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Hablar de lectura es hablar de desarrollo personal y social, sobre todo en esta  era donde la información crece en forma vertiginosa. La lectura es una ventana abierta a la adquisición de nuevos conocimientos y sirve para informarse, distraerse, actualizarse y aprender.

La lectura favorece grandemente el desenvolvimiento en las diversas esferas del desarrollo, por ejemplo, a nivel afectivo: el niño descubre en el mundo de las imágenes y de las palabras -al escuchar lo que le leen, o leyendo por sí mismo- emociones y sentimientos que lo llevan  hasta soñar. En la formación de la personalidad y en el proceso de socialización, permite conocer otras situaciones,  prácticas y valores, que demandan pensar, reflexionar  y llegar a integrar  nuevas  formas de vida y de convivencia.

En el desarrollo cognitivo,  al adquirir nuevos conocimientos e interactuar con otros puntos de vista, el lector va construyendo una concepción del  mundo que va más allá de su entorno, generando el uso de las diversas formas de comunicación para comprender y explicar  ideas, sentimientos y proposiciones: la expresión corporal y verbal, el dibujo, la pintura y la escritura. De esta forma se constituyen el habla y la lectoescritura, aspectos fundamentales para el desarrollo del pensamiento.

El proceso de aprendizaje, sobre todo en la etapa infantil, se basa en la observación y la imitación; en el caso de la lectoescritura, si los niños y niñas ven que en su ambiente familiar y comunitario se lee y se escribe, la lectura y la escritura se constituirán en parte de sus juegos y de sus prácticas de vida cotidiana; por lo contrario,  si estas actividades están ausentes, difícilmente se convertirán en un hábito.

Muchas veces se oye decir que leer es un buen hábito, ¿pero quién lo desarrolla?  Las actividades domésticas y laborales de la familia, las actividades recreativas que se ofrecen en nuestro medio y la falta de actividad lectora en el hogar y en la sociedad en  general, han hecho que la lectura esté vinculada entre nosotros, casi de manera exclusiva,  a la actividad escolar, considerando que la escuela es la que debe fomentar la lectura.   

En referencia al proceso de aprendizaje, el desarrollo de la neurociencia  ha señalado que  los primeros años de vida –hasta los 8 años aproximadamente- son vitales para el aprendizaje, por lo que la formación de hábitos y el desarrollo del gusto por la lectura, deben formarse desde la niñez, considerando que a los niños les gusta explorar y son además creadores de significados; la interacción con los textos  es importante, siempre y cuando se tomen en cuenta los intereses de los educandos y su ritmo de adquisición de la lengua escrita.

En  nuestro medio educativo uno de los problemas más sensibles entre los estudiantes es la poca comprensión lectora; se ha constituido en un mal endémico y uno de los principales factores del fracaso escolar. A juicio de   autoridades educativas y maestros, los educandos no saben leer ni escribir y  llegan a las puertas universitarias sin dominar estos aspectos fundamentales, tal y como muestran los resultados de los exámenes de clasificación para ingresar a la educación superior.

Mucho depende de la manera cómo comprendamos la enseñanza y el aprendizaje de la lectura y la escritura; por lo general, en nuestro medio la lectura es vista de una manera restringida, como el “proceso de alfabetización”, motivo por el cual, desde el segundo grado, comienzan las quejas de que los niños llegan sin saber leer.

La perspectiva sociocultural considera en cambio que leer significa obtener información, comprender  y construir significados de un texto escrito, a través de la interacción con los textos, basándose en los conocimientos y experiencias del lector, los cuales deben activarse a medida que se descodifica y se relacionan las palabras, frases e ideas para obtener un mensaje.

Una visión amplia de la lectura considera que, metodológicamente, se contemplan en su adquisición dos grandes etapas: Aprender A Leer, que comienza desde el  nivel inicial hasta un 3er o 4to grado, y luego Leer Para Aprender, desde 5º y 6º en adelante; en esta segunda etapa deberían enseñarse estrategias de estudio en las diferentes áreas, porque cada una de las ciencias o disciplinas tiene sus especificidades.

La enseñanza-aprendizaje de la lectura es un proceso complejo que requiere la preparación del maestro en este campo didáctico, ya que la escuela como sistema debe asumir la responsabilidad de enseñar a leer, desarrollando en los estudiantes la comprensión y el gusto por la lectura.

Por estas razones celebramos la realización del XI Congreso Latinoamericano de Lecto-escritura que inició este 22 de julio en la UCA, y constituye una oportunidad para reflexionar y analizar diversos enfoques y prácticas sobre el aprendizaje de la lectura, lo que permitirá revisar los planteamientos y actividades que realizamos en las aulas, con el objetivo de mejorar nuestra actuación didáctica, independientemente del  nivel educativo donde laboremos, pues el maestro siempre tendrá algo nuevo que aprender y enseñar sobre el dominio o las competencias lectoras.