque les reconozcan como buena persona; también esto hace sentir a las sobrevivientes que son “raras” y muy probablemente así son vistas a su alrededor, lo bueno es que esto además de ser relativo, también se puede cambiar.

Las sobrevivientes muchas veces preparan muy bien lo que van a decir y miden con coherencia lo que dicen para presumir qué respuesta es la que van a recibir; eso lo hacen porque sienten la necesidad de tenerlo todo controlado. Así se los enseñó el abusador para guardar muy bien el secreto del abuso. Esto también es posible cambiarlo.

Lo importante en este aspecto es reconocerse como una persona valiosa, importante, ...tan solo por ser persona, porque todas las personas somos valiosas e importantes. Sé que para un/a sobreviviente esto no es tan fácil, pero en la medida que avanzás en un proceso personal, aprendés a reconocerte, a valorarte, a aceptarte, cuidarte y quererte. Todo esto te da fortaleza y lleva a tener una visión diferente de la vida.

Sé que es difícil mantener la situación y que te llegan esos deseos de no existir. Esto no es una alternativa, yo le llamo “la puerta falsa”, porque niega la alternativa y la oportunidad de salir adelante, de ver florecer la vida y de sentir que la secuela se puede superar.

Las sobrevivientes presentan crisis de forma sistemática y muchas veces no la reconocen, no saben lo que pasa y no entienden; solo sienten que lo que están viviendo es terrible y que quieren que se termine a cualquier costo. Es posible superar las crisis y para eso lo primero es aprender a reconocer cuándo se presentan y qué las provocó.

Es importante saber que esta situación tan dura para una sobreviviente no significa que está loca o que se puede volver loca; tampoco vas a ser un monstruo por presentar la secuela traumática del abuso, y que sí es posible superarla y salir adelante en la vida, asumiendo que el abuso sexual ha sido una experiencia dura, pero que ya no duele, ya no provoca sobresaltos, ni crisis.

Movimiento contra el Abuso Sexual
hablemosde.abusosexual@gmail.com