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En los silencios y los ruidos que forman parte de la vida y de la muerte de las calles de Managua, como capital de nuestro país, y como sede de los sueños de la población rural que migra en busca de nuevas y mejores oportunidades que en muy pocos casos llegan a condensarse; las desigualdades, las historias traumáticas y las frustraciones sociales hacen  de las suyas utilizando los cuerpos y las mentes de los y las habitantes de esta ciudad para restituir lo que esta podrido.

Cada uno y una, desarrolla y construye sus espacios vitales sin percatarse de que otros y otras tratan de hacer lo mismo, y algunos lo logran de maneras poco sanas e inclusive a través de la autodestrucción.

Como es de esperarse, la autodestrucción genera una energía negativa hacia fuera, pero es un sistema de mutua influencia debido a que la autodestrucción o la conducta temeraria o impulsiva proviene de los estímulos recibidos, ya sean violentos desde el hogar, excluyentes desde lo social, corruptos desde el Estado y desiguales desde las llamadas  leyes naturales de fuertes y débiles entendidas y construidas a conveniencia de unos cuantos.

El asunto en esta realidad es que se conduce la vida por la cotidianidad sin preguntarse mucho, teniendo la violencia, el abuso de poder, la repetición de patrones deprimentes desde lo personal a lo colectivo, la muerte ya sea nivel social, físico o mental; de una inmensa mayoría de la población que ha decidido ceder ante la agresiva y progresiva ideología dominante de la aceptación a cambio de la comodidad.

¿Cómo se hace para pasar el día y la noche como si nada? Pues simple y sencillamente enfocándose en la propia vida, que si los problemas de la casa, los asuntos familiares, los asuntos de pareja, que el trabajo, que el dinero, que las clases, que la  salida viernes por la noche, que la comida, que el sexo… En fin, una serie de elementos que al parecer ocupan 100% la mente, pensamiento y energía de la mayoría de la población, pues si fuera lo contrario, la realidad sería otra.

Esta preocupación por la cotidianidad en un país que por décadas se ocupó de la transformación social, es parte de los ciclos de vida de las sociedades, las cuales tienen puntos álgidos de cambio social, seguidos por largos períodos de indiferencia, aceptación y complicidad de las desigualdades y abusos.

Estas desigualdades y abusos se experimentan desde lo privado-doméstico, iniciando por los niveles diferenciados de autoridad y poder, los abusos de este último, que llevan a los abusos físicos y sexuales, a las agresiones, a tener adolescentes y jóvenes desconectados generacionalmente con adultos y adultas que poco hacen debido a sus propias historias de vida por dar continuidad al hilo social de la memoria y vivencia colectiva.

Asimismo, en lo público, frustraciones al no sentirse parte de las decisiones macro del país, enojo y rabia en algunos y algunas por los abusos de poder y corrupción desde todas las direcciones político-partidarias, de funcionarios y funcionarias, del sistema de “justicia”, del sistema de salud que cada vez deshumaniza lo que se supone es su objetivo y fin último, el ser humano, hombres, mujeres y niños.  

Hay mucha rabia y frustración acumulándose, esto sumado a los niveles que se han heredado desde hace décadas en una sociedad traumatizada, con duelos no trabajados, con mutilaciones sociales, pérdida de memoria, o memoria reseteada a conveniencia de algunos y a desventaja y perjuicio de muchos y muchas que deben tragarse los traumas, las violaciones de su integridad y las frustraciones y seguir, sin más.

El tipo de sociedad en el que se construye la persona actualmente, es una sociedad en la que no hay tiempo ni ganas de estar hablando del pasado, de lo que ocurrió e hizo daño, tampoco se habla del presente, de lo que ocurre y hace daño, y para no ser tan simplistas el futuro queda incierto o a reflexión de cada quien.

Dentro de esta esfera de emociones de rabia, enojo, ira, impotencia, frustración y miedo; no expresadas o evidenciadas a través de actos o acciones aisladas o de complicidad con el sistema abusador, la evidente calma en comparación con nuestros países vecinos no es segura, puesto que detrás de puertas y oficinas homicidios, abusos y violaciones están ocurriendo.

Lo criminal no es solo lo que la opinión pública se encarga de tildar como tal, como el caso de pandillas, robos de carteras, tipos disparando en buses; sino que trasciende y de hecho en muchos de los casos relacionados a la historia de  nuestros países proviene de las estructuras del estados, que desde su existencia se ha encargado de eliminar rostros y realidades poco útiles para su plan de nación y República, entiéndase por estos rostros los indígenas, mujeres, pobres, los siempre excluidos e instrumentalizados.

Dentro de la criminalidad del Estado hay muchos panteones, cada funcionario-gobernante ha cumplido su función en base a una agenda de carácter personal, elitista y a miras de congraciarse con algún  pretendiente internacional de la querida y violentada nación.

La violencia del Estado no se castiga, no se les detiene, ellos y ellas dentro de esa entidad aparentemente intocable poseen inmunidad, lo cual en principio les diferencia del resto de personas que malviven en la nación, y que les asigna el poder actuar a sus anchas sin temor a consecuencias, más allá de los escándalos políticos que se expresan en los medios de mal comunicación, que tarde o temprano se olvidan, y se guardan en los restos de huesos que cada uno y una carga de esa historia obviada y enllavada que no se deja salir para que no estorbe, y que no se quiere ver por que al hacerlo sería pasar por una revisión del presente y eso tampoco llama mucho la atención.

Así que al final del día, de la semana, del mes, del año, de las vidas, las cosas no cambian mucho, debido a la repetición de patrones y los trastornos de memoria, de dobles o triples personalidad y de canalizaciones agresivas y poco sanas que socialmente se han establecido como estrategias de mal seguir, en las vidas cotidianas ya sea nivel personal y a nivel colectivo.

http://gabrielakame.blogspot.com/

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