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Lloraron, patearon, gritaron, se jalaron el pelo, pegaron el grito al cielo condenando  hasta el cansancio tanto al presidente Hugo Chávez Frías como a su proyecto de Solidaridad Bolivariana conocido como Alianza Bolivariana para Las Américas, ALBA.

Denostaron, maldijeron, vilipendiaron, condenaron, satanizaron a más no poder los proyectos de la agenda social del gobierno de Daniel Ortega, tales como los programas Hambre Cero, Usura Cero, Calles para el pueblo, Bono Productivo, Bono Salarial, casas para el pueblo, títulos de terrenos, etc.

Se burlaron desayuno, almuerzo y cena del ALBA, dijeron horrores, hablaron hasta por los codos contra Hugo Chávez, contra Daniel Ortega y contra su agenda social a favor de los estratos más humildes de la sufrida sociedad nicaragüense, receptora y beneficiaria de la solidaridad y cooperación derivadas del ALBA. Hasta aprobaron una resolución en la Asamblea Nacional declarando que no reconocerían ninguna deuda con Venezuela.

“No es con una gallina con pollitos, ni con una chancha parida ni una vaca preñada que vamos a resolver el problema de los nicaragüenses, sino con empleos”, dijo a gritos en un demagógico discurso el dirigente del MRS, Edmundo Jarquín, durante un mitin antisandinista.

Esta no era la primera vez que el político disidente del sandinismo atacaba la cooperación venezolana. En carta fechada el 4 de octubre de 2006, a un mes de las elecciones presidenciales que ganó el candidato sandinista, Jarquín atacaba amargamente el convenio petrolero suscrito entre Chávez y Ortega. Jarquín llegó al extremo de acusar a Chávez de cometer “delito electoral” por su venta de petróleo a las alcaldías sandinistas.

Aunque el presidente Enrique Bolaños sistemáticamente rechazó los ofrecimientos de su homólogo venezolano de venderle al país petróleo en condiciones ventajosas, Jarquín, haciéndose el sueco irresponsablemente le reclamaba a Chávez: “Estamos ante un escenario de propaganda electoral. ¿Por qué el presidente Chávez no ofrece al gobierno de Nicaragua este petróleo”?
 Tanta demagogia y politiquería que solo confirman su orfandad ideológica, no  le impide a la oligarquía desplazarse por todo Nicaragua en elegantes toyotonas alimentadas con el “maldito” petróleo venezolano. No tienen empacho en cómodamente sentarse en sus lujosas oficinas con aire acondicionado que consume electricidad producida por plantas enviadas por Chávez, ni comer verduras producidas por manos campesinas que utilizaron fertilizantes del ALBA, porque se beben la leche mientras maldicen a la vaca.

A 5 años de gobierno sandinista, con 80 mil familias beneficiadas con el bono productivo, con 130 mil empleados públicos recibiendo el bono salarial, con un subsidio al transporte por el cual el pasaje urbano no ha subido en 4 años, con una certificación de la Unesco declarando a Nicaragua libre de analfabetismo, con una economía en rápido crecimiento, gracias al ALBA, en plena campaña electoral, Jarquín como buen  camaleón experimenta una metamorfosis política y ha dado un giro de 180 grados.

Ahora la cooperación venezolana no es mala, como lo declara el mismo Jarquín: “Independientemente de Ortega, esa ayuda se mantendrá. Y Fabio Gadea Mantilla ha dicho que gestionará su continuación “. (END, 4-7-11)
 El día de los comicios no es el momento en que se gana o se pierde una elección. El desenlace fatal para los anti sandinistas se decidió hace tiempo, al lanzar al hambre y la miseria a miles de nicaragüense durante los 17 años de su ridícula “economía social de  mercado” en escandaloso contraste con los últimos 5 años de un proyecto Cristiano, Socialista y Solidario.

Ese día se sabrá con gran precisión lo que ya es un secreto a voces a lo largo y lo ancho  de Nicaragua: que la actual agenda social del gobierno sandinista ha venido definiendo la contienda electoral con realidades y no palabras vacías, obligando a la oposición anti sandinista a tragarse sus propias palabras.