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Hace pocos días busqué en el archivo de EL NUEVO DIARIO las palabras “maíz, México”, y los primeros dos artículos que salieron fueron “Nicaragua importará maíz de EU y México”, 21 de junio 2011”, y “Gobierno de México ve difícil evitar introducción de maíz transgénico”, 6 de febrero 2008.

Leí más artículos sobre el tema en END, por ejemplo sobre la variedad genéticamente manipulada de maíz con nombre Star-Link la cual algunos años atrás cumplió con las peores expectancias de los ambientalistas: dañino para la salud humana, sólo apto para animales  (!?), después apareciendo en Masaseca y otras marcas estadounidenses. Si este producto ha desaparecido completamente, nadie sabe.

Ahora tenemos el problema que en EU los transgénicos no tienen que ser etiquetados; y en México hay una proliferación de maíz transgénico en varias partes del país, porque una vez sembrado, se autopoliniza y no se puede frenar o sólo con inmensos gastos. Se ha anunciado la importación de miles de toneladas de maíz, especialmente de esos dos países, lo que conlleva un alto riesgo de introducción descontrolada de transgénico a Nicaragua.

Los productores y productoras orgánicas son especialmente preocupadas; a un lado el movimiento orgánico es la parte de la población mejor informada sobre los riesgos de los OGM (organismos genéticamente manipulados), riesgos  para la salud humana, para la biodiversidad, para la seguridad alimenticia (cuando las variedades adaptadas a una región, sus suelos y clima, más y más desaparecen).

Una lucha de décadas contra transnacionales como Monsanto, para mencionar aquella con la peor reputación, nos ha enseñado como falsifican estudios científicos, cómo mienten, cómo manipulan al público, a los medios y especialmente a los políticos; y como su único móvil es ganar mucha plata y no algún beneficio público, mejores cosechas etc. etc. ¡Todos los detalles se encuentran en la internet! Las organizaciones nicaragüenses de la agricultura orgánica y ecológica conocemos las amenazas para la salud de la población!
Y la segunda preocupación nuestra es que nuestros cultivos se contaminan por medio de  los cultivos transgénicos del vecino. En las normas orgánicas OGM son 100% prohibidos, pero contra la polinización cruzada, el viento, los insectos, no podemos protegernos.  A cualquier productor convencional que usa OGM y nos contamina, le tenemos que demandar para pagar el daño: ¡Pérdida completa de un gran mercado! El cultivo de maíz modificado genéticamente en España ha provocado una drástica reducción de los cultivos orgánicos  de este grano y está haciendo su coexistencia prácticamente imposible. Si nos amenazan aquí, nos defenderemos.

Pero como siempre en Nicaragua tenemos una buena ley contra esa amenaza. La ley 705 con el nombre largo y claro “Ley sobre prevención de riesgos provenientes de organismos vivos modificados por medio de biotecnología molecular” de 2010 es el arma para defender a los consumidores, productores y productoras en Nicaragua. Pero a veces ocurre que una buena ley en este país de las maravillas no se aplica (por ejemplo la ley ambiental, ley de delitos ambientales, ley de agua, ley forestal, ley de autonomía, etc.); entonces solicitamos que esa vez hagan algo diferente. El sector orgánico espera que Magfor, Marena, Minsa actúen de inmediato, y que la Conargem sesione, la Comisión de Análisis de Riesgo de Organismos Vivos Modificados, y que hagan todo para evitar el daño previsible, y que informen públicamente sobre los pasos correspondientes que están haciendo en este caso de 20 mil toneladas mexicanas y estadounidenses que podrían incluir una cantidad desconocida de OGM.

*Pionero de la agricultura orgánica en Nicaragua, asesor de productores ecológicos en la Región Autónoma Atlántico Sur.