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Una vez más, el pueblo de Nicaragua se prepara para conmemorar este 19 de Julio, el 32 Aniversario, de la Revolución nicaragüense. La derrota de la dictadura somocista, trajo consigo la liberación de las clases sociales más desposeídas y marginadas de este país. El derrumbe de la genocida Guardia Nacional, instrumento armado de la dictadura, la fuga del último dictador Anastasio Somoza Dabayle, provocó en el pueblo un apoteósico desborde popular, a lo largo y ancho del país, miles y miles de ciudadanos se lanzaron en comarcas, pueblos, ciudades y calles a celebrar la conquista de la libertad, se rompieron las cadenas de la esclavitud con que  tenía prisionero la dictadura al pueblo por casi 50 años.

Es fundamental mantener en la memoria histórica, lo que significó el régimen somocista, no se puede olvidar jamás las humillaciones, vejámenes, los desprecios de que fueron objeto por décadas el pueblo humilde, trabajador, obreros, campesinos pobres, domesticas, artesanos, estudiantes, mujeres, jóvenes, profesionales, intelectuales progresistas, por la dictadura somocista.

Esta siempre contó con el respaldo de los políticos conservadores, de una clase empresarial atrasada; ellos estuvieron unidos, hicieron causa común para explotar y subyugar al pueblo humilde, le negaron el acceso a la Salud, Educación, a un salario digno, derecho a organizarse, manifestarse, movilizarse, y reclamar por sus derechos más elementales.

Si los trabajadores de las bananeras o de las minas se atrevían a promover una huelga, reclamando mejores condiciones de trabajo, el patrón solía llamar a la Guardia Nacional y esta reprimía al movimiento sindical, los dirigentes eran encarcelados, bajo los cargos de que eran comunistas.

Es esencial que las generaciones  que vivieron en carne propia la noche negra del somocismo, trasmitan a las nuevas generaciones, el genocidio que vivió el pueblo de Nicaragua, los crímenes de lesa humanidad que cometió la Guardia somocista, las violaciones a los derechos humanos, las torturas físicas y psicológicas, las persecuciones, la represión, las capturas ilegales, la Ley Fuga aplicada a los presos políticos, las desapariciones, los asesinatos, el ostracismo a que eran condenados los opositores al régimen, el Estado de sitio, el toque de queda, el terrorismo de estado aplicado por el dictador, cada vez que veía que el control político y el poder se le podía escapar de las manos.

Las clases sociales que copulaban con la dictadura somocista, detestan y odian visceralmente a la Revolución nicaragüense. Los náufragos del somocismo que aún perviven en nuestra sociedad, fueron cómplices y coautores del genocidio que vivió el pueblo de Nicaragua. Hablarles a estos sectores  de Revolución es como enseñarle la cruz al diablo, y es que a partir del 19 de Julio de 1979 perdieron los privilegios, las prerrogativas que les facilitaba el somocismo, dejaron de explotar impunemente a los trabajadores, dejaron de humillarlos y maltratarlos, tuvieron que mejorar los salarios, las condiciones de trabajo a los obreros agrícolas, domesticas.

Las mujeres, los jóvenes, los campesinos pobres se organizaron libremente para reivindicar sus derechos sociales y políticos que el injusto sistema imperante les había conculcado por años.

De esta manera, la Revolución, impulsó la alfabetización para que los iletrados aprendieran a leer y escribir, impulsó la Educación de Adultos, amplió la educación técnica y Superior, impulsó la reforma agraria, entregando de manera gratuita dos millones de manzanas de tierras a los campesinos sin tierra, confiscando y expropiando a los terratenientes, impulsó una reforma urbana, bajando los alquileres de las casas, se hicieron reformas en el ordenamiento jurídico, aprobando nuevas leyes, como el divorcio unilateral, el reconocimiento de todos los hijos sean o no de matrimonio; se organizó una nueva Policía Nacional y un nuevo ejercito, que en estos momentos pese a los problemas, son instituciones que gozan de un enorme prestigio nacional e internacional.

Aún con los problemas que tenemos, la democracia en el país se profundizó, se organizaron partidos políticos de izquierda, de derecha, de centro. La lucha de las ideas proliferó, cualquiera en este país puede expresarse como comunista, socialista, conservador, liberal, progresista o reaccionario y nadie es perseguido políticamente por difundir su pensar y su sentir en los periódicos, la radio, la televisión, la Internet etc., todo esto es un gran logro de la Revolución nicaragüense.

Las conquistas de la Revolución, sus avances sociales, sus valores, pegaron en el pueblo de Nicaragua, por muchos esfuerzos que hagan los náufragos del somocismo por querer revertir la rueda de la historia, sus intentos están castrados, pues a la Revolución Nicaragüense le ocurrió lo mismo que a la Revolución Francesa, nunca la aristocracia pudo detener la historia, pese a que en cierto momento las clases retrogradas volvieron al poder, mas la Revolución Francesa ya había germinado y continuó su andar indetenible por todos los países de Europa y del mundo.

Igual en Nicaragua, la Revolución pegó en la conciencia de este  y otros pueblos, aunque con un paso atrás y dos hacia delante; el proceso histórico es imbatible, con o sin la resistencia de las clases sociales conservadoras de este país.

Solo me queda concluir ¡Viva la Revolución nicaragüense en su 32 Aniversario!

*Abogado y Notario Público