Vladimir López
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Este viernes concluyó en Granada la reunión de la Comisión Binacional entre Costa Rica y Nicaragua. Siempre el Río San Juan es un tema que, sin ser visible, está y estará presente en todas esas reuniones
Además, el negociador en la Comisión por parte de Costa Rica es nada más y nada menos que Edgar Ugalde, el Agente de Costa Rica ante la Corte Internacional de Justicia en el caso contra Nicaragua, y en la agenda estuvo el tema turismo, uno de los puntos planteados artificialmente por los ticos en demanda presentada en 2005.

Ya comprobamos cómo Colombia parece haber alentado esa demanda por el río San Juan y que recientemente, Costa Rica presentó la Réplica a la Contramemoria presentada por Nicaragua ante el Tribunal de la Haya, donde los ticos piden que Nicaragua les reconozca el “derecho” de navegación con armas y efectivos policiales, así como la navegación con turistas, derechos que no están contemplados en el Tratado Jerez-Cañas.

Vale recordar que al asumir el nuevo gobierno de Nicaragua, en enero de 2007 y luego de la reestructuración del equipo jurídico que venía manejando el tema, se ha venido hablando con insistencia la posibilidad de llegar a un acuerdo con Costa Rica, cuyos términos no son claros aún , ni para los mismos funcionarios de la cancillería nicaragüense.

El comunicado de prensa No 013- 2008 emitido por la cancillería de Nicaragua, el 19 de enero de 2008, reafirma esa posición en los siguientes términos: “Nosotros hemos ofrecido a Costa Rica --el mismo Presidente Ortega lo ha dicho en diferentes ocasiones- que no son necesarios esos diferendos, por eso mantenemos abierta la posibilidad de resolverlo entre nosotros y más bien deberíamos impulsar en la binacional la búsqueda de mejores condiciones de desarrollo en la zona”.

En realidad, con Costa Rica no hay nada que negociar sin afectar la soberanía del país. El tratado es muy claro en todas y cada una de sus disposiciones. El Tratado reservó para Nicaragua el dominio y sumo imperio sobre las aguas, es decir, la soberanía plena, y cedió a Costa Rica un limitado derecho de navegar con objetos de comercio, es decir, con mercancías en el trecho inferior del río.

Cualquier alteración de las disposiciones del tratado, significaría una ruptura de este instrumento de arreglo territorial, que tendría serias consecuencias para la integridad territorial de Nicaragua.

Hay que destacar que no fue poco lo que Nicaragua cedió a cambio de preservar su territorio actual en la frontera sur. Tuvimos que entregar el distrito de Nicoya y bastante territorio terrestre así como el río Colorado. Suficiente nos costó a los nicaragüenses preservar la soberanía sobre el río San Juan de Nicaragua para que, ahora “olímpicamente” se pretenda negar mediante una demanda sin fundamento.

No debe olvidarse que el río San Juan, es parte del territorio nicaragüense. Todavía están frescos en la memoria los nefastos acuerdos Cuadra-Lizano que fueron rechazados por el pueblo y por la Asamblea Nacional de Nicaragua, ya que pretendían conceder a Costa Rica derechos que no poseía de conformidad con el tratado de 1858 y el Laudo Cleveland.

Nicaragua no debe ceder al chantaje ni a las presiones de Costa Rica. Tradicionalmente hemos sido víctimas de nuestras propias acciones y no debemos hacer otras concesiones.

También en la página web de Costa Rica figura un Comunicado Institucional -CF-1104-, donde se relatan los resultados de la reunión de los presidentes de Costa Rica y Nicaragua el pasado 22 de noviembre de 2007, y ahí se señala que “los gobernantes acordaron impulsar un corredor transfronterizo de desarrollo sostenible en la zona del río San Juan, para el bienestar de sus poblaciones y lograr un manejo integrado de los recursos naturales... Sobre el caso del Río San Juan, ...los gobernantes continuarán conversando, para buscar una solución amistosa que respete los derechos de las partes...”.

Qué significa un “corredor transfronterizo en la zona del Río San Juan”, cuando el río sólo le pertenece a Nicaragua. Qué significa un acuerdo que respete “los derechos de las partes”, si Costa Rica sólo tiene derecho a navegar con objetos de comercio en una parte del río. Todas estas interrogantes no auguran nada bueno. Nicaragua no tiene absolutamente nada que negociar. Los nicaragüenses debemos cerrar filas en torno a esta patriótica posición.

*vlopez@elnuevodiario.com.ni