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En el español de Nicaragua –como en la lengua general, lógicamente- encontramos diversas clases de palabras, como los verbos lamber, oler y chimar, y los sustantivos plato, pedo y güevo. Son estas palabras primitivas que no se juntan con ninguna otra, tienen significado propio  y funcionan cada una de manera independiente. Pero pueden juntarse con otra y formar una nueva palabra, obviamente con significado distinto. Es lo que ocurre con lambeplatos: “Lo que busca este lambeplatos (adulador) es un güeso”, huelepedo: “Es un pobre huelepedo (servil) que no descansa por olerle los pedos al jefe”, chimagüevo: “Mi rival es una chimagüevo (mujer muy delgada) insignificante”.

A veces, uno de los componentes experimenta alteración en la raíz para facilitar la pronunciación, como boliyoyo (de bola y hoyo): “Ya pasaron los tiempos en que los muchachos jugaban boliyoyo”, tragaldaba (de tragar y aldaba): “Se las daba de garañón y no le aguantó ni la arrancada a la tragaldaba (ninfómana)”. Son las palabras compuestas.

Las palabras compuestas están formadas por dos o más componentes, constituyendo conjuntos unitarios significativos. Es, en nuestra lengua, uno de los recursos más importantes para la formación de palabras nuevas. El griego y el latín tenían una gran aptitud para formar compuestos, un procedimiento –nos recuerda María Teresa Noroña Vilá - que encontramos incluso en el sánscrito. Carlos Mántica, por su parte, nos dice en El habla nicaragüense (1973), que nosotros heredamos del náhuatl “el gusto por los nombres compuestos”.

Formación de los compuestos
¿Cómo se forman las nuevas palabras por composición? ¿Cuáles son las categorías gramaticales que entran a formar parte en ese nuevo compuesto? Veamos.

Sustantivo + sustantivo. Dos sustantivos unidos pueden formar un compuesto. Por ejemplo, autopartes (establecimiento donde se venden repuestos automotores): “El repuesto no lo pude encontrar en ningún autopartes”;  tatapinol (tipo de bebida hecha a base de pinol): “En el campo nos dieron tatapinol, un refresco que nunca había probado”; madreculebra (tipo de insecto más pequeño que el saltamontes, con una estructura anatómica como si estuviera armada de pequeños y muy delgados palillos): “La madreculebra se confunde entre las ramitas secas de un árbol”; torovenado (tipo de carnaval): “El torovenado es una rebeldía contra los españoles de la época para ridiculizar a ciertos elementos de la sociedad”. (END/29/05/2000).  

Adjetivo+adjetivo: multifamiliar (referente a un edificio con apartamentos habitados por diferentes grupos familiares): “Esta construcción multifamiliar ayudará a resolver el problema de la falta de viviendas”.

Verbo+ sustantivo. Un verbo y un sustantivo forman, igualmente una palabra compuesta. Así: buscaniguas (buscapiés): “El buscaniguas pasó chiflado debajo de la falda”; salvavidas (persona responsable de la seguridad de los bañistas): “El salvavidas logró rescatarlo con vida de las peligrosas aguas de Poneloya”; matapiojos (dedo pulgar): “Todavía no puede agarrar bien el palín, porque tiene una herida en el matapiojos”; mataburro (diccionario de la lengua española): “En mis tareas de Español, no me falta el mataburro”; matamama (desleal o traicionero): “Está bueno que le pase, por matamama”; matapulgas (pie plano): “Nació matapulgas, pero le vamos a poner zapatos ortopédicos”; matabuey (tipo de serpiente muy venenosa): “Le picó una matabuey y a los tres días era un hombre tiste”; sacabuche (tipo de instrumento musical elaborado rústicamente con un jícaro y un pellejo sacado del bazo del ganado vacuno): “Me causó admiración ver aquel señor de tierra adentro hacer sonar el sacabuche frotando el palito encerado que atraviesa el centro del pellejo”; sacaguacal (semilla de un tipo de jícaro): “Como tenemos bastante jícaro sabanero, hacemos el fresco de sacaguacal”; saltapiñuelas (ave pequeña, de variados colores, canora y saltarina): “Las saltapiñuelas, intrusas confianzudas, cantando picotean insistentes el vidrio de mi ventana …” (Luis Rocha: “Los niños de mi patria”, NAC/01/09/07); tapaboca (respuesta verbal que deja a alguien incapaz de replicar o reaccionar): “Me quedé sin poder responder, porque me salió con un tapaboca”; portabusto (sostén): “La mujer taraila se quitó de pronto el portabusto y exhibió los cachos alegremente”; brincacharco (tipo de pantalón que por una u otra razón no llega hasta el tobillo): “Quitate ese brincacharco”; quitacalzón (abeja que se introduce en el pelo y en la ropa): “Me picó una quitacalzón”; tapachiche, (sostén): “Cambiate ese tapachiche que parece pelero”; tapaculo (fruto del árbol del mismo nombre de aspecto rugoso y dulcete, muy gustado por el ganado): “Al tapaculo le llamamos también guácimoternero”.

Sustantivo+ adjetivo: carretanagua (carreta bruja): “Mi abuelo me contaba cuentos de la carretanagua”; perromacho (individuo valiente): “El perromocho de ustedes que venga a fajarse conmigo”; tarjetahabiente (usuario de una tarjeta de crédito o débito): “Gracias a Dios estoy al día como tarjetahabiente”; tororrabón ( tipo de juego de azar muy común en las fiestas patronales): “Por caballo, perdí todo mi dinero en el tororrabón”; sopaborracha (tipo de dulce hecho a base de una torta llamada marquesote y licor): “En la Purísima nos dieron sopaborracha”; pollorronco (de voz muy ronca): “No puedo casi hablar porque ando pollorronco”; perroseco (muy delgado): “Mi novio es perroseco, pero no muertodiambre”; maderonegro (tipo de árbol de madera fina, empleado en la construcción de viviendas y cercados de los potreros): “Estos postes son de puro maderonegro”; carnelora (duro de masticar, como la carne de lora): “Este asado me salió carnelora”; patebreque (cojo): “El tipo es patebreque y pateperro”; .pateyanque (tipo de árbol de madera fina): “Cortemos ese pateyanque para hacer los horcones”; patelora (dicho de la persona que camina sacando ligeramente el pie hacia fuera): “Hombré, ese patelora es arrecho para pedalear”; mano de piedra (piedra en forma cilíndrica que se utiliza para triturar granos deslizándola sobre otra piedra con una cara ligeramente cóncava llamada metate): “Volvieron a quebrar la mano de piedra”; patechicle (cojo): “Este patechicle no para de volar pata”.

El jodedor o corrompesangre es el mismo jincalayegua, el tipo que fastidia, que provoca, incita y concita, ni más ni menos como quien puya una yegua para que lance sus coces: “Así, niño terrible, eterno jincalayegua, empezaste a trabajar con los campesinos cristianos de monseñor Calderón y los sindicalistas comunistoides de Colocho para que reclamaran antiguas tierras conculcadas...” (Chuno Blandón: La noche de los anillos. Capítulo XXXIII)

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